El President, Ximo Puig, y la vicepresidenta, Aitana Mas, durante una reunión en la delegación de la Generalitat en Alicante / Miriam Gil Albert

El Consell aprueba la polémica tasa turística siete años después

El impuesto será de carácter voluntario y municipal | Se podrá aplicar a partir de diciembre del 2023

EUROPA PRESS Alicante

Siete años después de abrir el melón, la tasa turística se aplicará. El Consell ha conseguido aprobar la polémica norma a pesar de la férrea oposición. Con cambios a lo largo de su dilatada trayectoria, la tasa será de carácter municipal y volunario y se podrá aplicar a partir de diciembre del próximo año, siempre y cuando los partidos del Botànic revaliden su mayoría.

Hace casi una década que el impuesto salió a debate. Fue en 2015 cuando PSPV y Compromís estudiaron la posibilidad de implementarlo. No se quisieron precipitar y fueron posponiendo un debate que genera crispación por la importancia del sector para la economía de la Comunitat.

El tiempo pasa y son otros los que ahora se encargan de defender a capa y espada aquella propuesta. Tan solo el secretario autonómico de Turisme, Francesc Colomer, que se ha opuesto en numerosas ocasiones, continúa en su cargo. Tampoco el President, Ximo Puig, se ha mostrado muy convencido de su aplicación, pero los partidos del Botànic han acabado sacando adelante la tasa.

Su ámbito de aplicación se ha ido acotando conforme han pasado los años. Comenzó siendo un impuesto que se aplicaria a todo el territorio. Sin embargo, la polémica tasa, que sale adelante con rango de ley, tan solo será de carácter municipal y voluntario.

Una decisión con bandos

La síndica del PSPV, Ana Barceló, ha señalado que no habrá «ningún tipo de problema» para aprobarla en los términos previstos: con las cuantías previstas para cada establecimiento (lo máximo serán dos euros por noche en hoteles de lujo y lo mínimo, cincuenta céntimos para cámpings) y con una moratoria de un año.

Tanto en Les Corts como en el Consell, han sido los socialistas los que más dudas han tenido al respecto de esta tasa. En 2021, el síndic socialista en aquel entonces, Manolo Mata, propició que la tasa se debatiera como una proposición de ley (que es la que se aprueba hoy) y que tuviera un año de moratoria ante la situación del sector tras la pandemia.

En julio de este año, la actual síndica, Ana Barceló, dejó durante unos días en el aire el apoyo de su grupo a la tramitación de la tasa y convocó a los ayuntamientos socialistas para tener en cuenta su opinión respecto de aplicarla o no. Finalmente, los socialistas votaron a favor, aunque advirtieron que sus consistorios no la aplicarían.

En declaraciones previas al pleno de Les Corts de este miércoles, la síndica de Compromís, Papi Robles, ha puesto como ejemplo de diálogo en el Botànic la tasa turística, que finalmente se aprueba. Refiriéndose a los desacuerdos actuales entre los miembros en materia renovables, ha afirmado que no llegan a pactos «todo lo rápido» que le gustaría.

Por parte de Unides Podem, Ferran Martínez ha celebrado la aprobación del nuevo impuesto, que está convencido que será «provechoso», y ha lamentado los argumentos «muy débiles» que han aportado los tres grupos de la oposición (PP, Cs y Vox) al respecto.

En frente, PP, Ciudadanos y Vox han insistido en su rechazo a la tasa. María José Catalá (PP) ha defendido que no hay consenso con el sector y que este impuesto no debería haberse planteado nunca; Ruth Merino (Cs) ha considerado que la tasa es una «puñalada trapera» al turismo y que nace de la «turismofobia» y Ana María Cerdán (Vox) ha aseverado que el impuesto tiene «afán recaudatorio».