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Radiografía de la pobreza en Alicante: más de 500.000 personas en riesgo

Radiografía de la pobreza en Alicante: más de 500.000 personas en riesgo

Uno de cada tres alicantinos no pueden irse de vacaciones al menos una semana al año, mientras que unos 125.000 reconocen muchas complicaciones para llegar a fin de mes

Martes, 2 de mayo 2023, 07:29

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Estos últimos años han sido complicados. La pandemia obligaba a los comercios a cerrar y mantenerse casi tres meses en el dique seco, mientras que el año y medio posterior destacó por el vaivén de las medidas restrictivas a la movilidad y a los horarios de cierre. Tras cuarentenas, toques de queda y demás recuerdos, llegó una guerra que, si bien no ha afectado directamente, lo ha hecho prolongando el efecto de la inflación y los precios de distintos productos, como de la cesta de la compra.

Pese a todo, el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social se ha reducido en la Comunitat. Según la última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 27,5% de los habitantes de la autonomía se encuentran en esta delicada situación. Un número que, trasladado a la provincia de Alicante, se traduce en unos 512.000 alicantinos.

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Más de medio millón de personas de la provincia de Alicante. Esos son los cifrados por la tasa Arope del INE, que contempla otros indicadores a parte de los ingresos para medir el nivel de pobreza de las personas. Un número que, aun siendo elevado, ha descendido no solo respecto al 2021, sino también al de antes de la pandemia.

La Comunitat se encuentra en la mitad del ránking autonómico y, aunque lejos de otros territorios como Ceuta y Melilla, que llegaron a tener en 2022 una tasa superior al 40%, es superior en más de siete puntos a la de Cataluña y Madrid, o casi 10 puntos por encima de la del País Vasco.

Sobrevivir, no vivir

La situación es aún más llamativa cuando se tienen en cuenta distintos factores del día a día, como pueden ser gastos imprevistos, pagos de facturas de luz o agua, consumir carne y pescado o tener un ordenador personal.

Más de uno de cada tres alicantinos no pueden irse de vacaciones al menos una semana al año, mientras que el 34% de las personas de la provincia viven en tensión al no tener capacidad para hacer frente a gastos imprevistos.

De hecho, debido a esta complicada situación, un 12% de los encuestados por el INE en el territorio reconoce que se retrasan pagando las facturas que tienen que ver con la vivienda, mientras que un 8,4%, o lo que es equivalente, 156.492 alicantinos tienen mucha dificultad para llegar a fin de mes.

Una persona pasea por Colonia Requena frente a un bar cerrado Miriam Gil

Sin posibilidad de refrescarse o calentarse

Más de 342.000 personas. Ese es el número de alicantinos que no puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada, ya sea en invierno con la calefacción, o en verano con el aire acondicionado.

Así lo aseguran los encuestados por el INE que recoge la calidad de vida del pasado año en el territorio. A pesar de que los precios energéticos han bajado, durante el 2022, especialmente en verano, luz y gas alcanzaron valores estratosféricos, lo que complicó aun más a todas estas personas poder mantener su casa en condiciones adecuadas.

Un duro golpe de realidad. A pesar de la mejora de la economía y a la reactivación de sectores clave como el turismo, que ya está a niveles prepandémicos, muchas personas de Alicante tienen dificultades en su día a día. Por ejemplo, unos 63.000 alicantinos no pueden permitirse comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días, debido al incremento del precio de la cesta de la compra.

Una realidad social compleja, sobre todo cuando se miran indicadores de objetos que uno tiene en su día a día y está acostumbrado a usar. Como por ejemplo poseer un coche o un ordenador. Alrededor de un 4,5% de los encuestados aseguraban al INE que no pueden permitirse tener un turismo, mientras que 108.054 alicantinos alegan que no tienen ordenador personal, un dato que pone de manifiesto la brecha tecnológica que crea la pobreza.

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