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Imagen de la playa de Poniente de Benidorm con varias promociones en construcción Visit Benidorm
El 'zloty' polaco reina en el mercado inmobiliario de la Marina Baixa

El 'zloty' polaco reina en el mercado inmobiliario de la Marina Baixa

El miedo a una guerra con Rusia ha provocado un frenesí inversor | El buen momento del sector aumenta la dificultad del acceso a la vivienda para la mayoría de bolsillos

Martes, 14 de mayo 2024, 07:23

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Desde la cima del Puig Campana, el 'techo' orográfico de la Marina Baixa, los rascacielos de Benidorm se convierten en pequeñas agujas que apenas parecen elevarse unos pocos centímetros del suelo. A su alrededor, como en tiempos pretéritos, decenas de grúas anticipan el paisaje que desde ese mismo punto podrá observarse en uno de los trozos de litoral levantino más visitados de todo el país.

El negocio inmobiliario va viento en popa animado por un sinfín de nuevas promociones. Como en los tiempos previos al 'boom'. «Hemos llegado a tener vendida toda una promoción antes incluso de poner la primera piedra», reconoce un directivo de una de las constructoras que desarrollan sus edificios en la zona.

Y no es una realidad exclusiva de Benidorm. También Finestrat está creciendo a ojos vista. En La Nucía, el plan Serreta promete miles de nuevas viviendas en un plazo muy breve de tiempo. En l'Alfàs del Pi, el plan Finca Roca desarrollará una bolsa de suelo más grande incluso que el ya abarrotado Plan Parcial Albir, que permitió en su día que el municipio multiplicara exponencialmente su población. También en los pueblos del interior está llegando esa fiebre constructora.

Pese a todo ello, aquella premisa del capitalismo que prometía que a mayor oferta, menor precio no se cumple. El acceso a la vivienda, ya sea de alquiler o en propiedad, es casi imposible para la mayoría. ¿Qué está pasando? Para comprender este extraño comportamiento del ladrillo, hay que mirar al este de Europa. A los países de la 'órbita' rusa. Lenguaje del siglo pasado, sí. De la Guerra Fría, pero con tintes ya de libre mercado.

Miedo a la invasión

La competencia en el sector inmobiliario de la Marina Baixa es feroz y las principales empresas de compra venta de bienes inmuebles no quieren hacer ningún ruido que pueda perturbar a unos compradores que, en muchos casos, exigen el más estricto de los silencios. Por ello, los que han accedido a hablar con TodoAlicante sobre la situación que está llevando a esta realidad que, aseguran, tiene tintes de burbuja, lo hacen bajo la condición del anonimato.

«La mayoría de nuestros clientes, al menos en las promociones 'premium' llegan de países del este de Europa», reconoce una comercial inmobiliaria. Unos países, explica, en los que «las fortunas tienen miedo al próximo movimiento de Rusia. Nadie quiere convertirse en la próxima Ucrania y, por ello, todos aquellos que tienen la posibilidad, están refugiando su capital en el mercado inmobiliario español y, especialmente, en esta zona», añade.

No es una cuestión que afecte a un solo país, pero sí hay uno que, coinciden todos los que han accedido a hablar con este medio, ha ganado especial protagonismo: Polonia.

«Tienen verdadero temor a que Polonia pueda verse arrastrada a una guerra con Rusia», afirma un constructor. Es por ello que los bolsillos más adinerados de aquel país están «apalancando su fortuna en propiedades en España». Muchos de ellos, de hecho, «diversifican y no sólo compran aquí, sino que quieren comprar en diversos puntos de la costa». Y así, miles de millones de zlotys (la moneda polaca) pasan de mano en mano por la costa española.

Inversión y refugio

Lo más llamativo de esta situación, al menos a ojos de los no expertos, es que este modelo de inversión difiere mucho de aquella que protagonizó los años previos al descalabro de finales de los 2000. En esta ocasión, «no compran tanto para vender o alquilar, sino, simplemente, para tener su dinero a salvo de cualquier sanción que se pudiera imponer en el futuro en caso de conflicto». Es decir, compran la propiedad y la dejan «en barbecho».

Además, muchos de estos nuevos propietarios «no quieren alquilar o vender porque también ven sus compras como un refugio en caso de guerra. Muchos no se plantean, al menos de momento, venir a vivir aquí; pero sí que lo ven como un lugar al que venir en caso de que su país entre en guerra y tengan que huir».

Inversiones millonarias

En el mercado inmobiliario de la Marina Baixa impera, al menos en lo que a este tipo de clientela se refiere, la ley del silencio. Si para hablar del panorama general se exige el anonimato, cualquier intento de dibujar un perfil concreto de la clientela se topa con la negativa a contestar como respuesta. Nadie quiere, ni por asomo, decir una palabra de más que pueda hacer entender a los inversores, que alguien pueda dar demasiadas pistas de lo que está sucediendo y, sobre todo, con quién.

«Son culturas mucho más reservadas. Son, y quizás no es la palabra más correcta, desconfiados. No quieren dar detalles y no les gusta que se hable de cómo están invirtiendo», zanja por toda explicación un comercial acostumbrado a lidiar con los nuevos propietarios.

De hecho, las propiedades que son susceptibles de interesar a este tipo de clientes apenas se pueden ver en los escaparates de las inmobiliarias. «Hablamos de los pisos y casas del segmento más 'premium'. Son personas con mucho dinero para las que el precio no es un problema, pero quieren calidad, privacidad y tranquilidad», reconoce un constructor.

Leyendo entre líneas, se puede deducir que las operaciones más comunes en este momento son las que superan el millón de euros (o incluso más). Y todo, como se ha dicho antes, para «apalancar sus fortunas» y no para moverlas en el mercado.

Miedo a la burbuja

La pregunta es obvia: ¿esto no es el germen de una burbuja? «Claro que lo es», reconoce un director de inmobiliaria que está surfeando esta nueva ola del ladrillo. A la vez, apunta que hay diferencias importantes con aquella que arruinó la economía mundial. «Primero, porque el acceso al crédito está mucho más restringido que entonces. Segundo, porque la mayoría de operaciones se hacen sin estar vinculadas a préstamos hipotecarios, se pagan al contado y, sobre todo, porque aprendimos la lección», subraya.

Si esta burbuja en ciernes acabará estallando en otro 'big bang' financiero o en una explosión controlada es algo que sólo sabremos con el tiempo. Lo que sí es público y notorio es que este frenesí constructor 'premium' está dejando fuera del mercado a la inmensa mayoría de bolsillos, algo que afecta de manera muy directa a los más jóvenes y al trabajador, algo que ya llevan años, desde que el turismo se reactivara tras la pandemia, sectores como el hostelero o el hotelero, que sigue sin encontrar solución a su falta de mano de obra.

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