Coche de la Policía Nacional / Shootori

'Cambio de bando': condenan a dos policías por robar en escenarios ya asaltados

La Audiencia Provincial de Alicante considera que los acusados se aprovechaban de su condición para delinquir

Alejandro Hernández
ALEJANDRO HERNÁNDEZ Alicante

Si ya no te puedes fiar de la ley 'apaga y vámonos'. Los cuerpos de seguridad del estado velan por la salud y seguridad de los ciudadanos de manera brillante y están cuando se les necesita. Pero como en toda familia, siempre hay una oveja negra, o incluso dos, que tira por tierra el trabajo y el buen hacer de los demás miembros.

Un buen ejemplo es el que ha ocurrido en Dénia, donde dos policías nacionales de la localidad alicantina han sido condenados por la Audiencia Provincial de Alicante por robar en viviendas y otros espacios que habían sido escenarios de otros asaltos y a los que entraban por su categoría de funcionarios públicos, según recoge la sentencia.

La Sección Décima de la Audiencia ha impuesto penas de un año y tres meses de cárcel al primero de los agentes y casi cinco años al segundo. Además, les inhabilita para seguir ejerciendo sus labores durante un año y nueve meses. Las mujeres de los policías estaban acusadas por receptación de los objetos robados, pero han quedado absueltas al no poder probar que fuesen conocedoras de la procedencia ilícita de estos.

Los hechos por los que los acusados habían sido apartados de sus puestos se habían producido entre los años 2014 y 2016. Además de los robos en escenarios de asaltos, los agentes fingieron varios accidentes de tráfico en rotondas de Dénia para cobrar indemnizaciones del seguro.

El peso de la ley seguía cercando a la familia de uno de los agentes, ya que varios de ellos (una pareja de Torrelavega) también fueron acusados por intentar engañar al seguro con el mismo método. El hombre ha sido condenado a tres meses de prisión y la mujer ha quedado absuelta porque fue imputada en 2018, cuando la causa ya llevaba varios años abierta y había indicios contra ella desde mucho antes.

La resolución de la Audiencia de Alicante considera a los dos policías responsables de los delitos de hurto y estafa; tanto por los robos cometidos, como por el fraude al seguro. Al segundo se le imputa además un delito de revelación de secretos por acceder de forma injustificada a las bases de datos policiales para efectuar consultas de carácter personal.

El teléfono móvil les delató

La petición de las defensas de anular las escuchas telefónicas, un hilo que sirvió a los funcionarios de Asuntos Internos para estrechar el cerco sobre las actividades delictivas de los dos agentes, ha sido rechazada por los magistrados. El contenido de sus teléfonos móviles y la gran cantidad de objetos robados encontrados en su vivienda han sido las pruebas en las que se ha apoyado la sala para condenarles.

En el juicio quedó en el aire la posibilidad de que el número de robos cometidos pudiera ser superior a los seis perpetrados en viviendas y vehículos estacionados en la vía pública, debido a que la mayoría de las víctimas eran turistas extranjeros, por lo que no se pudo localizar a los dueños de buena parte de los efectos intervenidos.

La sospecha comenzó cuando la comisaría de Dénia detectó que un móvil que había sido robado el 23 de agosto de 2016 estaba utilzando una tarjeta a nombre de uno de los agente, lo que motivó que se solicitara al juzgado la intervención de los teléfonos de los acusados, al comprobarse que ambos habían accedido a algunos de los escenarios de la localidad donde habían desaparecido otros objetos.

Tras intervenir las comunicaciones telefónicas y registrar las viviendas de los acusados la sala constató que ambos «se apoderaron de diversos efectos y objetos a los que tenían acceso en sus intervenciones policiales», y considera que se trata de un delito continuado de hurto, debido a que los objetos tienen un valor inferior a los 400 euros.

El botín superaba los 11.000 euros

Los objetos robados eran incorporados a su patrimonio personal o vendidos a terceras personas. El botín superaba los 11.000 euros y contaba con teléfonos móviles, gadas de sol, una pala de pádel, relojes , carcasas de móviles, pulseras, muebles, jarras de cerveza de coleccionista, y otros enseres domésticos.

Además, utilizaron el método conocido como 'el de la rotonda' para estafar al seguro al menos en dos ocasiones y percibir indemnizaciones de más de 5.000 euros. Este procedimiento consistía en fingir un accidente de tráfico y agravar el valor de los daños en los coches, así como de las lesiones para obtener una indemnización mayor de la aseguradora.

El tribunal considera probado que uno de los agentes se introducía en las bases policiales para realizar consultas personales no autorizadas y ofrecer información a amigos y conocidos sobre terceras personas. La sala concluye que en al menos una ocasión accedió a los datos de otra compañera de la Policía Nacional, como su nombre, su domicilio, entre otros.