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Atienza consuela a Álex Múñoz tras el fatídico resbalón en 2016. EFE
El Hércules, ante el reto de ahuyentar los fantasmas de Cádiz y Ponferradina

El Hércules, ante el reto de ahuyentar los fantasmas de Cádiz y Ponferradina

El inoportuno resbalón de Álex Muñoz en 2016 y los zurdazos de Isi Palazón en 2019 silenciaron un Rico Pérez a reventar

Sábado, 4 de mayo 2024, 11:46

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Suenan los tambores de guerra. Alicante se prepara para vivir un domingo histórico. La plaza de los Luceros se engalana por un posible ascenso 14 años después. Solo queda un paso, el último: ganar al Lleida este domingo 5 de mayo o esperar que el Europa no lo haga. Pero el miedo al chasco es inevitable y se disfraza de nerviosismo. El Hércules se enfrenta al fantasma que merodea el desastre cuando se vislumbra la euforia, y los herculanos veteranos lo saben. Su temor contrasta con la ilusión de los jóvenes que todavía no han comprobado que la alegría dura poco en la casa del pobre.

Hay dos nombres, dos momentos que están en la mente de muchos y que todavía provocan pesadillas: el inoportuno y fatídico resbalón de Álex Muñoz a los 20 minutos de partido contra el Cádiz en 2016 y los dos zurdazos a la escuadra de Isi Palazón en la primera parte ante la Ponferradina en 2019. Dos tempraneros jarros de agua fría que apagaron muy pronto una llama que comenzaba a arder desde principio de semana.

Pero es el momento. Los de Torrecilla llevan toda la temporada rompiendo maleficios y les queda el último, el más importante: ser campeón de liga. Los alicantinos no han sido capaces de campeonar nunca, ni en el lodo del fútbol español donde llevan nadando los últimos diez años desde aquel descenso en 2014.

Este año es diferente. Esta plantilla ha demostrado que está unida y va con todo. Fueron campeones de invierno tras batir al Lleida en su campo (0-1), destrozaron al Penya Deportiva (5-1) cuando la ilusión rebosaba el Rico Pérez y el miedo al 'tortazo' existía. Además, es el mejor visitante del grupo tras superar el odiado césped artificial, tiene un delantero que marca goles y han resurgido cuando los daban por desahuciados tras pasar un bache que estuvo a punto de convertirse en socavón después de ser incapaces de ganar en La Nucia a un colista herido de muerte.

En la cresta de la ola

El equipo llega en el mejor momento de la temporada tras encadenar cinco victorias y con un Marcos Mendes y Carlos Abad en estado de gracia. Ambos salvaron un 'match ball' que no pintaba bien en Vic ante el Badalona. Además, contarán con el empuje de unos 27.000 herculanos que los llevarán en volandas para escapar de un laberinto maldito que deprime a la afición y estrangula la economía del club.

Ya toca vivir una alegría, es el momento de ahuyentar los fantasmas de Cádiz y Ponferradina. El pavor a los días grandes en Alicante. El último golpe fue la eliminación contra el Unión Adarve hace dos temporadas en la semifinal del playoff de ascenso a Primera RFEF. Son 14 años sin disfrutar de un ascenso y este es el año. La afición, Alicante y los de Torrecilla lo merecen.

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