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Emmanuel Macron. EFE/EPA/URS FLUEELER
A la tercera va la vencida, no me gustaría
Tribuna

A la tercera va la vencida, no me gustaría

Francia tan cerca y tan lejos

Antonio Manresa

Alicante

Lunes, 17 de junio 2024, 15:54

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No sufra el lector, no voy a hacer el enésimo artículo sobre lo nefasto que es el sanchismo. Ya me he pronunciado sobre ello y cada día, desde mi punto de vista, toda su actuación reafirma el adjetivo de nefasto y mantengo mi disociación del partido socialista y del sanchismo, aunque el segundo provenga del primero.

Creo que el sanchismo es una facción populista de la izquierda como lo es Vox, del PP. Pero hasta aquí sobre el tema nacional, a la espera de las elecciones generales ni más ni menos. Mi interés y mi preocupación están en el país vecino, muy querido por mí por muchas razones de las cuales me siento muy orgulloso, tanto que como aquella canción de Alejandro Sanz mítica ya, yo tengo 'El corazón partío'.

Me refiero a lo que está ocurriendo en Francia, lo que ocurra allí en estos momentos, en unos años llegara aquí. Llegará aquí por lo mismo que está pasando en Francia, no querer leer las señales que envía la sociedad y dejar crecer al populismo por dejadez y porque en su inicio parecía una muestra pequeña y quizás hasta anecdótica de ese descontento. No querer arreglar los propios errores del sistema y pensar que la queja no tenía profundidad ni extensión en el tiempo ha sido un error grave.

Lo que ha ocurrido con el partido de Marine Le Pen, de diferente manera, ya dio avisos en el pasado que esta situación llegaría, que su partido ganara unas elecciones. Jean Mari Le Pen dio un susto ya en el año 2002. Jacques Chirac pidió el voto para Lionel Jospin en segunda vuelta, sabía que si no hacia ese llamamiento, Le Pen podía ganar, esa llamada desactivó toda la euforia del Frente Nacional.

Llegamos al año 2017, el fundador del Frente Nacional deja el partido a su hija Marine Le Pen, que sigue la estela de su fundador. Un outsider, Emmanuel Macron, que fue ministro con François Hollande, decide presentarse como candidato a las elecciones francesas, el partido de centro derecha por excelencia es casi destruido por corrupciones varias de su líder por entonces, François Fillon.

Esa campaña electoral fue de las más reñidas pero con un claro líder emergente, Macron. En el último debate televisado entre Macron y Le Pen todo el mundo es consciente que Marine Le Pen no tenía todavía a su lado a los electores pero sabía que debía esperar para dar la batalla, Macron sabía quien tenía enfrente y sus debilidades como populista, la derrotó, pero quedó la sensación de que Le Pen, cada día se acercaba más a su fin, la presidencia de la República francesa.

Macron gano esas elecciones en 2017, gobernó con muchas dificultades, muy centrado en políticas económicas (Gilets Jaunes) y obviando o aplazando el debate social, el debate de la batalla cultural que ha saltado ahora a la arena política y que no le va a quedar más remedio que coger el toro por los cuernos. Eso es los franceses de los extrarradios, franceses de nacimiento, de origen magrebí o de la África central, con un punto en común, la religión, musulmanes. Creencia respetable pero mezclada con la política, la suma hace que salga el islamismo político, que hace que sea incompatible con la cultura europea, además de la inmigración incontrolada que está sufriendo Europa y que hace que los populismos crezcan en ese caldo de cultivo.

Macron ha convocado elecciones legislativas, no presidenciales, es decir quien gane esas elecciones formará gobierno y cohabitará con Macron hasta el 2027. Que ha pasado que el anteriormente conocido como Frente Nacional, ahora Rassemblement National, ha ganado las elecciones europeas casi doblando los votos a la coalición liderada por el partido de Macron. Macron sabe lo que está por venir y ha presentado, desde mi punto de vista, un desafío importante con varios puntos.

El primero mandar un mensaje, os he escuchado a los franceses. Segundo si pierde su partido y sale electo el partido R.N sabe que los populistas tendrán a un parte de la sociedad enfrente y, según qué políticas presenten se incendiarán las calles y tendrán o que dar marcha atrás o dejar el Gobierno por incapaces. El fondo de la cuestión tiene que ver más con cierta pérdida de autoridad, ayudado por algún que otro partido que fomenta el enfrentamiento permanente a la autoridad y a las reglas establecidas.

El carajal que este adelanto de elecciones legislativas ha hecho en casi todos los partidos es digno de observar. Desde aquel que no quiere perder su lugar y se apunta, al supuesto ganador, en contra de los miembros de sus partido, todo esto a la derecha de Macron, hasta la aparición de un llamado frente nacional de justamente aquellos que fomentan la desobediencia a las reglas establecidas, y que desde mi punto de vista, quieren en realidad hacer un gatopardismo, que todo cambie para que nada cambie. Miren la foto de familia y verán que de diversidad hay poca.

Este debate vendrá a España tarde o temprano, y debemos hacer frente sin engañarnos, yo creo que deberíamos hacerlo lo antes posible, luego será tarde y las soluciones presentadas pueden ser de difícil puesta en marcha. Francia seguirá siendo Francia pero depende de esta elecciones que Francia nos encontraremos, la de Gaulle o la de… yo no veo referencias adecuadas, pero sí digo que debemos salvar esta tercera vez, otra vez. La batalla cultural está aquí y es momento de afrontarla sin complejos.

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