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Uso del móvil en el aula. t.a
La Conselleria de Educación permite el uso de móviles en los centros educativos y los padres de Alicante lo rechazan

El visto bueno a los móviles en las aulas indigna a los padres

La Conselleria de Educación deja en manos de los centros educativos que los alumnos utilicen sus dispositivos en clase y las familias de Alicante lo rechazan y califican de «vergonzoso»

Susana Almenar

Alicante

Jueves, 8 de diciembre 2022, 07:12

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Prohibido comer en clase, prohibido mascar chicle y prohibido utilizar los teléfonos móviles. A todo el que haya pasado por las aulas en la era digital seguro que le suena especialmente la última de las restricciones. Y es que desde que se inventaron estos dispositivos, su presencia y uso en colegios e institutos ha estado terminantemente prohibido.

Sin embargo, ahora la Conselleria de Educación deja en manos de los centros educativos la posibilidad de incorporar los móviles al proceso de aprendizaje. Una decisión que las familias de Alicante han recibido con sorpresa y rechazo, tal y como explica la secretaria general de la Federación Provincial de Asociaciones de Padres de Alumnos de Alicante (FAPA Gabriel Miró), Sonia Terrero.

«Nos parece vergonzoso que la Conselleria tome esta decisión justo cuando más problemas hay de ciberacoso y adicción a las redes sociales», clama la también presidenta de la Confederación Valenciana de AMPAS (Covapa). Asimismo, explica que el uso de los teléfonos en clase puede fomentar el acoso así como las distracciones de los alumnos, quienes van a tener la posibilidad de acceder a las plataformas digitales y «dejar de lado el estudio».

Hasta la fecha, en muchos centros era preciso firmar una autorización al principio de cada curso escolar mediante la cuál los padres se comprometían a que sus hijos no llevaran o no utilizaran los móviles en horario lectivo. En este sentido, la secretaria general de la FAPA Gabriel Miró expone que las familias de la provincia no entienden el cambio de parecer por parte de Educación.

Y como no están de acuerdo, asegura que «no piensan hacerse cargo» ni responsabilizarse del mal uso o de lo que pueda pasar con los teléfonos dentro de las instalaciones educativas. «Serán responsables los tutores, los directores y la Conselleria de Educación, que son los que están movilizando a nuestros hijos para que usen los móviles dentro del centro», espeta.

Aunque ni la FAPA Gabriel Miró ni Covapa consideran que la decisión de usar o no dispositivos deba recaer sobre las propias escuelas. Sonia Terrero asegura que la Generalitat Valenciana está echando balones fuera y cargando a los docentes y a los cuerpos de dirección «con todos los problemas que van a aparecer dentro de los centros» por el uso de los móviles.

Por otra parte, el presidente de la Federación Provincial Católica de Asociaciones de Padres de Alumos de Alicante (Concapa), Rafael Araujo, comenta que la incorporación de los móviles es una elección «lógica» teniendo en cuenta que ya se utilizan aparatos como ordenadores o tablets dentro de las aulas.

No obstante, lamenta que «no se haya tenido en cuenta» a los padres y madres de los alumnos a la hora de tomar la decisión. Además destaca que los centros educativos y los docentes tienen que organizarse de manera que los teléfonos «tengan el acceso restringido» y que solo se utilicen para fines educativos.

Sin embargo, la presidenta de Covapa no considera que ese tipo de control sea posible. Además repite que «un móvil no es educativo» y que, aunque se pueda utilizar para estudiar, «para eso están los ordenadores y las tablets» que se emplean en los centros. Destaca así que debería haber más cantidad de estos dispositivos dentro de las instalaciones educativas.

Aumento de la brecha digital

Sonia Terrero también defiende que el permiso de uso de los teléfonos no es un movimiento que beneficie en nada a los alumnos, sino una forma de «lavarse las manos» por parte de Conselleria para no dotar a los centros educativos con los recursos tecnológicos necesarios.

Asegura que al final lo que se pretende es que sean los padres quienes doten a los menores con un móvil, camuflando así la falta de dispositivos digitales en las aulas. Como consecuencia, lamenta, «se va a favorecer la discriminación entre el alumnado», ya que no todas las familias cuentan con los recursos necesarios para permitirse comprar teléfonos para sus hijos. «Especialmente si tienen más de uno», recalca.

En nombre de las familias de alumnos en centros de Alicante, la secretaria general de la FAPA Gabriel Miró teme que con esta decisión recogida en el Decreto de Igualdad y Convivencia en el sistema educativo valenciano no se les dé un correcto ejemplo a los estudiantes. «Los centros educativos son para estudiar y aprender y no para estar con un móvil», defiende.

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