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El Teléfono de la Esperanza atiende llamadas todos los días del año durante las 24 horas. TA
Crecen las llamadas de auxilio por soledad no deseada e ideación suicida en Alicante

Crecen las llamadas de auxilio por soledad no deseada e ideación suicida en Alicante

El teléfono de la esperanza gestiona anualmente unas 10.000 peticiones de ayuda en la provincia, una cuarta parte por problemas psicológicos

Pau Sellés

Alicante

Martes, 13 de febrero 2024, 07:25

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¿A quién recurrir cuando no se tiene el apoyo de familiares, amigos u otro tipo de allegados? Es el drama al que se ven abocadas muchas personas que con el paso de los años han perdido los lazos con su entorno social. Recursos como el Teléfono de la Esperanza intentan mitigar los efectos de esa tendencia social, que se ha ido abriendo paso en los últimos años. Este servicio telefónico, que opera todos los días del año las 24 horas, cuenta con una red compuesta por una treintena de centros en todo el país, uno de los cuales se encuentra en nuestra provincia. 

El centro alicantino está compuesto por unos 50 voluntarios que gestionan alrededor de 10.000 llamadas de ayuda anualmente, una cuarta parte de las cuales responden a problemas psicológicos o psiquiátricos. Según explica Germán Ricardo Orjuela Morales, coordinador de programas del Teléfono de la Esperanza en Alicante, cabe identificar dos tendencias que han ido al alza en los últimos años: el aumento de las atenciones por ideación suicida y por soledad no deseada.

Respecto a estas últimas, Germán asegura que el problema afecta a todos los rangos de edad, pero con especial incidencia entre los mayores de 65 años. De acuerdo a las cifras que aporta, los problemas de soledad forzada crecen del 40 al 65% una vez se cruza la barrera de los 60 años. «La mayoría de las personas mayores que nos llaman no tienen a quién más acudir. Así que aunque el motivo de la llamada sea otro, en el fondo suele subyacer la soledad. Podemos hablar de un tipo de 'soledad encubierta'», apunta Germán.  

Los voluntarios que atienden las llamadas aplican lo que se denomina una terapia breve, con la que se intenta dotar al solicitante de las herramientas necesarias para evitar una crisis personal. En caso de no poder resolver la situación con esa llamada inicial, se deriva a un especialista del ámbito jurídico, psicológico, o de trabajo social, entre otras áreas.

Los voluntarios que atienden las llamadas aplican lo que se denomina una terapia breve. En caso de no poder resolver la situación de forma inical, se deriva el caso a un especialista del ámbito jurídico, psicológico, o de trabajo social, entre otras áreas

Este puede ser el caso para las llamadas de alerta sobre ideación suicida. «La mayoría de ellas no van a más gracias a la labor de nuestros voluntarios y especialistas. Pero hay que tener en cuenta que no se trata de una simple llamada de atención; son verdaderas peticiones de ayuda ante problemas que no se saben gestionar». 

Uno de los rangos de edad en los que se ha ido imponiendo esta serie de problemas son los menores de edad, por lo que desde el Teléfono de la Esperanza se organizan regularmente cursos de prevención en el ámbito escolar sobre salud mental, inteligencia emocional o autoestima. «Queremos que las personas cuenten con recursos de manera autónoma para gestionar la depresión y la ansiedad. También capacitamos a las personas del entorno (compañeros, profesores…) para que identifiquen situaciones de riesgo y puedan hacer un acompañamiento», explica Germán Ricardo.

Esta formación se hace extensible al propio cuerpo de voluntariado del Teléfono de la Esperanza, con tal de capacitarlos para abordar problemas de identidad de género, maltrato, abuso de las nuevas tecnologías, u otras tendencias que se vayan imponiendo a nivel social.

Perfil mayoritario: mujeres de 45 a 50 años

El perfil de usuario que recurre al servicio en Alicante es el de una mujer de entre 45 y 50 años. Tanto es así, que las mujeres copan el 70% de las llamadas, especialmente por conflictos de pareja -como divorcios y separaciones-, o problemas con los hijos. Sobre esa disparidad de cifras a nivel de género, Germán considera que las «mujeres tienen una mayor facilidad para buscar ayuda y más capacidad para hablar de sus emociones que los hombres». 

Respecto a la evolución de su actividad en los últimos años, el coordinador admite que durante los años de pandemia se experimentó un repunte en las llamadas de auxilio, llegando a un pico de 13.000 en 2020. La mayoría de ellas, explica Germán, por situaciones de soledad agravadas por el confinamiento, que con el paso de los meses fueron derivando a conflictos de convivencia en el hogar, así como problemas de vivienda o precariedad laboral.

Jornada para visibilizar la soledad no deseada en Alicante

En la línea del trabajo que se hace desde el Teléfono de la Esperanza, Alicante acogió recientemente unas jornadas acerca de la soledad impuesta, organizadas por el Grupo de Cooperación del Colegio de Enfermería de Alicante, con el objetivo de visibilizar una problemática sociosanitario que va en aumento. Según apuntan desde la entidad colegial, las líneas de trabajo para solucionar este problema «deberían de ir encaminadas en estrechar lazos entre las diferentes organizaciones y recursos existentes, con el fin de poner en marcha estrategias para la detección precoz y puesta en marcha de soluciones a estas situaciones que aun con diferentes orígenes cursan con soledad no deseada y ocasionan problemas de salud importantes a la sociedad».

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