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Uno de los momentos de la romeria de Santa Faz de 2023. Miriam Gil Albert
El obispo Munilla inaugura el Año Jubilar de la Santa Faz

El obispo Munilla inaugura el Año Jubilar de la Santa Faz

La ceremonia de apertura se ha celebrado este domingo, 3 de diciembre

Domingo, 3 de diciembre 2023, 17:42

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Alicante está de celebración, y lo estará todo el año, ya que la Santa Sede ha concedido la declaración de Año Jubilar de la Santa Faz. Este año, el 17 de marzo cae domingo y tradicionalmente este privilegio se concede cada vez que coincide esta efeméride.

En Esa fecha se conmemora el conocido «Milagro de la Lágrima» de 1489 cuando, cuenta la tradición, durante una rogativa pidiendo lluvia la imagen de Cristo plasmada en el lienzo lloró. De esta manera Alicante es la décima ciudad del mundo que tiene la posibilidad de tener un año jubilar de forma regular como Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela o Caravaca de la Cruz.

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La ceremonia de apertura del Año Jubilar se ha celebrado este domingo, 3 de diciembre, coincidiendo con el primer domingo de Adviento. La Comunidad Religiosa de Canónigas Regulares Lateranenses de San Agustín del Monasterio-Santuario de la Santa Faz de Alicante, que custodian la reliquia han sido las anfitrionas de gran cantidad de alicantinos que se han acercado al templo alrededor de las 10 de la mañana. Un acto presidido por el obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla Aguirre.

Durante un año la ciudad de Alicante vivirá el Año Jubilar hasta la celebración se su clausura el 24 de noviembre de 2024.

El 'Milagro de la Lágrima'

El pueblo alicantino celebra desde 1489 la peregrinación a la Santa Faz. Una devoción que tiene su origen en el 17 de marzo de ese año cuando en el barranco de Lloixa, entre Sant Joan y Alicante, en la zona donde se asienta el actual caserío, se iniciaba una romería debido a la sequía.

En esos años la huerta alicantina sufría una falta de lluvia terrible que afectó a la ciudad y podía llegar a provocar hambruna. Según recoge el obispado en su página web, las crónicas del momento recogen que «al llegar al pequeño barranco de Lloixa, el portador de la Santa Faz, el fraile Villafranca, sintió tal peso en los brazos que no pudo tenerlos en alto, y quedando sin movimiento en los pies, empezó a dar voces de '¡Socorro!'».

Fue entonces cuando según cuenta la historia del momento este devoto paró la procesión «con esta novedad, y mientras la gente rodeaba asustada la Sagrada Imagen, vieron todos que del ojo derecho de la reliquia salía una lágrima que, corriendo hasta la mejilla, se paró en ella y creció de manera que no sólo los circundantes, más aún los que se hallaban apartados, la pudieron ver».

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