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Alfonso Caerols posa junto a la heráldica diseñada para representar su cargo. TA
La Fiesta de Alcoi mira hacia la integración

La Fiesta de Alcoi mira hacia la integración

Alfonso Caerols, de la filà Mudéjares, será la primera persona con diversidad funcional en ostentar uno de los principales cargos de Moros y Cristianos

P. Sellés

Alcoi

Domingo, 9 de abril 2023, 07:08

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Se produce un inciso en mitad de la entrevista. «Que quede claro que Alfonso no es Alférez porque tenga una discapacidad, sino porque es un fester de 'ple dret', y es quien mejor nos representa». Quien habla es Carlos Alemany, el 'primer tro' (cargo directivo) de los Mudéjares, una de las 28 filaes que conforman la fiesta de Moros y Cristianos de Alcoi.

Los Mudéjares ostentan este 2023 la Alferecía mora, uno de los cargos más importantes de la Fiesta alcoyana (junto a la Capitanía y Sant Jordiet). La ocasión es especial para los Mudéjares, no solo porque hacía más de 15 años que no asumían esta responsabilidad, sino porque con ella romperán una barrera en favor de la integración.

Los Mudéjares ostentan este 2023 la Alferecía mora, uno de los cargos más importantes de la Fiesta alcoyana (junto a la Capitanía y Sant Jordiet)

El Alférez Mudéjar 2023, Alfonso Caerols, se convertirá en la primera persona con diversidad funcional en ostentar un cargo de los Moros y Cristianos de Alcoi. El motivo de esta responsabilidad no responde a un brindis al sol, sino a la constatación de que la devoción por la Fiesta no entiende de barreras.

El origen de un Alférez histórico

Aunque la elección de Alfonso se fraguó hace ya cinco años, no será hasta el próximo 22 de abril cuando se produzca su puesta de largo. «Deberíamos estar repasando las fotos del desfile», reconoce el Alférez en compañía de su colega de filà Carlos. Y tiene razón, porque su cargo estaba previsto para 2021; unos planes truncados -temporalmente- por la pandemia, la cual obligó a suspender la Fiesta alcoyana durante dos años.

Alfonso junto a Carlos Alemany (izquierda), primer tro de los Mudéjares, en el local de su filá. TA

Los efectos de la pandemia fueron devastadores para el sector de la artesanía, especialmente para los profesionales vinculados a las festividades tradicionales. Por ello, las dudas sobrevolaron la ambiciosa empresa mudéjar. «Algunos artesanos con los que ya habíamos contactado cesaron su actividad, por lo que tuvimos que buscar alternativas», apunta el primer tro.

Un notorio contratiempo al que también hay que sumar el consabido encarecimiento de los materiales, y es que el séquito de un Alférez moro suele estar marcado por la fanfarria y fastuosidad.

Requerimientos judiciales

A estos hándicaps de índole coyuntural hay que sumar los derivados de la condición de Alfonso. Según relata Carlos, fue necesario que el juzgado autorizara a Alfonso para realizar el elevado desembolso que requiere una iniciativa de esta índole. «No es un trámite que se formalice de la noche a la mañana, y cabía la posibilidad de que durante ese tiempo otro miembro de la filà presentara su candidatura para ostentar el cargo».

De hecho, eso fue lo que pasó, ni más ni menos que el mismo día en que Alfonso oficializó por carta su voluntad de convertirse en el Alférez de los Mudéjares. «En cuanto supo que Alfonso ya se había postulado, el otro fester declinó presentarse», apunta Carlos.

'Palomino' desde cuna

Esta situación deja bien a las claras la estima que ha cosechado Alfonso entre sus colegas 'palominos' (el apodo con el que se conoce a los Mudéjares). «No hay viernes que no acuda religiosamente al local de la filà; además, cumple y se comporta estupendamente en todos los actos en los que participa» explica el primer tro. Uno de ellos es la Diana (el primer y madrugador acto de la Trilogía Festera) en el que ha ejercido como cabo en incontables ocasiones.

«La gente se quedará asombrada; daré mucho que hablar»

Alfonso Caerols

La vinculación de Alfonso a los palominos le llega de cuna, y es que su padre fue integrante de la filà en los albores de la misma, allá por 1904. «Inicialmente, éramos una filà muy familiar, con apenas una treintena de miembros. El padre de Alfonso era uno de ellos», recuerda Carlos.

Esa enraizada tradición Mudéjar ha hecho que todo el mundo se vuelque con Alfonso, y no solo los miembros de su filà, sino también los responsables que han diseñado su traje -uno de los secretos mejor guardados de todo cargo festero-. «La gente se quedará asombrada; daré mucho que hablar», admite visiblemente ilusionado Alfonso, quien está llamado a ser protagonista en la festividad que este mes de abril honrará al patrón San Jorge.

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