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Calviño pide a «toda la banca» aplicar la ayuda hipotecaria sin cerrar los detalles

El Gobierno pone en marcha los dos códigos con los que se permite ampliar el plazo y reducir cuotas a un millón de hogares sin el apoyo de todo el sector por las dudas sobre la morosidad

CLARA ALBA | JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El nuevo protocolo del Gobierno para apoyar a los hogares con problemas hipotecarios ha nacido con dudas en torno a su ejecución. Aunque la mayoría de los bancos se muestran favorables a aplicar medidas de protección, en el sector no han sentado nada bien las prisas del Ejecutivo por anunciar un pacto del que todavía este martes desconocían importantes «detalles técnicos» y que se había quedado por cerrar el lunes por la noche, cuando el Ministerio de Economía anunció la medida.

Pese a ello, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, optó por presentar el texto ampliamente negociado confiando en que «toda la banca» lo suscriba. «Es el momento de arrimar el hombro y aliviar la situación de las familias» ante el alza del euríbor, indicó. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Calviño utilizó la posición de CaixaBank -en la que el Estado controla un 16% a través del FROB- para hacer bandera del protocolo, al trasladar la «declaración de intenciones» de esta entidad financiera para unirse al mismo. Precisamente el texto incluye una de las propuestas de dicha firma para congelar las cuotas durante doce meses.

Tras enarbolar la disposición de CaixaBank a adherirse, el resto de entidades se vieron abocadas a una aceptación tácita del texto, aún sin conocerlo al cien por cien. «No nos queda más remedio que aceptarlo», apuntaban diversas fuentes del sector. Y es que la asertividad de la ministra pillaba por sorpresa tanto a la patronal como a los bancos reunidos este martes en el XXVIII Encuentro del Sector Financiero organizado por Deloitte, ABC y Sociedad de Tasación, donde sus principales directivos decían desconocer en ese momento la letra pequeña del nuevo pacto, algo clave para valorar su impacto en las cuentas de sus entidades.

El consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez, reconoció en ese foro que las refinanciaciones de las hipotecas, según quedasen finalmente planteadas, impactarán en las provisiones y en el capital de la entidad. Esta era una de las grandes dudas en torno al texto final. El consejero delegado de Banco Sabadell, César González-Bueno, también insistió en la necesidad de que el protocolo permita que los clientes beneficiados por las ayudas no sean clasificados en el denominado 'stage 3', esto es, el 'cajón' en el que los bancos guardan sus créditos morosos.

El problema no sería solo para las entidades, que tendrían que engordar sus provisiones para cubrir ese riesgo, sino también para las familias porque cuando un crédito entra en situación de dudoso resulta complicado acceder a otro tipo de financiación. «Hay un problema de fondo, pues una vez que un cliente entra ahí, difícilmente tendrá acceso al crédito a futuro», ya que pasaría a contar con una peor valoración crediticia. «Nuestro objetivo es que el mercado hipotecario se mantenga sano y sólido. Si no, no firmaremos», advertía el número dos del Santander sin conocer aún el texto que salía de Moncloa. Finalmente, Economía ha decidido que los clientes que se adhieran al plan «no tendrán que ser reclasificados como dudosos». Esta aclaración, que llegó a cuentagotas a lo largo del día, amplía posibilidades de adhesión.

Podemos, por la obligación

A las críticas se suman las voces de Unidas Podemos en la coalición de Gobierno, que abogan por imponer estos códigos de forma obligatoria, como insistió este martes la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra. Fuentes de la vicepresidencia segunda de Yolanda Díaz apuntan a su malestar al considerar que las medidas se han quedado cortas. Calviño aclara, no obstante, que la voluntariedad de estas normas «ha funcionado bien» en otros pactos con la banca, como los avales del ICO o el servicio a los mayores.

Las entidades se enteraron a cuentagotas de los últimos flecos, los relativos al impacto en provisiones y morosidad

La propia presidenta la patronal AEB, Alejandra Kindelán, reconocía no haber visto el texto final. «Una vez conozca los detalles definitivos, la asociación procederá a analizarlos», indicó. Todo dependerá de lo que publique el BOE. «Cuando veamos qué se aprueba, lo estudiaremos», indicó Manuel Menéndez, consejero delegado de Unicaja.