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Mujer africana en la cocina. Reuters
Cada año mueren casi 4 millones de personas por cocinar con combustibles nocivos

Cada año mueren casi 4 millones de personas por cocinar con combustibles nocivos

ODS 3 | Salud y bienestar ·

Cuatro de cinco personas en África siguen cocinando con fuegos abiertos o cocinas que se alimentan con combustibles contaminantes. Es un problema medioambiental, pero también uno de salud y de género

Raquel C. Pico

Lunes, 20 de mayo 2024, 07:05

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Puede que no se piense en la cocina cuando se aborda cómo deberían cambiar las cosas para hacer el mundo más sostenible. Y, sin embargo, la sostenibilidad pasa por lo que ocurre en los fogones. Lo hace en todo el mundo, pero todavía más en aquellas zonas en las que se siguen empleando las herramientas tradicionales de cocinado.

Cuatro de cada cinco personas en África todavía utilizan fuegos abiertos y cocinas tradicionales para preparar sus alimentos. Para funcionar, necesitan ser alimentados con combustibles contaminantes, que muchas veces diezman las reservas de los ecosistemas cercanos y que siempre tienen un efecto directo en la calidad de vida de las personas que los emplean. La madera, el carbón vegetal, los residuos agrícolas y el estiércol seco son aún sus fuentes de energía.

En total, 1.000 millones de personas carecen en el continente de modos de preparación de alimentos respetuosos con el entorno. Es la mitad de todas las personas que siguen cocinando con este tipo de métodos en todo el mundo.

Cambiar cómo se preparan los alimentos es posible. Existe ya una alternativa. Es el llamado 'clean cooking', o cocina limpia, en la que se modifican las fuentes de energía para hacerlas más respetuosas con el medioambiente y con las personas. Se cambian los métodos tradicionales por cocinas eléctricas, de biogás, bioetanol, gas licuado de petróleo o cocinas de alto rendimiento.

El cómo asentar el camino para esa transición es el objetivo de la 'Cumbre sobre Cocina Limpia en África', que se acaba de celebrar en París y que ha reunido a una amplia coalición de voces implicada. La presidenta de Tanzania, Samia Suluhu Hassan; el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre; el presidente del Banco Africano de Desarrollo, Akinwumi A. Adesina; y el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, son los anfitriones.

Más que una cocina contaminante

La falta de acceso a métodos de cocina limpios es un problema de salud, de economía y de medioambiente. En términos de salud, la cuestión afecta de forma inmediata, pero también a largo plazo, como indica Adesina. Para los niños y niñas que soplan para avivar las llamas, ejemplifica, puede suponer problemas de visión en el futuro, un lastre que emergerá en la edad adulta.

Según uno de los cálculos que compartía uno de los ponentes, cada año se producen en todo el mundo unas 3,7 millones de muertes prematuras por culpa de problemas derivados de los métodos que se usan para cocinar. Solo en África mueren cada año medio millón de mujeres y niños por culpa de los métodos de cocinado.

En términos económicos, y como suma el presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, los métodos tradicionales de cocinar implican una elevada carga medioambiental y una pérdida de productividad, esencialmente de las mujeres que deben hacerlo. Y ahí está otro de los puntos clave del impacto negativo que tiene la cocina tradicional. La presidenta tanzana recuerda que suponen un peso especial para las mujeres, que son quienes asumen todos los trabajos relacionados con la preparación de alimentos. Las mujeres y los niños y niñas son también quienes asumen la carga de encontrar los combustibles necesarios para que las cocinas funcionen, lo que les impide trabajar o ir al colegio.

«Avanzar con éxito la agenda del clean cooking en África contribuiría a proteger el medioambiente, el clima y la salud y en asegurar la igualdad de género», enumera Hassan.

Cómo hacer el cambio

Pero, aunque el problema está claro, hacer la transición implica comprender sus puntos complejos.

La presidenta de Tanzania centra en tres dimensiones las claves que impactan en el salto al clean cooking en África. Primero, está la cuestión de acceso: no es barato hacerlo y cuesta por ello pasarse a métodos de preparar la comida de forma limpia. Después, está la falta de atención global: este es un problema invisible para el mundo, que se olvida de que millones de personas siguen cocinando de una manera que no es segura. De hecho, su voz no es la única que recuerda que este es un problema que se pasa no pocas veces por alto, a pesar de ser una pieza más y una con mucho impacto de la transición energética.

Y, finalmente, está la necesidad de crear «asociaciones inteligentes», como insistía ante los asistentes al encuentro, porque así se logrará asegurar que el clean cooking sea para todos. En Tanzania aspiran a que el 80% de todo lo que se cocina se haga de forma limpia para 2034.

También el presidente de Togo, Faure Gnassingbé, insiste en que la transición debe hacerse con proyectos que estén bien redondeados. Cambiar de métodos no es tan sencillo. Para las poblaciones que siguen manteniendo los tradicionales, electrificar su cocina o pasarse al biogás puede resultar simplemente inaccesible.

Aun así, y teniendo todo esto presente, esta sí es una cuestión que se puede arreglar, como insisten los participantes en el foro. Ya hay tecnología disponible para cambiar las cosas, una que es además relativamente barata. Frente a otros de los grandes problemas de desigualdad del mundo, la necesidad de inversión para cambiar cómo se cocina en África es bastante baja. En el encuentro se ha hablado de la necesidad de una inversión de 4.000 millones de dólares al año para hacer el cambio en no tanto tiempo. En 2030, y con ese ritmo de inversión, África conseguiría dar el salto a la cocina limpia.

Como señala el presidente del Banco Africano de Desarrollo, «el acceso al clean cooking es más que cocinar, es humano». Es una cuestión de justicia, insiste, y también «de dignidad»

Al cierre del encuentro, la financiación reunida ha alcanzado ya 2.200 millones de dólares y nueve gobiernos africanos se han comprometido a convertir en una prioridad nacional el cambio de modo de cocina.

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