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La nueva secretaria general del PSPV, Diana Morant, llega a la sede de la UGT el pasado domingo, acompañada por Ángel Franco, Alejandro Soler y Ana Barceló, entre otras personas. Miriam Gil Albert
Y Diana fue secretaria general del PSPV

Y Diana fue secretaria general del PSPV

La intervención de la agrupación de Alicante ha sido fundamental para alcanzar un acuerdo

Domingo, 11 de febrero 2024, 07:19

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La ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, ya es desde este miércoles de manera oficial secretaria general del PSPV, la primera mujer en ostentar el cargo y también la primera candidata de la formación socialista en aspirar a la Generalitat Valenciana. Sus dos competidores, el alicantino Alejandro Soler y el valenciano Carlos Fernández Bielsa, tuvieron que aceptar negociar una retirada honrosa y, lo que es más importante, integradora en la siempre belicosa agrupación valenciana.

Con Diana Morant comienza un nuevo tiempo político en el PSPV. No solo por su condición de mujer, ni de ministra, sino porque con su elección se han tejido una serie de alianzas que quieren dejar cosida una organización compacta y unida. «Se han acabado las familias en el PSPV», expresa a TodoAlicante un dirigente socialista.

El objetivo es poder presentarse a las elecciones autonómicas de 2027 con posibilidades de retomar el poder en la Generalitat Valenciana y evitar una travesía del desierto de otros 20 años, como ya ocurriera entre 1995 y 2015. En ese tiempo pasaron hasta cuatro secretarios generales (Joan Lerma, Ignasi Pla, Jorge Alarte y Ximo Puig). Solo el último, en unas circunstancias excepcionales, dobló el brazo a la derecha y alcanzó la Generalitat. La retuvo por los pelos cuatro años después, pero no ocho.

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El PSPV no puede permitirse otro tránsito similar. Así lo entienderon algunos de los dirigentes socialistas de Valencia y Alicante, quienes han jugado un papel fundamental para que Diana Morant sea la nueva lideresa del partido, y sin discusión.

Morant llevaba ya de por sí un apoyo muy importante. Ximo Puig le había dado su respaldo entre otras opciones que también se habían postulado. La exalcaldesa de Gandia contaba con su experiencia municipal, conocimiento del partido en Valencia y, como ministra, tiene proyección y el favor de Pedro Sánchez. Una propuesta que Ferraz no podría rechazar. No convenía abrir otro frente más en la complicada relación entre Puig y Sánchez, como ya pudo comprobar el expresidente en la confección de las candidaturas de las generales.

Alejandro Soler, por su lado, había trabajado su candidatura desde hacía meses, esperando su momento. Como secretario general en la provincia de Alicante, se había asegurado el control de la misma. Empezando por la agrupación de la capital, claro, la más numerosa de la Comunitat.

En Valencia, gracias a su posición en Madrid, se había granjeado el favor de José Luis Ábalos. Y mantenía su buena sintonía con Carlos Fernández Bielsa, que nunca han negado ambos. Ya se hablaba, incluso, de que uno apoyaría al otro en la segunda vuelta de las primarias. Con ello contaba, además de su confianza con el secretario de Organización, Santos Cerdán, para, por lo menos, una interlocución directa.

Por su parte, Bielsa tenía el mayor peso en la provincia de Valencia, de la que es secretario general. Pero muy poca implantación, casi nula, en Alicante. Con ello contaba Soler para esa segunda vuelta.

Mientras Soler y Bielsa comenzaban a moverse para presentar sus candidaturas, Diana Morant callaba y esperaba una solución a las primarias. Lo mismo que la ejecutiva nacional del PSPV, que retrasaba su convocatoria para lograr ese acuerdo. Hasta que fue inevitable.

Pero fue tras el comité ejecutivo del PSPV que convocó el congreso extraordinario del 22 al 24 de marzo (después de las Fallas, aunque no era lo previsto, pero los retrasos lo obligaron así), cuando comenzaron los verdaderos movimientos para forzar ese acuerdo.

La convención política de Galicia fue el primer momento en que se intentó ese acercamiento, pero fue infructuoso. De parte de Diana Morant se contactó con Soler para ofrecer un acuerdo con cargos, que respetara la autonomía de Alicante. Un ofrecimiento que no se ha repetido en los mismos términos.

Pero Soler seguía convencido de sus posibilidades y así se presentó el viernes siguiente, con la presencia de la mayor parte de los alcaldes socialistas de la provincia como el de Dolores (y coordinador en la Vega Baja), Joaquín Hernández; el de Elda, Rubén Alfaro; Villena, Fulgencio Celdrán, o Xixona, Isabel López Galera. Por parte de la agrupación de Alicante, el secretario de Organización, Pedro Ródenas. Así como los apoyos abalistas de Soler en Valencia.

¿Qué pasó entonces desde el viernes al martes? Para muchos, la gran movilización de los partidarios de Diana Morant en su presentación en Gandia del lunes tuvo mucho que ver. Sí y no. Sí para Carlos Fernández Bielsa, quien vio como muchos de sus apoyos en Valencia se habían diluido. Y perdía muchas de sus opciones de poder competir por la secretaría general.

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Pero no para Alejandro Soler. Fue el día anterior, domingo, cuando todo se precipitó durante una reunión cuando desde la dirección de la agrupación capitalina se le hizo a Soler un último llamamiento para unirse a Diana Morant. De no hacer este esfuerzo, podría perder apoyos en Alicante. Sin ellos, a Soler se le hacía más cuesta arriba la secretaría general. Casi imposible. Había mucho que reflexionar.

Por eso, cuando el secretario de Organización, Santo Cerdán, llamó el lunes a Bielsa y Soler a reunirse el martes en Madrid (el alicantino tenía que acudir a la tarde al pleno sobre la ley de amnistía), con muchas reticencias, ambos aceptaron. La negociación fue relativamente rápida, explican fuentes conocedoras de la conversaciones.

El primer punto estaba claro: Diana Morant sería la secretaria general. Negociar la secretaría de Organización (quien de verdad lleve el día a día del partido) había quedado en una primera oferta, que ahora decidirá la nueva secretaria general, siempre al tanto de todos los movimientos. Ha dejado hacer a través de pesonas de su confianza, quienes han sido los que han alcanzado los acuerdos.

La integración ha quedado en que Alejandro Soler será el presidente del PSPV y Carlos Fernández Bielsa, vicesecretario general, cargos honoríficos pero no ejecutivos. Ambos se mantendrán como secretarios provinciales y podrán aspirar a las respectivas diputaciones como mejor destino.

Es el acuerdo al que se ha llegado. A partir de ahora, todo el PSPV se pone detrás de Diana Morant, o lo que es lo mismo, detrás de Ferraz y Moncloa. En este sentido, ninguna de las fuentes consultadas expresa la más mínima duda. La nueva secretaria general tiene el partido a su disposición y conoce cómo ha sucedido todo. A partir de aquí, ella manda.

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