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Justina Nixon. IBM
«La inteligencia artificial puede ayudar a capacitar a las personas»

Justina Nixon

Vicepresidenta y directora de impacto de IBM

«La inteligencia artificial puede ayudar a capacitar a las personas»

El sector tecnológico, defiende la vicepresidenta de IBM, tiene que centrar sus esfuerzos en trabajar más la parte social en la empresa

José A. González

Barcelona

Martes, 7 de marzo 2023, 09:19

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«El futuro será sostenible o no lo será». Es una de las frases que más se repiten en los eventos empresariales y que están relacionados con el medioambiente. Un leitmotiv recogido por las compañías más importantes que lo han incorporado a sus estrategias de sostenibilidad y al core business, como les gusta decir en el lenguaje empresarial. Nueva vida, nuevos objetivos donde el sector tecnológico es uno más. La huella de carbono del sector tecnológico ronda entre el 4% y el 6% de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el planeta. Su descarbonización pasa por la eficiencia, la inteligencia y el uso de energías renovables. Pero ahora sus objetivos también se centran en sus trabajos con la comunidad. «Cada vez cobra más fuerza lo social y ayudar a las comunidades», afirma Justina Nixon, vicepresidenta de IBM y directora de impacto de la compañía. Ingeniera de formación, la directiva estadounidense desde sus inicios se ha centrado en cómo resolver problemas, ahora estos tienen una temática más social y climática. «Es uno de mis principales objetivos ahora mismo», responde. Unas soluciones que ha explicado estos días en Barcelona durante el Mobile World Congress (MWC).

- Usted es ingeniera... ¿Cómo acabó en el mundo de la sostenibilidad?

- Siempre me he centrado en resolver grandes problemas como ingeniera mecánica, de hecho, uno de mis primeros trabajos fue cómo asegurar los tanques de acero en el suelo para que no tuvieran fugas de líquidos radiactivos en el suministro de agua de la comunidad local. Con el tiempo pasé a la responsabilidad social corporativa donde dirigía iniciativas centradas en el impacto social positivo. Ahora creamos soluciones e innovaciones centradas en no dejar atrás a comunidades vulnerables, especialmente, cuando la tecnología avanza tan rápidamente. Ese es uno de mis principales objetivos en este momento.

- Concretamente, el nombre de su puesto en IBM es 'chief impact officer' (directora de impacto), ¿Cómo lo describe? ¿Cuál es su labor?

- Dirijo nuestra responsabilidad social corporativa global. Así que todo el trabajo que estamos haciendo está centrado en la educación y las habilidades en 30 millones de personas para el año 2030. También, trabajamos la sostenibilidad. Tenemos una iniciativa llamada IBM Sustainability Accelerator, en la que colaboramos con organizaciones sin ánimo de lucro, y proporcionamos acceso a nuestras soluciones y experiencia para ayudar a las comunidades a luchar contra el cambio climático y las amenazas medioambientales. Trabajamos mucho en torno al voluntariado y nos implicamos en la comunidad, nos apasiona ayudar a los demás.

- ¿Cómo es el trabajo del IBM Sustainability Accelerator?

- Pusimos en marcha este proyecto, cuando observamos que teníamos un buen número de soluciones y experiencia en el mundo de la sostenibilidad y queríamos acercar todo eso a las ONG y centrarnos en las comunidades especialmente vulnerables. Hemos lanzado dos herramientas para acercar esta tecnología. La primera está centrada en la agricultura sostenible con la que hemos llegado a miles de pequeños agricultores y les estamos ayudando a tomar decisiones que realmente aumentan los rendimientos en sus comunidades. Por otro lado, tenemos una rama de energía limpia que pusimos en marcha a finales del año pasado, y ahora están en proceso de crear esas soluciones en esas comunidades vulnerables. Un ejemplo es la comunidad indígena de Canadá. Estamos trabajando con ellos en Nueva Escocia para ayudar a esas comunidades a comprender y acceder a soluciones de energía limpia. Estoy muy orgullosa de lo que hemos podido hacer, porque si se lo ofrecemos a nuestros clientes, por qué no ayudar a estas comunidades a través de las oenegés.

- En el mundo empresarial se habla mucho de estas tres siglas: ESG... ¿Cuál de las tres letras cree que es la más importante?

