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Óleo 'Ciudad vieja de Alcoy'. BENIGNO ANDREU
Aquellas tertulias de pintores en el Lolo de Alcoi

Aquellas tertulias de pintores en el Lolo de Alcoi

El artista Manolo Antolí recrea en la sede de Fundación Mutua Levante los diálogos entre Benigno Andreu, Paco Barrachina y Vicente Moya a través de sus obras pictóricas

Adrián Mazón

Alicante

Miércoles, 20 de marzo 2024

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Son de diferentes generaciones, pero tienen un don común. La pintura. Esto es lo que ha querido reflejar el artista alcoyano Manolo Antolí en la exposición 'En memòria', la cual se inaugurará el próximo 8 de abril en la sede de Fundación Mutua Levante de la plaza de España en Alcoi.

En ella se expondrán grandes obras de tres pintores que fueron grandes amigos y admirados entre sí: Benigno Andreu, Paco Barrachina y Vicente Moya. Con ello, las tertulias de ilustres en el Soc Alcoià y el Lolo restaurante regresarán a través de un debate entre las obras pictóricas de estos tres artistas, recuperando una parte esencial de la cultura alcoyana.

Narra Antolí que allá por los años 80 era habitual que un grupo de pintores «y además amigos», remarca, decidieron reunirse una vez al mes para tomar café y, con ello, promover «proyectos ilusionantes que pudieron hacerse realidad y otros que no llegaron a su fin». No obstante, la afinidad -y «la misma pasión por la pintura»- fue lo que les unió durante casi cuatro décadas.

Primero lo hicieron en el Bar Quintanilla y después en el Soc Alcoià. Estos encuentros se convirtieron en asiduos y se ampliaron a «una vez en verano y otra en invierno» con el restaurante Lolo como punto de cruce. Con ello, también creció el grupo de artistas que, a pesar de sus distintas estéticas y estilos, se nutrían de tertulias que «eran didácticas, apasionadas y sobre todo enriquecedoras».

Tertulias entre pintores en Alcoi. FML/MANOLO ANTOLÍ
Imagen principal - Tertulias entre pintores en Alcoi.
Imagen secundaria 1 - Tertulias entre pintores en Alcoi.
Imagen secundaria 2 - Tertulias entre pintores en Alcoi.

De los habituales, Fernando Aracil, Rafael Antolí, Vicente Calvo, Miguel Peidro, Gilberto Mayor, Vicente Moya, Paco Barrachina, Enrique Sánchez, Paco Calabuig y el propio Manolo Antolí. En otras ocasiones convivían con German Aracil, Golucho, Felipe Santamans, Daure, Alex Alemany, Esteban Dura, Paco Beneito, Vicente Esparza, Pedro Albuixert, Paco Sanchis, Truja Girones, Isidro Gozálbez y Garcia Poveda.

Todos ellos, «según la disponibilidad de cada uno», aprovechaban el «ambiente relajado» que emanaban sus encuentros para charlar de sus propias creaciones, valorar las ajenas y, también como buen grupo, organizar visitas a ferias de arte, a grandes museos e, incluso, para organizar exposiciones.

Esto último es lo que Manolo Antolí se ha apresurado a realizar para homenajear a tres de sus cotertulianos, con la ayuda de Fundación Mutua Levante y Pepe Jordà, de quienes destaca su «sensibilidad y su receptividad» a la hora de recuperar una de las historias que ha marcado la vida de este pintor alcoyano que, igual que sus compañeros, se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia (por la que también pasó el colivenco Eusebio Sempere antes de su partida a París).

Entre tenedores y pinceles

De todas las personalidades con las que Antolí se codeó en aquellas tertulias, ha seleccionado tres para la ocasión. Benigno Andreu (alcoyano de adopción), Vicente Moya (de pura cepa) y Francisco Barrachina (del municipio vecino de Benifallim y también acogido por Alcoi). De todos ellos ha propuesto una selección de sus obras que será exhibida, en constante diálogo, en la Fundación Mutua Levante de Alcoi.

Benigno Andreu (arriba), Francisco Barrachina (abajo) y Vicente Moya (derecha).
Benigno Andreu (arriba), Francisco Barrachina (abajo) y Vicente Moya (derecha). FML

Con orígenes muy diferentes igual que sus aprendizajes, coinciden en profundizar su técnica en la citada escuela valenciana. De ahí guardan también sus vivencias por Madrid, ya fuera para ganarse la vida o para exponer sus creaciones. Pero, ante todo, permanece su vinculación a la ciudad de los puentes, donde residieron hasta su fallecimiento, en la primera década de este nuevo siglo. Gracias a su estancia en Alcoi, Antolí pudo conocerles de primera mano, tras quedar prendado por las obras expuestas y conocidas.

