Uno de los sospechosos, a su llegada este martes al Tribunal Correccional de París. / EFE

Francia juzga a trece miembros de un grupo ultraderechista que planeaba asesinar a Macron

La agrupación, denominada 'Les Barjols', pretendía igualmente atacar mezquitas y a inmigrantes, según denuncia la Fiscalía

BEATRIZ JUEZ París

Trece miembros del grupúsculo ultraderechista 'Les Barjols' se sientan desde este martes en el banquillo de los acusados del Tribunal Correccional de París por haber presuntamente planeado varias acciones violentas en Francia, entre ellas, asesinar al presidente, Emmanuel Macron. Los extremistas, que según la Fiscalía también pretendían atacar mezquitas y a inmigrantes, son juzgados por «asociación de malhechores con fines de preparación de actos terroristas».

Los trece acusados son once hombres y dos mujeres franceses con edades entre los 26 y 66 años. Pertenecen a 'Les Barjols', un grupúsculo de extrema derecha identitario, antiinmigrante y amante de las teorías de la conspiración. Sus miembros se consideraban «patriotas» y compartían entre ellos el odio a los musulmanes, a los judíos, a los inmigrantes y al presidente Macron.

Denis Collinet, exmiembro del partido de extrema derecha Frente Nacional (hoy llamado Reagrupación Nacional), abrió este grupo privado en Facebook en 2017. Algunos de sus miembros crearon una asociación con ese nombre en septiembre de 2018, tras declararla ante la prefectura. La denominación del grupo es «un guiño» a los militares franceses. Los habitantes de Malí llamaban los Barjols a los legionarios galos que participan en la operación antiyihadista Barkhane en el Sahel.

«Aquí, la acción es la solución», se puede leer todavía en la presentación de este grupo privado de Facebook que llegó a tener unos 5.000 miembros y ahora cuenta con unos 1.900, aunque últimamente apenas tiene actividad. Sus miembros abrazan, según la prensa francesa, la teoría del gran reemplazo, la que sostiene que la población blanca y cristiana está siendo reemplazada por inmigrantes musulmanes. Ésta fue popularizada por el escritor galo Renaud Camus y más recientemente defendida por el candidato presidencial ultraderechista Éric Zemmour.

Según los jueces instructores, los acusados planeaban «acciones violentas» para «exclusivamente alterar gravemente el orden público por intimidación o terror». Los ultraderechistas querían atentar contra Macron y otros miembros del Gobierno «con el fin de derrocar por la fuerza las instituciones», atacar mezquitas y matar inmigrantes «con el fin de modificar la política del Gobierno» en materia migratoria.

Un chivatazo puso a las autoridades francesas sobre la pista de este grupo ultraderechista radical poco conocido. En noviembre de 2018, la Policía detuvo al jubilado Jean-Pierre Bouyer y a tres de sus presuntos cómplices en la Moselle, un departamento al este del país. Bouyer, descrito por la prensa gala como violento y racista, era uno los administradores del grupo de Facebook de los Barjols. Deseaba reclutar «verdaderos patriotas» para defender a los ciudadanos de la política de Macron, al que consideraba «un pequeño dictador histérico».

Según la acusación, Bouyer, de 66 años, planeó apuñalar al jefe del Estado durante un acto por el centenario del armisticio del 11 de noviembre de 1918, que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Para ello pretendía utilizar «un cuchillo de cerámica», más difícil de detectar, y aproximarse a Macron en medio del gentío. En su coche, la Policía encontró un arma blanca, un chaleco militar y una biblia.

«Una visión contestataria»

Olivia Ronen, abogada de Bouyer, niega los cargos de los que se acusa a su cliente. «Lo que nos presentan como un proyecto de atentado contra el presidente de la República es en realidad el preludio del movimiento de los 'chalecos amarillos'», aseguró en alusión al movimiento populista que nacía en esos momentos en Francia y que puso en jaque al jefe del Elíseo durante su primer mandato con protestas en las calles, muchas de ellas violentas, contra el alza del precio de los carburantes.

Gabriel Dumenil, abogado de la defensa, reconoció antes del inicio del juicio que los acusados comparten «una visión contestataria del Gobierno» y que hacen declaraciones «a veces extremas». «Pero ¿eso se traduce en una voluntad de actuar y atentar contra la vida del jefe de Estado? No», sostiene este letrado.

Los jueces deberán determinar a lo largo de las dos semanas que durará el juicio si los acusados hablaban por hablar en las redes sociales o si realmente había urdido un plan, más o menos elaborado, para matar al presidente de la República, atacar a inmigrantes o atentar contra mezquitas. Si son encontrados culpables, los ultraderechistas podrían ser condenados hasta a diez años de prisión. El proceso está previsto que termine el próximo 3 de febrero.