Turistas caminan frente a un 'pub' de Benidorm / EFE/Manuel Lorenzo

Turismo

Unos ingresos hoteleros que saben a poco

La inflación y el alto precio de la energía lastran la subida de la facturación media por habitación de los hoteles alicantinos

Óscar Bartual Bardisa
ÓSCAR BARTUAL BARDISA Alicante

La inflación disparada, la luz y el gas a precios insostenibles, la cesta de la compra más cara cada día. Realidades que lastran la bonanza turística hotelera que experimenta la Comunidad Valenciana durante estos primeros compases de una temporada invernal que sigue a la caza de aquellos tiempos pasados de la «normalidad».

El incremento de la facturación de las plantas hoteleras de la Comunitat no va de la mano con la generalizada subida de los costes de producción, que ya superan el 30%. Una cifra que supera en 12 puntos porcentuales al aumento anual de los ingresos diarios por habitación ocupada.

De acuerdo al último informe de Coyuntura Turística Hotelera, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los establecimientos del territorio facturaron en octubre una media diaria de 82 euros por cada cuarto reservado, un 8% más que el mismo mes del año pasado.

A pesar del aumento anual, los ingresos están casi 20 euros por debajo de la media nacional (99,7). Ganancias diarias que bajan hasta los 55 euros por habitación si se tiene en cuenta tan solo los habitáculos disponibles, también por detrás de la marca nacional. Cifras que no ayudan a mitigar los elevados costes que tienen los hoteles.

«Es un aumento de los precios escaso», explican desde la Asociación Empresarial Hotelera y Turística de la Comunidad Valenciana (Hosbec), quienes aseguran que «el sector es prudente a la hora de subir los precios ya que los consumidores no pueden asumir todo el traslado de los costes».

Una complicada decisión que, si bien requiere de audacia, también lo hace de cautela. Subir los precios puede frenar la demanda de uno de los principales destinos turísticos de España. La Comunitat fue en octubre el tercer territorio que más viajeros españoles recibió y la quinta en volumen de extranjeros.

Costes disparados

«Tenemos tres principales fuentes de gasto: el personal, los alimenticios y el energético», explican desde Hosbec. Sin duda el de la luz y el gas es el que más está afectando al sector.

De acuerdo a la patronal los precios de la energía se han disparado en los hoteles en un 300% este año. «Ya componen el 20% del gasto de una planta hotelera», aseguran desde la orgnaización.

No es el único incremento. El precio de los productos de alimentación han ascendido en un 25% respecto al 2021, mientras que el coste de los salarios lo ha hecho en un 6%. Una cifra que podría parecer baja pero que tiene vital importancia debido a que hay cerca de 9.728 personas empleadas tan solo en la Costa Blanca.

Una rama cuyo gasto es difícil de paliar. «Tenemos un servicio muy basado en las personas, con un déficit de trabajadores, por lo que no nos podemos ahorrar ningún puesto», resalta Hosbec.

Una terraza de Benidorm con turistas británicos / EFE/Manuel Lorenzo

Un optimismo moderado

La temporada de invierno no está yendo mal en la Costa Blanca y Benidorm. La zona turística ha registrado esta primera quincena de noviembre un 65,8% de ocupación, siete puntos porcentuales más que el mismo periodo de 2019.

Por otro lado, Benidorm, la cuarta ciudad española que más pernoctaciones ha registrado en octubre, unas 900.000 según datos del INE, ha registrado una ocupación media del 75,8% durante los primeros 15 días de la temporada de invierno.

No alcanzan los valores prepandemia, cuando un 83% de las plazas se reservaron. Una de las principales razones se debe a la caída del mercado británico, uno de los principales clientes de este enclave turístico.

«Los ciudadanos de Reino Unido son esenciales en invierno», resalta Hosbec, añadiendo además que «ha habido una caída del 8% en el mercado británico».

Un invierno que será «duro», aunque menos que los anteriores, según la patronal. A pesar de ello, la patronal afronta esta temporada de invierno con un «optimismo moderado» y afirman que aprovecharán «las bondades climáticas de la zona» como principal reclamo turístico.

Medidas como acciones de ahorro enegético, iniciativas para reducir el desperdicio de alimentos o la instalación de placas solares en los hoteles se convierten en deberes necesarios de estos establecimientos para poder hacer frente a la subida generalizada de los costes. «Estamos adoptando cualquier medida que pueda amortiguar la subida de estas tres variables», afirman desde la asociación hotelera.

Una situación complicada que se encrudece aun más con la nueva tasa turística, aprobada este miércoles y que será aplicable a finales de 2023. «No hay margen ninguno para este impuesto al turismo», aseguran rotundamente desde Hosbec, quienes la rechazan.

Una situación de recuperación económica del turismo que se ve lastrada por la inflación y los precios de la energía. A pesar de que la facturación diaria ha aumentado en octubre respecto a 2021, sigue estando muy por debajo del aumento generalizado de los costes. Un debate que se recrudece, aun más si cabe, con la aprobación de la nueva norma del Botànic.