Borrar
Homenaje tras un caso de acoso escolar que acabó en suicidio. EFE
La falta de prevención del suicidio en Alicante: 72 horas que pueden costar una vida

La falta de prevención del suicidio en Alicante: 72 horas que pueden costar una vida

Los afectados denuncian la falta de recursos asistenciales específicos y de concienciación para abordar un problema que crece año a año: «No se puede parar un tsunami con sacos de arena»

Pau Sellés

Alicante

Martes, 2 de abril 2024

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

12 personas se suicidan cada día de media en España. Un terrible dato que solo en 2022 dejó la friolera de 4.227 muertes por esta causa en nuestro país -cerca de 150 solo en Alicante- convirtiéndola así en la primera causa de muerte por razones externas. La Comunitat Valenciana cuenta desde este año -y con vigencia hasta 2027- con un plan autonómico de salud mental y adicciones, que entre sus líneas estratégicas contempla la elaboración de un programa de prevención del suicidio, con énfasis en la detección precoz.

Estos planes, en mayor o menor extensión, también se están dando en otras comunidades autónomas, aunque algunas voces piden ir más allá y plantean un plan nacional para dar respuesta a esta demanda asistencial creciente. De hecho, el Senado ha aprobado recientemente una moción propuesta por el PP que propugna un incremento de los profesionales de salud mental, así como una respuesta coordinada y multidisciplinar de todo el sistema sanitario para abordar la problemática.

La demanda no es nueva, y sigue la estela de la iniciativa 'Hagamos un plan', impulsada por la plataforma nacional para el estudio y la prevención del suicidio. De esa iniciativa forma parte desde Alicante la Asociación para la prevención del suicidio y el apoyo a personas afectadas -APSU-. Esta agrupación fue constituida hace cinco años como una apuesta por la 'postvención', un término poco familiar para muchos, y que se traduce en aquellas actividades que sirven para reducir los efectos de un impacto traumático sobre la vida de los supervivientes y afectados por el suicidio.

El presidente de la asociación alicantina es Javier Muñoz, quien explica las dos líneas de trabajo de APSU: «Buscamos sensibilizar sobre la cuestión del suicidio mediante acciones de concienciación, y contamos con grupos de apoyo a personas que sufren el duelo por la pérdida de un allegado».

Muñoz, que perdió a su madre por esta circunstancia, explica que el de APSU es posiblemente el único grupo de estas características en toda la Comunitat. Actualmente, cuentan con un número estable de ocho a diez usuarios que acuden regularmente a los encuentros bimensuales que convocan en Alicante. Su punto de reunión es el centro social Isla de Cuba, cedido por el Ayuntamiento de Alicante.

Se trata de grupos abiertos donde los propios participantes pueden plantear los temas a tratar y donde no se pide una asistencia regular. El responsable de APSU reconoce que este enfoque más libre se desmarca de otros grupos con una aproximación más terapéutica, cuyas sesiones se estructuran de forma más precisa. «Nuestros grupos no están dirigidos por profesionales de la salud mental, lo cual no implica que no sean terapéuticos. Ofrecemos un espacio de seguridad donde los afectados puedan expresarse libremente compartiendo sus experiencias».

Código 72 horas

De todo lo expuesto, se entiende que APSU trabaja con un enfoque 'paliativo' con los afectados, una vez que se ha producido la desgracia. ¿Pero hay margen de actuación con la persona que va a acometer un potencial suicidio? Muñoz lamenta que las políticas públicas, más allá de sus buenas intenciones, no están siendo efectivas para revertir la curva de suicidios, que se ha mantenido ascendente en las últimas dos décadas.

Uno de los recursos con los que cuenta la sanidad valenciana es el 'código suicidio', un protocolo que pueden activar los profesionales sanitarios en caso de identificar ideación suicida o conductas autolesivas en un paciente. De acuerdo a ese mecanismo, el paciente deberá ser visto atendido por un profesional de la salud mental en un plazo de 72 horas tras la activación de la alerta. Si bien es cierto que el paciente puede ser derivado a las urgencias hospitalarias en casos graves, Muñoz considera que la falta de celeridad en el resto abre una ventana temporal tras la que podría ser demasiado tarde actuar.

Por otro lado, si en esa primera consulta contemplada por el 'código suicidio' el facultativo no aprueba el ingreso hospitalario, el paciente volverá al circuito asistencial convencional, donde las esperas para ser atendido se pueden prolongar durante meses.

Más allá de las Urgencias

Para el responsable de APSU, la solución al problema empieza por ofrecer a los afectados espacios donde canalizar una asistencia que debe ser específica e integral para la prevención del suicidio. Muñoz pone como ejemplo a seguir los Centros Mujer 24 horas de la Comunitat, en los que se ofrece atención directa y multidisciplinar de manera ininterrumpida por personal formado específicamente en violencia de género. «En el ámbito del suicidio, los afectados no saben dónde recurrir. La mayoría acude a los servicios de Urgencias, pero allí no reciben una ayuda específica, por lo que suele resultar ineficaz».

El presidente de APSU recuerda que las conductas suicidas no siempre están motivadas por problemas mentales, ya que también entran en juego cuestiones como las adicciones o las situaciones de acoso. De ahí, apunta Muñoz, la importancia de contar con personal formado específicamente y que pueda abordar esta variada casuística.

Otro de los puntos que el experto alicantino incluye en su particular hoja de ruta alude al necesario impulso de las campañas públicas de sensibilización. «Hay que derribar tabúes. Es inconcebible que la visión que se tiene socialmente del suicidio no haya cambiado en más de 20 años».

Una de las más recientes iniciativas en este sentido fue lanzada en 2022 por el Ministerio de Sanidad bajo el nombre 'Llama a la vida. Llama al 024', Con ella se habilitó una línea de ayuda telefónica gratuita, inmediata y confidencial para abordar estas situaciones. «Nos consta que el servicio está absolutamente desbordado. Los recursos que se destinaron a esta línea equivalen a poner sacos de arena para parar un tsunami», explica Javier Muñoz para referirse a un servicio que, según publican algunos medios, recibe una media cercana a las 350 llamadas al día.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios