Brozovic y Abde pelean hoy por la posición, durante el Marruecos-Croacia del Mundial / FADEL SENNA / AFP

Abde toca el cielo en el Mundial: ¿cuándo y cómo lo descubrió el Hércules?

El extécnico del filial Antonio Moreno quedó prendado de su descaro cuando jugaba en un equipo de Elche de Primera Regional Juvenil

Lucas V. Belmar
LUCAS V. BELMAR Alicante

Los golpes de fortuna a menudo son decisivos en la vida y uno de ellos se la cambió definitivamente al marroquí Abde Ezzalzouli y a su familia. El chico transitaba la etapa de cadete a juvenil en un equipo de Regional (Promesas Elche) sin despertar la atención de ningún ojeador o cazatalentos. Y en una de esas frías tardes de invierno apareció Antonio Moreno con su habitual discreción por las inmediaciones del campo. Moreno era entonces entrenador del filial del Hércules, pero residía en Elche. Su condición de «loco» del fútbol le hacía ver cualquier partido de categorías inferiores y en una de esas tardes se quedó boquiabierto con el desparpajo y la capacidad de desequilibrio de Abde. Le daban igual las patadas o que el balón botara como un conejo. No se cansaba de intentarlo, a menudo con filigranas y adornos de más.

Moreno lo puso en conocimiento del Hércules para reforzar su filial, pero no fue sencillo, ya que no había dinero de por medio y el jugador del humilde barrio de Carrús no lo veía claro. Tampoco su familia. Finalmente accedió y comenzó a rendir en el filial blanquiazul de Preferente. Con 17 años le llegó la oportunidad de debutar con el primer equipo y ahí demostró que está hecho de una pasta especial, ya que la presión no va con él ni lo más mínimo. El mismo desparpajo mostrado en un equipo de barrio era el que sacaba a relucir en Segunda B, con más espacios, mejores campos y muchos más ojos puestos en él.

Tan claro estaba que ese chico era especial, que el Barcelona, en agosto de 2021, decidió pagar dos millones de euros por él cuando sólo había disputado ocho partidos en Segunda B. La fortuna le sonrió en su primer año en Can Barça, ya que pese a que no tenía dinámica ni perfil para el primer equipo, se la abrieron de par en par las puertas de la élite debido al aluvión de bajas en ataque que tenía Xavi Hernández, recién llegado al banquillo azulgrana como reemplazo de Koeman.

El extremo marroquí, en un partido del Hércules de la temporada 20-21 / HERCULES CF

Con Xavi fue titular en seis partidos y tuvo minutos en diez, en su mayoría como revulsivo. Marcó un gol y destacó por lo mismo de siempre: su descaro y su variedad de recursos para desequilibrar.

Ya sin sitio en el reforzado primer equipo, el Barcelona decidió cederle el pasado verano y el que más dinero puso sobre la mesa fue Osasuna, que dejó con un palmo de narices al Elche. En el Martínez Valero daban por hecha su llegada, pensando que su condición de ilicitano de adopción (vive en el barrio de Carrús desde los siete años) sería determinante. Pero en el fútbol profesional los sentimientos a menudo se dejan a un lado.

Ya asentado como jugador de Primera División, Marruecos le ha abierto las puertas de su selección absoluta para disputar el Mundial de Qatar y en el primer partido, frente a Croacia (0-0), ha sido protagonista al disputar la última media hora. Sigue siendo el mismo extremo vertical que no se cansa de encarar, pero ya no lo hace en Regional. La elite le ha acogido con los brazos abiertos y no piensa desaprovechar la ocasión.