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Barrancos enteros sin árboles, arrancados para detener la xylella. asaja
Multas de hasta 3 millones de euros por no arrancar árboles

Multas de hasta 3 millones de euros por no arrancar árboles

Pueblos como Tárbena, Alcalalí o Balones han quedado «arrasados» después de cinco años de lucha contra la xylella, denuncia Asaja

Jueves, 19 de enero 2023, 19:42

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Plantaciones enteras de árboles sacrificados para detener el avance de la xylella fastidiosa, una plaga capaz de destruir un árbol desde sus raíces. La estrategia de la Generalitat Valenciana para detener este hongo mortal para las especies leñosas «ha arrasado pueblos enteros como Tàrbena, Alcalalí o Balones», según denuncia la organización agraria Asaja-Alicante.

Los agricultores se han visto en la obligación de talar sus árboles ante las cartas enviadas por la Conselleria de Agricultura «en tono amenazante». Si no arrancaban las plantaciones, se exponían a unas multas de hasta tres millones de euros.

«Muchos de los afectados son personas mayores que han vivido este asunto con gran impotencia, ansiedad y miedo, sobre todo cuando recibían las cartas de Sanidad Vegetal con el mensaje de multa de hasta 300.000 euros si no arrancaban sus parcelas», lamentan desde Asaja.

El balnace que hace la organización de gestión de la Conselleria de esta crisis es «nefasto». Tras casi seis años de Xylella Fastidiosa en Alicante, la plaga continúa presente en pueblos de las comarcas de la Marina Baixa, Marina Alta, L'Alcoià y el Comtat.

En un lustro han desparecido 187.400 árboles y 2.620 hectáreas de campo en las comarcas de la Marina Baixa, Marina Alta, L'Alcoià y el Comtat

Los datos del último brote publicado por la Conselleria de Agricultura «revelan el rotundo fracaso de la gestión de la Generalitat para atajar la plaga», ha indicado la entidad.

En la actualidad, hay 22 especies vegetales infectadas, de las cuales tres pertenecen a cultivos permanentes como son el almendro, ciruelo y albaricoquero y el resto son del medio natural.

Desde el principio, el protcolo de la Conselleria se ha basado en la erradicación y la tala masiva de almendros, enfermos o no. En un lustro, han desparecido 187.400 árboles y 2.620 hectáreas de campo. Esta medida máxima no ha impedido, sin embargo, la propagación continúa de la plaga.

«Queda bastante demostrado que, después de cinco años y medio de la primera detección la bacteria, ya está ampliamente establecida en la zona demarcada y no es posible su erradicación por mucho que talen almendros», ha denunciado Tere Alemany, técnico de Asaja en la zona de la Montaña de Alicante.

Ahora ya puestos, la única salida sería arrasar toda la masa forestal infectada que hay en el monte y «no pueden hacerlo».

La organización agraria ha denunciado que el Consell «se ha equivocado» en su estrategia. En lugar de arrasar cultivos enteros, los agricultores proponían la contención de la xylella «creando las barreras oportunas, con unas medidas menos agresivas y lesivas para el territorio y las personas que viven en él».

«Lo único que han conseguido erradicar es la agricultura y el paisaje de la zona. Se han cargado la agricultura de secano de las tres comarcas alicantinas afectadas por xylella y ha sido peor el remedio que la enfermedad, causando un daño irreparable», insiste el secretario técnico de Asaja-Alicante, Ramón Espinosa.

«Han preferido sacrificar a Alicante para que, por todos los medios, la plaga no llegara a Valencia. Como siempre, cuando no tienen justificación alguna por el daño que han hecho a estos pueblos y sus ciudadanos, se escudan en Bruselas», ha resaltado Espinosa. En otras zonas de Europa, como Italia, se ha optado por la contención.

Terrenos abandonados al eliminar los árboles.
Terrenos abandonados al eliminar los árboles. ASAJA

Igualmente, la organización agraria ha calificado las indemnizaciones económicas de «bajas» y ha señalado que su pago «se ha demorado tanto que perdían el objetivo para el que fueron diseñadas».

Además, ha considerado la replantación un «fracaso», por el «poco atractivo» de las especies autorizadas, por motivos como «su poca rentabilidad, porque necesitan tierras de regadío o porque no son óptimas para la zona por la complicada orografía del terreno», entre otras.

En este contexto, Asaja-Alicante ha pedido a la Conselleria que «abandone de una vez una estrategia que solo ha dejado devastación, desolación y abandono».

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