En el caso de Benigno Andreu (1943, Alconchel de la Estrella – 2018, Alcoi), Antolí recuerda su visita en los años 70 a una «magnífica» exposición en el Círculo Industrial, en la cual reunía trabajos de su etapa de estudiante en la San Carlos. En ella se mostraban los colores vivos que caracterizaban su obra, junto a los violentos trazos de los pinceles. «Era valiente» define así su pincelada, la cual «transmitía mucha fuerza, que no pasaba desapercibida».

Acuarela 'Fester'.
Acuarela 'Fester'. BENIGNO ANDREU

Su regreso a las montañas alicantinas en la década de los 80 le permitió abrir su propio estudio, el cual se mostró al público diez años después. Igual hacen ahora sus obras en la sede de la Fundación Mutua Levante, donde se expondrán pinturas como 'Ciudad vieja de Alcoy', 'Pastor con sus ovejas', 'Boda en el pueblo', 'Paisaje Canal Baixa', 'Puente San Roque' y 'Naturaleza muerta, la expresión'. Una retrospectiva por todos los temas que dominó, entre paisajes, escenas costumbristas, bodegones y piezas abstractas.

De Vicente Moya (1934 – 2010, Alcoi), Antolí recuerda que era «un trabajador incansable» que dejaba «salir al niño que llevamos dentro», dejando consigo «el concepto de diversión, espacio y tiempo» que bien sabía plasmar a la hora de «jugar» con sus lienzos. Y es que el artista dejó atrás el conformismo que marcó una época de la pintura -basada en paisajes y figuras sin emoción- para trabajar en su pasión y convertir sus cuadros en la esencia de su vida.

Óleo 'La condició humana'.
Óleo 'La condició humana'. VICENTE MOYA

Ahí fue cuando Moya se sumergió en el 'trompe lóeil' y las ilusiones ópticas «con la intención de engañar al espectador» sin dejar atrás las referencias impregnadas en su brocha de romanticismo y surrealismo. Todo ello le llevó a reinterpretar la realidad con la intención de llegar a la absoluta perfección, la cual conoció Antolí durante una exposición colectiva tras la inauguración del pasaje de San Agustín. Eso sí, ambos se conocieron en la San Carlos, cuando Antolí recibió una llamada para decirle que «había ganado el primer premio de pintura y él había sido jurado y quería conocerme».

Desde entonces, ambos han compartido una amistad y admiración «mutua», la cual se expone en las obras de Moya en la Fundación Mutua Levante: 'La condició humana', 'Pintura-Paisatge', 'Discoteca', 'Fugida travessant l'espill', 'L'aventura', 'Ciutat marina', 'Color i tristesa' y su propio autorretrato.

A pesar de vivir en Madrid, a Paco Barrachina (1940, Benifallim – 2017, Alcoi) tuvo la suerte de conocerle mucho antes a través de su pintura. «Todos hablaban muy bien de él, de su pintura, de su carácter amable». Algo que, una vez surgido el trato personal, «pude comprobar que todo era cierto», reconoce Antolí. Ambos vivieron un momento íntimo en una exposición de Mariano Fortuny en Barcelona, donde Barrachina se dejó mostrar según sus emociones extraídas a flor de piel gracias a estas obras.

Óleo 'Niños en el patio'.
Óleo 'Niños en el patio'. PACO BARRACHINA

Esto era solo una pizca de lo que el benifallimero -con alma alcoyana- era capaz de transmitir. «Su presencia y conversación también reflejaban la imagen y el comportamiento de un caballero, al que no le importaba compartir sus conocimientos con otros compañeros». Prueba de ello fue la apertura de su estudio a finales de los años 70, donde el continuador de la pintura realista valenciana creó escuela a través de su obra dominada por la luz y el color.

En esta ocasión, dentro de la exposición 'En memòria' se muestran las pinturas: 'Niños en el patio', 'Benifallim', 'Alejandra', 'Pablo con cabrita' y varias acuarelas, plumilla y pastel sin título.

Este diálogo entre tres coetáneos permitirá recuperar aquellas tertulias entre escritores, quienes entre pinceles y tenedores fueron capaces de poner a Alcoi en el mapa de la cultura pictórica. Con ello, sus admiradores, de la talla de Manolo Antolí, volverán a conversar a través de las miradas y las sensaciones. «Volveré a recordar momentos vividos, anécdotas y risas», siempre con la intención de «honrar la memoria de tres pintores excelentes y tres grandes amigos» que amaron esta tierra alicantina.

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