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Diana Morant y Alejandro Soler charlan en la recepción de la Euipo. T.A.
El futuro del PSPV se decide en Galicia

El futuro del PSPV se decide en Galicia

Negociaciones de última hora entre Soler y Morant para lograr una candidatura fuerte antes de que el lunes se celebre la ejecutiva

Domingo, 21 de enero 2024, 07:37

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El PSPV cuenta las horas antes de la celebración del comité ejecutivo que debe fijar la fecha del congreso extraordinario donde los socialistas valencianos elegirán al sucesor de Ximo Puig en la secretaría general. A pesar del refrán de que no hay dos sin tres, el clima en el partido deja pocas opciones a la actual dirección política de volver a retrasar por tercera vez un calendario definitivo. Este lunes debe conocerse, salvo sorpresa mayúscula, la convocatoria de un cónclave urgente y necesario para la formación.

La actual ejecutiva ha retrasado hasta en dos ocasiones esta decisión. La primera vez se excusó por la convocatoria de elecciones en Galicia para el 18 de febrero; la segunda, directamente, aludió a «motivos de agenda». La razón básica, no negada por el propio Ximo Puig, era ganar tiempo para conjugar un «consenso» que depare un candidato único. Intentar, en la medida de lo posible, la no presentación de dos o más candidaturas, con la consiguiente fragmentación de la organización. Unas buenas intenciones rotas horas antes de que comenzara el cónclave socialista por la irrupción del alcalde de Mislata y secretario general de los socialistas valencianos, Carlos Fernández Bielsa.

Bielsa aprovechó el viernes por la tarde, con toda la delegación camino a Galicia, para publicar en la red social X un mensaje en el que anunciaba su intención de crear «un proyecto para construir un PSPV fuerte, sólido y unido para volver a ganar» la Generalitat Valenciana. Con él, presentaba un equipo de trabajo de ocho personas (una posible ejecutiva) para coordinar su programa.

De esta manera, se rompía la calma que la dirección federal había impuesto en la organización valenciana. Desde Valencia habían esperado todos los beneplácitos posibles de Moncloa y Ferraz para que la ministra de Ciencia, Diana Morant, cogiera las riendas del partido. La exalcaldesa de Gandia se había postulado, según los mentideros del 'cap i casal', como la favorita de Pedro Sánchez para el puesto.

El silencio de Morant, en este caso, ha sido explícito. La ministra ha multiplicado sus visitas a la provincia de Alicante las últimos dos semanas, algo muy paradigmático. Primero, unos encuentros en Alcoi y Elda (quizás los dos principales ayuntamientos socialistas de la provincia) y, después, la recepción en la Euipo y en la UMH. Todas de carácter oficial y sin mención alguna a sus posibilidades de ser la primera secretaria general del PSPV.

Morant ha entendido que la prudencia era la mejor postura. Sobre todo, después de que saltara a la arena el secretario general de los socialistas alicantinos, Alejandro Soler, quien explicó, en una entrevista en TodoAlicante, su disponibilidad a «asumir la mayor responsabilidad» en el PSPV.

El terremoto formado tras estas palabras obligó a la dirección federal a calmar las aguas. La convención política del PSOE este fin de semana en La Coruña era el momento oportuno para alcanzar este acuerdo. Desde el mismo momento que Fernández Bielsa anunció su «proyecto», comenzó una negociación a contrarreloj para alcanzar un acuerdo en el PSPV para que, por lo menos, no haya un choque de trenes en la organización. Bielsa juega a ser el 'tapado', la tercera opción que se cuele entre Soler y Morant. Y en esas están.

Haya o no acuerdo, todo parece que este lunes habrá fecha para el congreso. De hecho, desde la dirección nacional se había planteado hasta retrasar más allá del primer trimestre la celebración del cónclave, pero Ferraz quiere cerrar este capítulo cuanto antes en un semestre que empezará en Galicia y culminará con las elecciones europeas. Y que no se crucen por en medio ni catalanas ni vascas.

Cada uno echa sus cuentas. Un congreso más allá del 3 de marzo sería complicado, entienden fuentes socialistas consultadas, toda vez que Valencia se sumerge en Fallas casi todo el mes y que después vendría Semana Santa y la campaña preelectoral de las europeas. Pero la última palabra, en este caso, la tiene Ximo Puig.

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