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Max Verstappen, en el circuito Gilles Villeneuve. EP
La lluvia en Canadá siembra la incógnita… y las esperanzas
GP de Canadá

La lluvia en Canadá siembra la incógnita… y las esperanzas

Las fuertes tormentas en Montreal suponen un inesperado ingrediente extra para un fin de semana en el que las alternativas se han multiplicado

David Sánchez de Castro

Viernes, 7 de junio 2024, 21:36

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Los más jóvenes no lo recordarán, pero una carrera en Canadá cambió las reglas de la actual Fórmula 1. Los jarros de agua que cayeron en la edición de 2011 obligaron a Bernie Ecclestone, por entonces mandamás y dictador de la competición, a implementar una norma que hoy sigue vigente: las carreras, desde la salida hasta la meta, solo pueden durar un máximo de dos horas. Aquella fueron casi cinco.

Quienes sigan este deporte desde antes de los años de Verstappen, Sainz, Norris y compañía saben que aquello fue un cambio radical. Se modificó la manera en la que los pilotos iban a pensar en las carreras, ya que ahora saben que como mucho van a estar dos horas dentro del coche dando vueltas. Eso puede repetirse este fin de semana, tal y como advirtieron este viernes en los entrenamientos libres.

No se puede medir el rendimiento de los coches en sesiones marcadas por la lluvia, especialmente la primera en la que, pese a acabar rodándose en condiciones de seco (propició que el más rápido de la sesión fuera Lando Norris), no permitió que se vieran a todos los coches en pista. Uno de los afectados fue Fernando Alonso, que solo dio cuatro vueltas, o el novato Jack Doohan, hijo del legendario campeón del mundo de motos de 500 cc en los 90 y un más que posible candidato a sustituir al defenestrado Esteban Ocon en Alpine. El australiano no llegó a dar una vuelta completa con tiempo, algo que él se tomó con relativa resignación.

La lluvia que arreció sobre el circuito, hasta el punto de que por momentos granizó, dejó claro que va a ser un fin de semana en el que los neumáticos de lluvia no podrán perderse de vista. Incluso pese a rodar con ellos habrá quienes vean de cerca los muros o incluso acaben contra los muros, algo que le ocurrió por ejemplo a Guanyu Zhou. Mal fin de semana ha elegido el piloto chino para fallar, si es que no tiene un buen sábado -nadie lo espera, salvo él- porque su asiento es uno de los que está en serio peligro para 2025. Ahí es donde puede recalar un Carlos Sainz que incluso en condiciones como estas no desfalleció.

Poco o nada se le puede achacar a Sainz en este inicio de temporada, en el que ya sabe lo que es ganar. Siempre que puede, deja su huella y en estos libres lo hizo. No en vano, mientras su compañero Leclerc pisaba el pasto mojado hasta en tres ocasiones con sendas salidas de pista, el español se quedaba por lo negro, aunque dejando buenos derrapes que más parecen los que antaño realizaba su padre en los tramos de los rallies. El madrileño no fue el más rápido de la primera tanda porque Norris aprovechó las gomas de seco al final de la sesión y esa ventana que le permitió rodar en buenas condiciones, pero está claro que nadie lo da como un gran favorito. Ese papel, con permiso de los Ferrari, sigue estando en manos de Max Verstappen, que tras dos carreras seguidas sin ganar empieza a tener ese hambre voraz que le ha caracterizado desde que comenzó a arrasar en el Mundial de Fórmula 1.

Las dudas sobre la normativa 2026

Más allá de lo visto en la pista, uno de los temas de los que más se habló en el paddock fue la normativa que entrará en vigor en 2026 y que la FIA presentó al mundo el día anterior. Coches más ligeros (30 kg), más pequeños, más ecológicos, más eléctricos ysin el DRS, cuyos adelantamientos dopados correrán a cargo de una especie de 'turbo' eléctrico que durará unos segundos y que ya existe en otras categorías bajo el nombre de 'push to pass' o 'apretar (el botón) para adelantar'.

Unas ideas que, en su primera impresión, han levantado no pocas suspicacias, tanto entre los aficionados, como entre los pilotos y los jefes de equipo. De hecho, las escuderías aprovecharán el fin de semana para tener una reunión en la que discutirán (entre otras cosas, porque estas reuniones siempre se van por derroteros inesperados) lo que ellos consideran que puede cambiar.

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