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Repsol Technology Lab
Así es la cocina donde la basura se convierte en combustible para coches

Así es la cocina donde la basura se convierte en combustible para coches

ODS 7 | Energía asequible y no contaminante ·

Los carburantes de origen 'bio' se presentan como una alternativa «inmediata» para descarbonizar la movilidad

Martes, 30 de enero 2024, 08:10

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«Ha elegido usted gasolina sin plomo 95». Esta es una frase que todo español, usuario de un vehículo a motor, ha escuchado alguna vez en su vida, esta o su variante diésel o sin plomo 98. Entre sus ingredientes hay una lista de más de 150 productos químicos que, poco a poco, van siendo desplazados por restos de poda, purines de ganado o, mismamente, el aceite con el que se fríen las croquetas en casa. «Poca gente lo sabe, pero el 10% de la gasolina que repostamos tiene origen 'bio'», señalan fuentes del sector.

En 2022, los últimos disponibles en la web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el origen de estos carburantes son residuos alimenticios industriales, aceite de palma y otros aceites. «Son la solución inmediata para descarbonizar el transporte», defiende Claudia Esarte, científica sénior especialista en combustibles renovables del Repsol Technology Lab. Sin embargo, no hay la suficiente materia prima para llevar a cabo este proceso.

En la hoja de ruta verde de la Comisión Europea, la movilidad y el transporte por carretera están marcados en rojo. Un viaje que se quiere conseguir a través de varias soluciones: electrificación, hidrógeno… Todo para conseguir reducir un 90% las emisiones de CO2 para mitad de siglo. «Tenemos que garantizar la neutralidad tecnológica», defiende Esarte. «Descarbonizar no es solo electrificar», sostiene.

«Cualquier residuo con carbono orgánico es susceptible de convertirse en carburante»

Claudia Esarte

Especialista en combustibles renovables del Repsol Technology Lab

A pocos kilómetros de Madrid, en Móstoles, la energética Repsol cuenta con un ejército de 2050 ingenieros y científicos para encontrar una vía alternativa a la contaminación de los coches de combustión. «Aquí llegan todo tipo de residuos», explica la especialista en combustibles renovables del Repsol Technology Lab.

Es en estas salas donde se empiezan a cocinar estos nuevos carburantes. «Esto es el laboratorio de fluidos y formulación», anuncia Aurora Mañas, gerente del laboratorio. «Cualquier residuo con carbono orgánico es susceptible de convertirse en carburante», señala.

Pruebas en el laboratorio de fluidos.
Pruebas en el laboratorio de fluidos. José A. González

Ataviados con batas y gafas de protección, los científicos en nómina de Repsol analizan cualquier tipo de residuo. «No es lo mismo un residuo forestal del norte que del sur de España», detalla la gerente del laboratorio. «También depende de la estación en la que se recoge. Medimos cada parámetro», apunta.

En los botes hay diferentes compuestos químicos, aditivos y otras sustancias. «Hacemos diferentes mezclas para ver si pueden llegar al mercado», señala Mañas. Ajenos a la visita, los científicos continúan con sus pruebas. Los mezcladores agitan las probetas y las gradillas sostienen los tubos de ensayo pendientes de prueba. «Aquí hacemos las cosas a pequeña escala», explica.

De este laboratorio ya han salido los primeros litros de biocombustibles de Repsol. «Todos los combustibles renovables pasan por aquí», apunta. Ahora se encuentran en todas sus estaciones de servicio y en 60 se sirve el 100% de biodiésel y en 3, solo en Madrid, de biogasolina.

35 plantas en una

Una vez mezclados los diferentes ingredientes, hay que probar la receta. «Esto que veis aquí son 35 plantas piloto que replican nuestras refinerías», expone Mercedes Ayala, responsable de los laboratorios de investigación en Repsol Technology Lab.

Refinería a escala en Móstoles.
Refinería a escala en Móstoles. José A. González

«Por cada tonelada que podemos procesar en un complejo, aquí estamos estudiando un gramo», revela Ayala. Un proceso que permite a la energética adaptar sus instalaciones para estos nuevos combustibles y que ha servido para preparar su planta de Cartagena para producir 250.000 toneladas de biocombustibles, reutilizar 300.000 toneladas de residuos y reducir 900.000 toneladas de CO2 al año, según datos aportados por la compañía del Ibex 35.

Una vez 'cocinados' estos nuevos combustibles, llegan a los motores de los vehículos. «Aquí los podemos probar en coches, motos y hasta en embarcaciones», señala Esarte. En compartimentos estancos, los científicos comprueban el rendimiento y las emisiones de estos nuevos combustibles.

Banco de pruebas de los combustibles.
Banco de pruebas de los combustibles. José A. González

De las primeras pruebas que se hacen en las probetas del laboratorio de fluidos, llegan unas pocas a esta pantalla final. Y de los que salen de aquí al surtidor, aún menos. En este banco de pruebas, los carburantes son puestos a prueba. En un coche real se reproducen las condiciones reales de conducción a una temperatura de entre menos 18ºC y más de 50ºC. «Han de tener un comportamiento similar al de los combustibles fósiles y sin necesidad de hacer ninguna modificación en los vehículos», explica la especialista en combustibles renovables del Repsol Technology Lab.

Pero no solo se testean para los vehículos de calle. Al fondo de la sala, una puerta roja tiene un acceso restringido. «Aquí también hacemos las pruebas de nuestros combustibles de competición», señala Esarte. Este año, las motos Honda de Joan Mir y Luca Marini llevarán un 40% de biocombustibles «probados en esa sala», señalan. En 2027, será el 100%, avanzan.

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