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Cremades junto a la vicaria de la comunidad de las monjas de la Sangre, Sor Inés. Miriam Gil Albert
La Santa Faz continúa haciendo milagros

La Santa Faz continúa haciendo milagros

El capellán-rector del Monasterio, Miguel Ángel Cremades, se emociona cuando las familias llevan a los más pequeños a conocer la tradición de esta peregrinación

Lunes, 8 de abril 2024, 07:25

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Tradición, devoción y celebración son tres de las palabras que cualquier alicantino piensa cuando habla de la Santa Faz. La romería tiene su origen en 1489 y en 2023 llevó a más de 350.000 personas a recorrer a pie el camino que lleva hasta el monasterio para conmemorar que hace más de cinco siglos la reliquia acabó con una profunda sequía.

Este jueves, cientos de miles de alicantinos se acercarán al templo, en el que las custodias de la reliquia (las monjas de la Sangre) se encuentran ultimando todos los preparativos. Así lo explica el capellán-rector de Santa Faz, Miguel Ángel Cremades, que junto a las religiosas y más de 60 voluntarios son los encargados de que el templo y la reliquia vistan su mejor cara durante estos días para que «la gente pueda encontrarse con la mayor facilidad posible con la Faz del Señor».

Será el segundo año que Cremades haga de anfitrión de la peregrinación de la que reconoce que le impresionó ver las colas de peregrinos que llegaban hasta la carretera «de jueves a domingo ininterrumpido», «es cuando te das verdadera cuenta de la fe, el amor y la devoción de los alicantinos por la Santa Faz». Una tradición que extiende sus redes por toda la provincia, incluso a su aldea natal «no sabría decir la cantidad de paisanos que saludé el año pasado», pero también más allá de sus fronteras, a países como Japón, China o América.

Cremades en la anterectoría.
Cremades en la anterectoría. Miriam Gil Albert

Y es que la Santa Faz continúa en plena forma y responde a quienes se acercan a rezar. El vicario explica que cuando realiza alguna visita al camarín dice «aquí nadie viene sin ninguna necesidad, todos tenemos algo que pedirle. Él está aquí para que pidamos» y pasado esos minutos de silencio les advierte «volveréis a dar gracias, porqué veréis como lo que habéis pedido ha sido escuchado».

Porque a lo largo del año son muchas las personas que se acercan a la Santa Faz a pedir misericordia en su horario de apertura -de 8.30 a 20.30 de lunes a viernes, sábados de 7.15 a 20.30 y domingos de 7 a 13.30-. Entre los casos que más conmueven al capellán están los de las parejas que no pueden tener hijos o tienen niños enfermos y que se acercan a la reliquia pidiendo un milagro. «Recuerdo una mamá que me contaba que cuando le dijeron que si hijo venía mal se acercó al templo y al encontrarlo cerrado por ser de noche se quedó en la puerta de rodillas rezando y el niño nació sano, tan sano que lo bauticé yo y era un terremoto», explica este sacerdote.

Detalles del camarín de la Santa Faz. Miriam Gil Albert
Imagen principal - Detalles del camarín de la Santa Faz.
Imagen secundaria 1 - Detalles del camarín de la Santa Faz.
Imagen secundaria 2 - Detalles del camarín de la Santa Faz.

Uno de los momentos más impresionantes para Cremades es cuando los alicantinos llevan a sus bebés a la Santa Faz, algo que ha supuesto que los últimos domingos de mes, tras la misa, se ofrezcan a los pequeños a la reliquia. «Eso no se puede perder en Alicante, desde pequeñitos se está inculcando, cuando ves con la emoción y devoción con la que los traen sus padres sabes que se está transmitiendo toda esa fe», explica.

Aunque sin duda, el momento de mayor responsabilidad del capellán-rector es cuando es el encargado de abrir el camarín y tomar la reliquia en sus manos: «En ese momento soy consciente de que tengo en la mano la joya más preciada de todos los alicantinos, eso te pone la piel de gallina», explica. «En ese momento le doy las gracias a Dios por estar aquí».

Una tradición para todos

Cremades insiste en que esta romería es muy polifacética, «tiene muchos aspectos: de fe, impresionante; de devoción, increíble; de amor a la Santa Faz, descomunal». Pero más allá de la espiritualidad también reconoce hay otros aspectos de tradición alicantina que «no se puede perder». «Hay una dimensión cultural que forma parte de la raíz de la ciudad, Alicante sin la Santa Faz no se entiende». También reconoce el valor de la parte más festiva de salir al campo, a la naturaleza y encontrarse con los amigos y familiares. «Todo es muy bonito, pero solo con la parte festiva se pierde un rango muy importante de la tradición de la Santa Faz».

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