Francesc Colomer en el reciente congreso de DTI celebrado en València / Turisme GVA

Francesc Colomer: «Mi esperanza es que la tasa turística no se aplique nunca»

El secretario autonómico de Turismo califica la aprobación de la ley como un «error estratégico» y una muestra de la «cronificación de la falta de empatía» con el principal sector económico de la Comunitat

Nicolás Van Looy
NICOLÁS VAN LOOY Benidorm

El (por ahora) último y duro comunicado que la patronal hotelera Hosbec emitió sólo unas horas antes de que Les Corts aprobaran la ley por la que se crea la controvertida tasa turística en la Comunitat Valenciana termina pidiéndole a Ximo Puig «que mantenga a Francesc Colomer en su cargo de Secretario Autonómico de Turismo».

Los hoteleros, que rogaron de todas las formas posibles al bando socialista del Botanic que no uniera sus votos a los de Compromís para sacar adelante la ley, sigue manteniendo su fe en un interlocutor que, por su parte, siempre se ha mostrado contrario a la creación de la tasa turística y no ha dudado en mantener su postura durante todos estos años.

Tanto es así, que los hoteleros mantienen que es Colomer quien debería ser el encargado de «coordinar y monitorizar los efectos de la aprobación de este nuevo impuesto en la imagen turística de la Comunitat Valenciana en los diferentes mercados y poder tomar las medidas legislativas necesarias de reforma o supresión».

Pocos minutos después de que Les Corts diera su 'sí' definitivo a la ley valenciana de medidas fiscales para impulsar el turismo sostenible, nombre oficial de la tasa turística, Francesc Colomer reiteraba en conversación con TODOALICANTE su posición contraria a esa iniciativa, aunque también mostraba, «como no puede ser de otra manera, el máximo respeto a la decisión soberana y legítima del parlamento».

En cualquier caso, y desde el respeto, el Secretario Autonómico de Turismo no se ha movido ni un milímetro del que ha sido su posicionamiento a lo largo de todo este proceso. Colomer subraya que «sigo pensando que es un error estratégico y una cierta cronificación de la falta de empatía con el sector que más ha sufrido en un momento de inflación preocupante y de incertidumbres que no terminan de marcharse».

Además, y en un claro mensaje hacia el partido valencianista que ha abanderado la creación de la tasa, Colomer afirma que hay otras formas de aumentar la recaudación pública sin que ello afecte a las empresas que ya soportan una carga fiscal importante.

En ese sentido, insiste en que «los verdaderos caladeros de ingresos y recaudación están en la lucha contra el intrusismo, la competencia desleal o el fraude fiscal». En otras palabras, en hacer aflorar toda la oferta turística que se mantiene al margen de los cauces legales de la industria y que fomentan la economía sumergida.

Francesc Colomer hace suyas algunas de las reivindicaciones de Hosbec y afirma también que la de la tasa turística «es una ley que no disfruta del consenso ni la voluntad del sector y de todas las derivadas y variantes que conforman este poliedro enorme que es el sector en la Comunitat Valenciana ni da la inmensa parte del municipalismo turístico».

Muestra, así mismo, sus dudas de que finalmente la tasa pueda entrar en vigor en 2024 y apunta a los mismos motivos que esgrimen los hoteleros y que ellos ya han puesto en manos de sus servicios jurídicos. «No sé si se aplicará porque es una ley que no tiene informes del Gobierno, ni del Consell Juridic Consultiu, ni del Comité Económico y Social», sentencia el máximo responsable de Turisme.

Hombre de verbo rico, Colomer utiliza una de sus frecuentes comparaciones para abundar en la importancia que para él tiene la búsqueda de la complicidad de todo el sector turístico. «Creo que de esa vieja caja de herramientas que es la democracia podríamos haber sacado el diálogo y el consenso para hacer las cosas. Una sociedad que acuerda es una sociedad que progresa y aquí se ha ido por otros derroteros».

En conclusión, Colomer repitió que «muestro mi respeto», pero no duda en añadir que, a la vez, también mantiene «mi esperanza de que esto no se aplique nunca».