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Rodrygo dispara para anotar el primero de sus dos tantos en la victoria del Real Madrid ante el Athletic de Bilbao Reuters
Rodrygo ya huele a primavera y abre un melón en la posición de Vinicius

Rodrygo ya huele a primavera y abre un melón en la posición de Vinicius

El ariete, que espera al City tras dos goles terapéuticos y superar segundo frenazo importante del año, es más feliz cuando parte desde la izquierda, costado que pertenece al 7 blanco

Isaac Asenjo

Madrid

Lunes, 1 de abril 2024, 11:23

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Sabe Carlo Ancelotti que con la experiencia, el talento aflora con mayor regularidad, de ahí que reste importancia a cualquier tipo de racha. El de Reggiolo, caracterizado por su paciencia con Rodrygo Goes, ojito derecho de Florentino Pérez, sabe que tiene ante él un grandísimo futbolista y le defiende siempre que puede pese a la naturaleza racheada del brasileño, que a sus 23 años lleva tiempo elevado al estatus de titularísimo en Chamartín.

A finales de febrero al preparador del Real Madrid le preguntaron por el mejorable ritmo goleador del paulista, y éste trató de zanjar la cuestión con un gato como metáfora. «Si a uno le dices que no piense en el gato, el único animal en el que piensa es en el gato», resolvió el técnico, que prefiere dejar que el ariete fluya, sientiendo que es una cuestión de tiempo. Y así encontró el de Sao Paulo el felino ante el Athletic de Bilbao con dos goles de altísima calidad para mantener la distancia de ocho puntos con el Barça en la Liga, y a solo nueve días del Everest del Manchester City en Liga de Campeones.

Su tercer tanto en seis días en el Bernabéu después del que logró con Brasil el martes pasado, coincide justo antes del momento más ardiente del curso, cuando Rodrygo sabe activarse como una estrella, sobre todo cuando huele a primavera. El doble duelo ante los de Guardiola le espera, y sus goles se disfrazan más de necesidad que de casualidad, como bien saben por el Viejo Continente, con aquella semifinal de Champions en 2022 en la que hizo a los citizen ceniza o su doblete la temporada pasada en Stamford Bridge para tumbar al Chelsea en su territorio fetiche.

Sus dianas terapéuticas ante el Athletic se suponen como una revelación de este final de curso para el Madrid, un equipo que no suele esperar a nadie y que tiene en el lado izquierdo el metro cuadrado más cotizado que se recuerda. Ahí actuó Rodrygo ante el finalista de Copa, precisamente la posición que ocupa habitualmente Vinicius, esta vez sancionado, y en la que Mbappé pide hueco si finalmente llega al club de Chamartín. «El problema del año que viene, si existe, lo tendrá el míster», dijo el ex del Santos, que casualidad o no volvió a brillar desde ese costado tras 464 minutos y siete partidos sin ver puerta, el mismo que ocupó durante la ausencia por lesión del fluminense allá por el mes de noviembre, y desde el que marcó en cinco duelos seis tantos y dio tres asistencias.

La falta de acierto aún hace que no haya dado el paso adelante que de él se espera. La responsabilidad del gol quizás le agobie en exceso, algo que no desvía la tarea que tiene Ancelotti con el de São Paulo, que atravesó hasta este domingo su segundo frenazo importante del año depués de aquel desierto goleador de 879 minutos y once partidos entre agosto y octubre, cuando celebró San Mamés y repitió ante el Braga.

Efectividad sin 'Vini'

Antes de firmar uno de sus mejores partidos de la temporada ante los de Ernesto Valverde, el ariete solo había logrado tres tantos de poca enjundia en los últimos 15 duelos de blanco. Desde la segunda diana al Villarreal a mediados de diciembre, había celebrado el tercero ante la Arandina en Copa, el cuarto frente al Barça en la final de la Supercopa y el último de la goleada por cuatro a cero al Girona. Todo pasa por un mayor acierto en el remate, ya que es el jugador que más dispara de la Liga (79) aunque también el que más remata fuera de los tres palos (29) y el cuarto que más lo hace a puerta (33).

No está siendo mala la temporada del brasileño pese a que no termina de hacerse al rol encomendado por Ancelotti ante el cambio de sistema con la llegada a inicio de curso de Jude Bellingham. A base de fogonazos se sitúa con 15 goles en 42 partidos, a los que suma ocho asistencias: Nueve de esos goles cuando su amigo Vinicius no estaba sobre el verde. «Es verdad que ahí lo hago mejor. El estilo del equipo siempre favorece al que juega en la izquierda», afirmó el delantero, que reivindicó su predilección por arrancar desde el costado zurdo, algo que ya ha verbalizado en otras ocasiones. «Es bueno en todos los sitios, no podemos olvidar que marcó dos goles por la derecha en una semifinal de Champions», recordó Ancelotti, sabedor también que de los diez tantos en Liga este curso del brasileño, siete se han producido por el ala zurda y solo tres desde el costado diestro.

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