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Jornada 34

El Barça entona el alirón en un derbi catalán de alta tensión

Los culés se imponen al Espanyol con goles de Balde, Koundé y doblete de Lewandowski y levantan su Liga número 27 en territorio hostil

Daniel Panero

Domingo, 14 de mayo 2023

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El Barça se proclamó campeón de Liga y lo hizo con todas las de la ley. El conjunto que dirige Xavi necesitaba ganar ante el Espanyol en territorio enemigo y lo hizo en una exhibición de carácter y fútbol. Los culés se impusieron por 2-4 en el RCDE Stadium gracias a los goles de Lewandowski por partida doble, Balde y Koundé en un partido que dominaron de cabo a rabo y que sirvió para coronar a un equipo que ha sido el más regular a lo largo de todo el curso. Los azulgranas ponen fin a la sequía de cuatro años sin título liguero, coronan una temporada casi perfecta e inician con buen pie la reconstrucción deportiva que arrancaron el pasado verano.

El sueño frente a la pesadilla, la ilusión frente a la responsabilidad o la alegría contra la presión. Todo eso se pudo ver este domingo en el derbi catalán más desigual en lo que va de siglo, el que terminó con el Barça campeón de Liga. Pericos y culés se midieron en un duelo cargado de emotividad por el inminente título de los azulgrana y por el drama de unos locales que palada a palada van cavando su propia tumba. En esta ocasión lo hicieron en mitad de un ambiente cargado hasta los topes. El feudo españolista preparó una caldera como hacía años que no se vivía en el derbi, con recibimiento a los autobuses, mosaico de gala y un nivel de decibelios capaz de aplacar hasta al más valiente.

Todo esfuerzo era poco ante la esperanza de dar un paso al frente en la lucha por el descenso y ante la obligación de evitar que el eterno rival se hiciera con el título en tu propia casa, una afrenta sin precedentes en la Ciudad Condal. La tensión se cortaba con cuchillo pero ni siquiera esa atmósfera era suficiente para aplacar al Barça, que sabía que era la noche ideal para levantar el título. Lo sabía Xavi, que se dejó de experimentos y puso en liza el once de las grandes ocasiones, ese que el aficionado culé ya recita de memoria y que con el paso de los encuentros se ha convertido en tan pegadizo como cualquier estribillo molón de Eurovisión. Y es que los Araujo, Pedri, Gavi, Lewandowski y compañía han pasado de ser una banda a un grupo en el que todos los instrumentos suenan afinados.

Espanyol

Pacheco; Óscar Gil, Montes, Sergi Gómez (Puado, min. 46), Cabrera, Oliván (Koleosho, min. 84); Melamed (Edu Expósito, min. 88), Darder, Denis (Calero, min. 46); Joselu y Braithwaite (Pedrosa, min. 55).

2

-

4

Barcelona

Ter Stegen; Koundé, Araujo (Jordi Alba, min. 63), Christensen (Marcos Alonso, min. 75), Balde; Busquets, Frenkie de Jong, Pedri (Kessié, min. 89), Gavi (Ansu Fati, min. 75); Raphinha (Dembélé, min. 62)y Lewandowski.

  • Goles: 0-1, min 11. Lewandowski, 0-2, min 20. Balde, 0-3, min 40. Lewandowski, 0-4, min 53. Koundé. 1-4, min 73. Puado. 2-4, min 92. Joselu.

  • Árbitro: Ricardo de Burgos Bengoetxea (Comité vizcaíno). Amonestó a Koundé, Gavi, Darder y Jordi Alba

  • Incidencias: Partido de la jornada 34 en Primera disputado en el RCDE Stadium ante 36.000 espectadores.

Eso es precisamente lo que se pudo ver en los primeros minutos. El Espanyol puso la intensidad y el Barça la música en un partido que muy pronto se iba a convertir en un baile para los culés. Lo hicieron fieles al 4-4-2 asimétrico que Xavi ha ido mejorando a lo largo de todo el curso y con un puñal en la banda izquierda que es por derecho propio la gran revelación del equipo campeón. Balde tiene la chispa necesaria para encarar una y otra vez y tiene además un don para ser determinante cuando llega al área rival. De una internada suya nació el primer gol, el que abría la lata del choque tras un centro lateral que Lewandowski aprovechó para enmudecer el RCDE Stadium a las primeras de cambio.

Fue la demostración de que el Barça no temía al ambiente y de que estaba ahí para poner el lazo a una temporada ideal en el campeonato doméstico. A partir de ahí todo fue coser y cantar. Busquets y Frenkie de Jong se hicieron con los mandos y Pedri tuvo total libertad para hacer y deshacer a sus anchas. De sus pies salió el segundo tanto tras un centro que transformó Balde en boca de gol y el tercero llegó antes del descanso tras una nueva asistencia de Raphinha que Lewandowski empujó a placer para desatar la euforia y adelantar el alirón 45 minutos antes de lo previsto.

Tras la reanudación, el pescado ya estaba vendido. El Espanyol trató de reaccionar con la entrada de Puado y Calero pero se encontró con un Barcelona que no estaba dispuesto a levantar el pie del acelerador. Los pericos adelantaron filas para presionar más arriba pero la fórmula no funcionó ante la buena salida desde atrás de los de Xavi y derivó en más espacios aún a la espalda de los centrales. Así llegó el cuarto después de un envío milimétrico de Frenkie de Jong que aprovechó Koundé para cabecear el balón a la red y ampliar una fiesta que ya hacía muchos minutos que era redonda para los azulgrana.

Con la Liga ya en el zurrón, Xavi aprovechó para empezar un carrusel de cambios para refrescar al equipo. El técnico de Tarrasa dio entrada a Dembélé y Jordi Alba, dos jugadores importantes a lo largo del curso, que entraron con el partido ya en punto muerto y con un pie en el césped y otro en Canaletas. Solo así se explica la reacción de un Espanyol que sacó orgullo, recortó distancias por medio de Puado tras un error defensivo y hasta pudo hacer el segundo tras un remate que Ter Stegen salvó para alivio de unos culés que pudieron seguir descorchando el champán. Fue el último arreón de un Espanyol que marcó el segundo en el descuento, pero que se hunde y que fue testigo de la gran fiesta del eterno rival, la fiesta del flamante campeón de Liga.

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