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El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. EFE
ERC quiere arrastrar a Podemos y a Bildu a una nueva reforma de la ley mordaza

ERC quiere arrastrar a Podemos y a Bildu a una nueva reforma de la ley mordaza

Los republicanos catalanes van a tatar de reactivar la fallida modificación partiendo de los acuerdos que ya se pactaron en la comisión

Miércoles, 15 de marzo 2023, 13:08

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Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) no tira la toalla. La formación independentista solo 48 horas después de tumbar -con ayuda de EH Bildu y los partidos conservadores- la reforma de la ley mordaza, quiere reactivar las negociaciones para intentar alumbrar esta legislatura un nuevo texto que sustituya la Ley de Protección de Seguridad Ciudadana del PP de 2015.

La idea de ERC, según han explicado diferentes fuentes del Grupo Parlamentario de Gabriel Rufián, es registrar una nueva propuesta consensuada con EH Bildu y con Unidas Podemos. La formación Ione Belarra, aunque el martes votó con el PSOE en contra de las enmiendas para prohibir el uso de las pelotas de goma y las expulsiones en caliente en Ceuta y Melilla, sí que vería con buenos ojos vetar por ley ambas prácticas.

No obstante, en UP, que no ha sido contactada, no hay ni mucho menos tomada una decisión sobre este asunto, que ahondaría en la división creciente en el seno del Gobierno de Coalición. EH Bildu, por su parte, asegura que por el momento se trata de una propuesta exclusivamente de ERC y que llegado el momento se estudiaría.

La tesis de los republicanos catalanes es que el acuerdo estaba cerca pero la ruptura se precipitó por las presiones del Gobierno al convocar la comisión de Interior cuando aún no había un acuerdo con los socios para el conjunto del texto. Unas que buscaban que EH Bildu y la propia ERC cedieran y acabarían aceptando un texto que mantuviera las gomas de caucho y las expulsiones sumarias en las vallas de las ciudades autónomas.

Un 98% del texto

Desde el pasado febrero las discusiones se habían centrado casi exclusivamente en esos dos escollos, después de que los seis partidos favorables a la reforma –PSOE, UP, PNV, ERC, EH Bildu y Junts- llegaran a acuerdos en otros 36 preceptos, un 98% del texto según los partidos del Gobierno.

Incluso parecía posible el acuerdo en otros dos puntos que creaban controversia: el que fija las sanciones por faltas de respeto a los agentes (artículo 37.4); el que sanciona «la desobediencia o resistencia a la autoridad o a sus agentes» (artículo 36.6). Pero en los últimos días, a pesar de las presiones de socialistas y UP al resto de grupo para sacar la reforma antes de las elecciones, las negociaciones habían encallado en un mar de propuestas y confusas redacciones sobre el uso de las bolas de cauchos y la disposición adicional sobre las deportaciones exprés a través de los vallados.

Los textos presentados por los partidos del Gobierno y el PNV hablaban de comisiones de estudio con expertos y protocolos sobre las bolas o de garantizar el respeto a los derechos de los inmigrantes en las 'devoluciones en caliente', pero en ningún caso –tal y como han reclamado hasta la saciedad ERC y Bildu- prohibían el uso de las pelotas de goma ni las expulsiones automáticas en Ceuta y Melilla. Ni siquiera planteaban la posibilidad de prohibir en un futuro ambas prácticas.

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