- Es muy difícil elegir cuál es la más importante. Lo que voy a decir ahora mismo es que se ha prestado mucha atención. En los últimos años ha habido un gran enfoque en la E (medioambiente), porque nos hemos centrado en reducir emisiones, recopilación de datos o reducir nuestro impacto en la sociedad. Pero en los últimos años está cogiendo importancia la S, porque ¿cuándo pensamos en nuestra huella ambiental y nos aseguramos de no afectar a las comunidades más vulnerables? Todos hemos oído hablar de la transición justa y es ahí donde hay que centrarse y donde hay que trabajar. Asegurar esa transición, pero centrándonos también en los que están más afectados por las amenazas ambientales y el cambio climático. Así que creo que va a aumentar la importancia de los derechos humanos y la gestión del capital humano. En los próximos dos años la gente va a empezar a fijarse en lo social y en pensar qué más podemos hacer bien en torno al capital humano, los derechos humanos y la transición justa.

- ¿Qué importancia tienen estos criterios ESG en las empresas y cuánta presión ejercen sobre ellos los accionistas?

- Son extremadamente importantes. Las siglas ESG no son sólo medir tu progreso frente a tus compromisos bajo el prisma medioambiental, social o de gobernanza. También es una oportunidad, porque podemos ayudar a nuestros clientes a analizar esos datos y decidir cómo van a reducir las emisiones. Es como una oportunidad de negocio para IBM, pero también hemos invertido durante muchos años en cómo ayudar a nuestras comunidades. Hace 50 años lanzamos nuestra primera política medioambiental, así que esto no es nuevo para nosotros. Pero, de nuevo, seguimos demostrando nuestro progreso con respecto a algunos de los compromisos que hemos asumido, como nuestros compromisos net zero, nuestra decisión de capacitar a 30 millones de personas para 2030.

- Habla mucho de lo social, ¿qué papel tienen que jugar las tecnológicas?

- Las tecnológicas tenemos un enorme papel que desempeñar en ESG. La tecnología avanza tan rápidamente que tenemos que asegurarnos de que estamos ayudando a las poblaciones y haciéndolas avanzar. Hay más puestos tecnológicos que nunca, y muchos empleos STEM en general aumentarán en la próxima década así que hay que asegurarse de que se forma a la gente y se le proporcionan las cualificaciones que necesita para que pueda tener una mayor movilidad económica y social. Eso por un lado, pero la tecnología también puede utilizarse para ayudar a las empresas. Recopilar datos, estudiarlos, tomar decisiones sobre dónde invertir, cómo ayudar a esas comunidades vulnerables. Es un ejemplo de cómo la tecnología puede tener un impacto positivo en la sociedad.

- La tecnología puede ser una aliada, pero también ampliar la brecha social…

- Sí, estoy de acuerdo. Puede ampliar esa brecha, pero creo que eso es responsabilidad de las tecnológicas y también de los gobiernos. Hay que trabajar para que la gente esté capacitada, cualificada y conseguir oportunidades de trabajo realmente buenas y significativas.

- Ahora que está de moda la inteligencia artificial y los famosos chats-GPT, ¿pueden ayudar a resolver esta brecha y el problema del cambio climático?

- Sí, porque los datos pueden ayudarte a tomar decisiones sobre dónde invertir, cómo ofrecer soluciones o cuáles son las necesidades de la comunidad. Ahí es donde entra la inteligencia artificial. Por ejemplo, los agricultores deciden cuándo plantar para aumentar el rendimiento de sus cultivos. Lo mismo ocurre con las soluciones de energía limpia que estamos aplicando en las organizaciones sin ánimo de lucro, les damos acceso a los datos para que puedan tomar decisiones sobre dónde están las necesidades de energía limpia y cuál es la mejor manera de ofrecer esas soluciones. Los datos y la inteligencia artificial pueden ayudar a las empresas a hacer grandes progresos sobre dónde invertir, dónde ayudar a los demás y cuáles son la tecnología y las soluciones que se pueden ofrecer y si nos fijamos en la capacitación y la mejora de las cualificaciones y la educación, también estamos utilizando datos e inteligencia artificial para capacitar a las personas. Es otra forma de utilizar los datos para ayudar a las personas a tomar decisiones por sí mismas sobre qué tipo de formación necesitan, cuáles son sus objetivos y resultados, y cuáles son las mejores vías de aprendizaje para ellos.

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