El Centro de Valoración de Discapacidad se encarga de medir los grados de diversidad funcional / T.A

Las enfermedades mentales y crónicas, las patologías más complicadas de valorar en la discapacidad

Ciertas afecciones no son medibles, lo que complica su calificación en la escala de grados de diversidad funcional

Óscar Bartual Bardisa
ÓSCAR BARTUAL BARDISA Alicante

Un 21% de los hogares de la Comunitat tienen al menos una persona con discapacidad, mientras que en la provincia de Alicante, el Instituto Nacional de Estadística cifra en 74.720 las personas con diversidad funcional, alrededor de un 1,5% de la población alicantina, de acuerdo a los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Un elevado número de personas que tienen algún impedimento, físico o mental, para hacer su día a día con total normalidad. Estas, exploradas por médicos expertos en el Centro de Valoración de Discapacidad, perteneciente a la consellería de Políticas Inclusivas, están experimentando largos retrasos para conseguir el certificado que acredite la diversidad funcional.

Los grados de discapacidad se especifican en el Real Decreto 1971/1999 mediante distintas escalas que miden como afectan las enfermedades y patologías a la vida de las personas. A pesar de que estos baremos marcan los distintos niveles, en ocasiones ceñirse a las escalas numéricas puede no ser suficiente.

En casos de lesiones físicas, las valoraciones tienden a ser mucho más precisas. Sin embargo, en otro tipo de enfermedades menos medibles, los peritos tienen muchas más trabas para llegar a medir el grado de alcance de las patologías que el paciente presenta.

«Enfermedades psiquiátricas, reumatológicas (que afectan al aparato locomotor y al tejido conectivo) como la artritis o autoinmunes no tienen una clínica mensurable», explican fuentes expertas en medicina pericial. Es complicado medir de manera física el alcance de esos síntomas.

Peritos consultados por este diario explican que estas enfermedades «se tienen que valorar en función de las consecuencias que tiene en su vida personal, social o familiar; se debe tomar todo esto en conjunto y ponerlas en relación con las actividades de vida diaria y ver su repercusión en las tareas cotidianas».

No existen escalas numéricas para depresiones o para, por ejemplo para hipersensibilidades químicas, que hacen que la persona tenga alergia a muchas sustancias del día a día como jabones o productos de limpieza. Esto no tiene una traducción en números, lo que hace más complicada la valoración para obtener el grado de discapacidad.

Problemas para los niños

Otro de los problemas que se están encontrando los peritos médicos están relacionado con los niños con trastornos como el de espectro autista. «Necesitan una atención continuada por su desconexión, su dificultad de aprendizaje o por sus problemas para dormir», explican expertos en la materia.

De acuerdo a las fuentes consultadas por TodoAlicante, algunos de estos pacientes están siendo valorados a la baja. «Estos niños van a ir a peor con el paso del tiempo, y se les dan valoraciones con grados muy bajos para el alcance de este tipo de patologías y las necesidades que despierta en el paciente».

Esto provoca que en ocasiones los afectados opten por la vía judicial para recurrir el grado de discapacidad que han obtenido en el centro de valoración, ya que si no se consigue un 33%, no se obtendrá ningún beneficio fiscal o económico. «En ocasiones, se opta también por este proceso para subir el grado de discapacidad, aunque no se llegue al mínimo ya que en la próxima valoración, se partirá desde la nueva marca», explican expertos en medicina legal sobre estos pleitos.