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La presidenta de la Sociedad San Vicente de Paúl en Alicante, Julia Alonso Shootori
La solidaridad volcada con los más pequeños en Alicante

La solidaridad volcada con los más pequeños en Alicante

La asociación San Vicente de Paúl celebra su 175 aniversario con el estreno de un ropero infantil

Martes, 28 de mayo 2024, 07:14

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La pobreza es una lacra que golpea a todas las edades pero impacta especialmente en la infancia y la adolescencia. Influye en todos los aspectos de la vida y justo por eso la Sociedad de San Vicente de Paúl lleva 175 años trabajando con los más desfavorecidos en toda España.

En Alicante esa entidad ha desarrollado su labor durante más de 20 años. Trabajan con los menores del barrio de Carolinas Bajas con un proyecto de apoyo escolar, pero también dan apoyo a las familias y acompañan a las personas mayores. Entre sus propuestas está el recién inaugurado ropero infantil, un proyecto que este pasado sábado ha estado abierto en conmemoración del aniversario de esta ONG.

«Para los niños no hay tanta ropa», explica la presidenta de la Sociedad en Alicante, Julia Alonso. La voluntaria reconoce que trabajan en una de las zonas más empobrecidas de la ciudad y donde muchos de sus usuarios son derivados directamente de los Servicios Sociales. Fue a través de su proyecto de refuerzo escolar cuando detectaron que algunos niños llegaban con necesidades en este sentido.

Detalles del ropero y las voluntarias de la entidad. Shootori
Imagen principal - Detalles del ropero y las voluntarias de la entidad.
Imagen secundaria 1 - Detalles del ropero y las voluntarias de la entidad.
Imagen secundaria 2 - Detalles del ropero y las voluntarias de la entidad.

«Teníamos un espacio que antes se utilizaba para almacenar comida y ahora con el sistema de tarjetas ya no hace falta, así que decidimos utilizarlo de ropero centrado en niños y niñas», explica Alonso. No se trata de una tienda de ropa en la que cada uno pueda entrar y coger lo que necesite sino que da servicio a las familias que acuden a algunos de los proyectos de esta entidad.

«Son familias que nos mandan de los centros sociales o incluso de los centros de salud. La mayoría son inmigrantes y les entregamos también carritos, bañeras y otros enseres, lo que nos piden lo intentamos», expone Alonso. Una labor en la que agradecen la colaboración de los colegios de la zona y de las tiendas que les donan los productos.

Una vez recogida la ropa esta asociación la selecciona, limpia, arregla y plancha y se la hace llegar a quienes lo necesitan. «Tenemos 30 familias fijas del apoyo escolar, pero en momentos puntuales podemos llegar hasta las 200, en pandemia estuvimos apoyando a 500, depende de la situación», explica Alonso.

Una labor en la que reconoce que atienden «a todo el mundo, cuando no tenemos los recursos los buscamos». Familias que en muchos casos llegan a ellos desde los servicios sociales, cuyo proceso para dar atención es mucho menos rápido.

Familia, infancia, mayores

La fundación San Vicente de Paul celebra estos días su aniversario. Una entidad que en Alicante lleva desde hace más de 30 años trabajando para ayudar a las personas en riesgo de exclusión. Se consideran un grupo de personas con inquietudes solidarias pero hacen una labor inestimable en el barrio de Carolinas Bajas.

Un aniversario de récord

El 24 de mayo la Sociedad de San Vicente de Paúl ha celebrado el 175 aniversario de su fundación en España. Una efeméride que pone de relieve la importante labor de esta entidad que aglutina a más de 3.000 voluntarios y socios. Durante el fin de semana han dado a conocer los más de 200 proyectos sociales destinados a ayudar a 138.000 personas en riesgo de exclusión de la sociedad.

En Alicante los voluntarios organizaron una jornada durante el viernes 24 con una merienda y un cinefórum con los niños a los que ofrecen apoyo escolar, a las 17:30 h de la tarde en el centro «Obra Social Federico Ozanam» de la ciudad. También el día de puertas abiertas con el ropero infantil, que celebraron el sábado, para dar a conocer este servicio.

A través de su servicio de refuerzo escolar entran en contacto con las familias, «se les ayuda a hacer los deberes y se les da la merienda, sabemos que muchos ya no cenan en casa», explica Alonso. Una labor que va más allá del refuerzo académico y que busca que los niños salgan de la pobreza extrema en la que viven.

Pero además, ofrecen otras oportunidades a las familias, como cursos de formación, de empleo o de trámites burocráticos que muchas veces están pensados para ayudar a las madres - en muchos casos solas-. También trabajan en la lucha contra la soledad de las personas mayores del barrio,« muchas viven situaciones de pobreza, con casas sin ascensor y falta de movilidad, con ellos hacemos acompañamiento para que no se sientan solos», explica Alonso.

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