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Técnicos de la empresa revisan un campo usando los datos recopilados. T.A.
Inteligencia artificial de Alicante para ahorrar agua y planificar cosechas
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Inteligencia artificial de Alicante para ahorrar agua y planificar cosechas

Drones y satélites controlan miles de datos de los cultivos que una empresa alicantina utiliza para mejorar la producción del campo

Domingo, 19 de mayo 2024, 07:30

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El mundo se está transformando drásticamente, las nuevas tecnologías abarcan todos los ámbitos de la vida y llegan hasta las cosas del comer. La agricultura, si acaso la primera actividad de la humanidad, también se transforma según marcan los tiempos. La inteligencia artificial es una nueva herramienta que, como la azada o el tractor, se está incorporando en los cultivos para mejorar su rendimiento y productividad.

La aplicación de algoritmos, sensores, drones y hasta satélites en el campo se convierte en un elemento ya casi imprescindible en la huerta. En un contexto, además, de cambio climático donde la escasez de agua y el aumento de las temperaturas condicionan la producción. Las nuevas tecnologías aportan millones de datos para controlar los cultivos, desde la plantación y el riego hasta la cosecha en su punto óptimo.

Alicante, como huerta de Europa, también es pionero en el diseño y aplicación de la inteligencia artificial en la agricultura. Uno de los ejemplos más exitosos es la combinación de mediciones y algoritmos computacionales para planificar las temporadas, como realiza la 'start up' alicantina Nax, creada en 2018 y cuyos sistemas de cuantificación ya están presentes en 18 países.

Pasamos de una agricultura tradicional a otra agricultura «de decisiones», explica Beatriz Sanchís, una de los tres socios de la compañía. A través de satélites y drones 'escanean' los terrenos para obtener millones de datos: desde temperatura de la tierra a la humedad de las plantas; de los niveles de clorofila a la formación espectral.

«Hacemos una 'radiografía' de la tierra, de los cultivos, para saber si están estresados, si necesitan agua o tienen suficiente«, cuenta Caleb Gustavo de Bernardis, otro de los socios. El ejemplo de la radiografía quiere ser claro: »Al igual que en un cuerpo no se ve en el exterior si hay algún daño, para lo que se necesita una radiografía, lo mismo pasa con el campo«. Ya no vale el tradicional 'ojo de buen cubero' o el análisis exterior, sino que se tratan millones de datos para que el agricultor pueda tomar la mejor decisión para sus intereses.

El cambio climático ha influido sobremanera en la temporada agrícola, «ahora vivimos un calendario adelantado en el que las olas de calor avanzan los cultivos y cada vez es más necesario tenerlo en cuenta», argumenta el socio de Nax. Los datos obtenidos en el campo se cruzan también con otros sobre previsiones de clima en general, antecedentes y pronósticos.

El objetivo es, por un lado, plantar, cultivar y cosechar en la época óptima para maximar producción y, a la vez, reducir costes como fertilizantes o agua, un bien cada vez más escaso en la provincia de Alicante. De esta manera, se consigue rentabilizar más las cosechas, una de las principales pegas que tienen en la actualidad los agricultores.

La inteligencia artificial viene a complementar las tradicionales maneras de producir en el campo alicantino, convirtiendo el sector en cada vez más sostenible al bajar costes y tener mayor capacidad de producción.

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