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Protestas contra la brecha salarial. Brendan Espósito/Efe
Las tataranietas de las niñas de hoy serán las primeras mujeres en vivir en paridad

Las tataranietas de las niñas de hoy serán las primeras mujeres en vivir en paridad

ODS 5 | Igualdad de género ·

Al ritmo que se producen los cambios, se necesitarán 5 generaciones, 134 años, para cerrar la brecha de género

Raquel C. Pico

Martes, 9 de julio 2024, 12:38

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Aunque se lleva décadas trabajando para igualar la brecha de género —y ya siglos reclamando que esto ocurra—, todavía sigue existiendo una disparidad global en términos de igualdad entre hombres y mujeres. De hecho, ningún país ha logrado cerrarla por completo —aunque Islandia está bastante cerca de conseguirlo— y los números muestran que el avance es lento. Según el último informe del Foro Económico Mundial, se necesitarán cinco generaciones para cerrarla a nivel global: lo vivirán las tataranietas de las niñas de hoy.

En el último año, la mejora ha sido mínima. Según el 'Global Gender Gap Report 2024', que elabora el organismo, en 2023 solo se redujo en 0,1 puntos. Es una «ligera mejora», señala en sus conclusiones el Foro, y solo se ha logrado llegar al 68,5% de paridad. Puede que a simple vista el porcentaje que queda para llegar a ese 100 pueda parecer no tan grande —al fin y al cabo, ya se ha pasado la barrera de la mitad— pero requerirá 134 años de trabajo. La clausura no llegará pronto.

Por ello, y a pesar de los avances y de las notas positivas, las cifras muestran «la urgente necesidad de renovar el compromiso mundial para alcanzar la paridad», como señala al hilo de los datos Saadia Zahidi, directora general del Foro Económico Mundial.

Aunque se habla de la brecha de género, en realidad esta se compone a su vez de unas cuantas brechas diferentes, conectadas entre sí. Cada una de ellas tiene sus propias características y contextos, así como un ritmo de solución distinto. La investigación del Foro Económico Mundial parte de un cálculo sobre la brecha de forma global, pero también diferencia por áreas cuando se va al detalle.

Así, señala que la brecha en términos políticos muestra todavía un abismo entre hombres y mujeres, a pesar de que, en el ciclo electoral de este año y como puntualiza el informe, hay más personas que nunca llamadas a votar. Todavía hay un potente techo de cristal para que las mujeres accedan a los puestos de liderazgo, algo que también pasa en el mundo empresarial.

Igualmente, se mantiene la brecha económica. La presencia de las mujeres como población activa sigue siendo más baja que la de los hombres a nivel mundial. El estudio sí sobresale que existen pinceladas positivas: desde 2016, se han duplicado las mujeres en campos STEAM. Aun así, todavía queda bastante por mejorar en ámbitos emergentes como la inteligencia artificial.

La salarial es, posiblemente, una de en las que se lleva más tiempo trabajando de las brechas de género. Las razones por las que su cierre se retrasa son variadas: sesgos inconscientes, inercias o el impacto del reparto no igualitario de los cuidados son algunas.

La posición de España

Europa es la región que muestra los mejores datos en igualdad, con una mejora de 6,2 puntos porcentuales desde 2006. Es la que consigue meter a más países en el top 10 de lugares más igualitarios del mundo, un listado que abre Islandia y que cierra España.

España retorna a la lista de los países líderes por tercera vez desde 2006, explica el informe, gracias a que ha escalado ocho posiciones desde 2023. Su puntuación de paridad está en el 79,7%, que, aunque es un dato positivo en el cómputo global, sigue estando lejos del 93,5% de Islandia.

La vuelta de España al top 10 se debe al fortalecimiento en empoderamiento político y a la mejora, aunque menos, de la participación económica y las oportunidades para las mujeres. El país supera todas las medias globales y europeas en todas las áreas, excepto en salud. Los datos de salud son mejorables, pero el estudio deja claro que se debe seguir trabajando en todos los terrenos. Por ejemplo, se necesita impulsar la representación femenina en puestos senior dentro de las empresas y la igualdad en ingresos.

De hecho, un cálculo de ClosinGap de hace unos meses señalaba que a España todavía le quedan 39 años para cerrar la brecha de género. Es menos que las cinco generaciones que le quedan al planeta, pero siguen siendo casi 4 décadas. Para la economía del país esto supone ya una pérdida anual de 213.013 millones de euros, el equivalente al 15,8% del PIB de 2022. La menor fortaleza de la presencia de las mujeres en el mercado laboral y su presencia en sectores con menor impacto en el PIB explican, sintetizaba entonces este estudio, los datos.

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Cambio de mentalidad

Trabajar para reducir la brecha de género y, finalmente, eliminarla es posible. En la presentación de datos del estudio de ClosinGap se recomendaba aunar esfuerzos y crear políticas claras en esta dirección. Desde el Foro Económico Mundial hablan ahora de que empresas y gobiernos reorienten sus recursos y cambien su mentalidad para poner la igualdad en el epicentro de la sostenibilidad. «No podemos esperar hasta 2158 para lograr la paridad. Ha llegado el momento de actuar con decisión», insiste Saadia Zahidi.

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