Borrar
Urgente La Policía Nacional evita una tragedia la noche de Hogueras: dos heridos con arma blanca y 15 detenidos en una reyerta multitudinaria
La plantilla del Hércules celebra el ascenso en la fuente de los Luceros. Miriam Gil Albert
Sin intrusos, sin fisuras, todos del Hércules
Opinión

Sin intrusos, sin fisuras, todos del Hércules

El ascenso para los alicantinos supone un cambio de inercia, de dinámica. Quitarnos de encima el famoso grumo. Sentirte ganador. ¡Qué bonito es!

Juan F. Millán

Alicante

Lunes, 6 de mayo 2024, 11:46

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

No cabían más desgracias en el herculanismo. Una larga lista de infortunios habían machacado a este histórico durante casi década y media. Desde el error de Juan Carlos contra el Alcorcón, pasando por un sospechoso arbitraje en Cádiz, siguiendo por el resbalón de Álex Muñoz que Güiza no perdonó y finalizando con los zapatazos de Isi Palazón, las lágrimas de Llagostera o aquel poste de Acuña ante el Adarve.

Palo tras palo, decepción tras decepción. Generaciones que no encontraban consuelo en las derrotas y que dudaban de aquellas gestas históricas que les contábamos. El ascenso del Hércules será insignificante para muchos, sigue fuera del fútbol profesional y solo es un pequeño salto a la antigua Segunda B. Pero para los alicantinos es mucho más que eso. Supone un cambio de inercia, de dinámica. Quitarnos de encima el famoso grumo. Sentirte ganador. ¡Qué bonito es!

Jamás había visto el Rico Pérez con la atmósfera de este domingo. Giuliano siempre me cuenta aquella ocasión en la que el tristemente desaparecido Menotti pisó por primera vez el césped del Rico Pérez para decidir si Argentina se instalaba en Alicante para jugar el Mundial de 1982. Le recordó a un campo argentino. Y, este domingo, el estadio fue más argentino que nunca. El gol de Coscia, el bufandeo, el himno, la energía de los 28.000 herculanos. Sin intrusos, sin fisuras, todos del Hércules.

Y luego está Torrecilla, ese hombre que el azar puso en el camino del Hércules tras la abrupta salida de Lolo Escobar en pleno verano. Alguien que ha sido capaz de despertar a este gigante dormido y que ha levantado a un vestuario que hace solo mes y medio había perdido el rumbo y caminaba hacia otro fracaso. Un Hércules milagro, un Hércules que ha ganado a lo Madrid. Sin necesitar mucho, pero con la certeza de que se iba a ganar. Con goles agónicos como el de Nolan en Alzira o los de Mendes en Manresa y Vic.

Disfrutemos estos días. Pero no olvidemos de dónde venimos y quién está al frente. La afición sigue estando muy por encima de un club cuyo dueño solo puede acudir a la celebración de forma clandestina. Llegando después del partido, una vez acabada la fiesta en el césped y subiendo a un balcón de Luceros para escapar de la crítica. ¡Qué triste!

Macho Hércules, siempre.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios