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Edu Navarrete, en Bonaire, donde ha hecho un taller para darle una segunda vida a la ropa. IRENE MARSILLA
Edu Navarrete: «Vivía en un chalé de mil metros en Alicante y mi ilusión era hacerlo en un piso»

Edu Navarrete: «Vivía en un chalé de mil metros en Alicante y mi ilusión era hacerlo en un piso»

El diseñador se crio en una urbanización por donde «no pasaban ni las águilas», así que para aquel chico adolescente que quería adelantarse a su tiempo salir de allí se convirtió en una prioridad. Animal televisivo con un talento indiscutible, confiesa que no siempre le han tomado en serio

María José Carchano

Valencia

Miércoles, 8 de mayo 2024, 23:17

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Edu Navarrete no pasa desapercibido. No es su objetivo, todo lo contrario, él quiere dejar huella allá adonde va. El diseñador alicantino es un espectáculo en sí mismo, sin necesidad de inventarse un personaje, desde que con diecinueve años creó a la Nenuco, aquella 'drag queen' que revolucionó Ibiza. Con un talento indiscutible en el mundo de la moda, es además un animal televisivo que ha entendido muy bien qué quiere el público, así que le llueven los proyectos.

Hiperactivo, ha pasado por Masterchef, por Maestros de la Costura, es colaborador en Zapeando y ahora acaba de salir publicado su primer libro, 'Cabaret y vestidos de escándalo', donde relata su vida a través de sus vestidos más icónicos. Hace unos días visitó el centro comercial Bonaire en un taller para aprender a darle una segunda vida a las prendas.

-Has querido ayudar a gente que empieza en tu sector, en el mundo de la moda, pero también a personas anónimas.

-Yo soy un poco así, hace tres años monté una agencia de comunicación que se llama 15 Segundos, y que es una central de marcas en apoyo a jóvenes diseñadores. Lo que hacemos es ayudar a marcas a crecer, porque ayudar me viene de siempre y me gusta. En mi vida he tenido la suerte de que hubiera gente muy buena a mi lado que ha querido ayudarme en mis proyectos tanto laborales como personales, y ahora que estoy en una tesitura en el que puedo ayudar, no veo por qué no hacerlo.

-Eres un animal televisivo, una persona que comunica, que sabes moverte en ese mundo. He leído que en tu comunión ya imitabas a Mónica Naranjo.

-De pequeño ya tenía inquietudes artísticas, y como digo en el libro, yo quería ser Norma Duval en el Folies Berger de París, pero comprendí que nunca sería la vedette que quería ser, así que he tenido que canalizarlo por otro lado; por eso muestro el arte, o lo que sea que tenga, en televisión y donde cada vez me dan más espacio.

-Todavía no habías llegado a la veintena y te hiciste conocido por tu personaje 'drag queen'. ¿Cuánto queda de la Nenuco en ti?

-Al final queda la esencia, que es lo más importante, porque el travestismo no se pierde. De hecho, yo creo que la persona que ha sido travesti lo es para siempre. Yo puedo estar como estoy ahora en el hotel Thompson de Madrid, con una de las marcas más importantes de sastrería española, Félix Ramiro, que es cliente de mi agencia, o puedo ir a Zapeando, vestido modernísimo.

-Te vestiste incluso de fallera.

-Si hace falta vestirse de fallera para enganchar al espectador, se hace. De lo que haga falta, porque se trata de generar contenido y hacer televisión.

Se disculpa, le está sonando una alarma que había programado por la entrevista y al mismo tiempo le pide a alguien de su equipo que esté pendiente de la Terremoto, que está a punto de llegar al evento. Edu Navarrete no para, tiene la agenda llena de proyectos y le han llegado a calificar como la persona que ha revivido el espíritu de la Movida.

-¿Cómo gestionas el estrés y todo lo que te está sucediendo? Tú mismo has confesado que has pasado momentos duros.

-Cuando repasé el libro me di cuenta de que hablo demasiado de números, pero es que al final el dinero, por mucho que nos guste o no, es el motor. Si no hay dinero no hay nada. Y no puedes hacer lo mismo con diez que con diez mil. Ha habido momentos en los que he dispuesto de más y momentos en los que he tenido menos, pero hay que agudizar el ingenio y tirar de gente conocida.

-¿Cuánto de verdad hay en el personaje que vemos en la televisión?

-Yo por desgracia soy así todo el rato, agotador y cansino.

-No haces un papel.

-Aquí no hay trampa ni cartón, ¿qué quieres que le haga? Estoy todo el día de cachondeo, me gusta que la gente a mi alrededor se ría, que lo pase bien, pero eso me ha pasado factura porque hay quien no te toma en serio porque eres demasiado divertido, y con el tiempo me ha costado demostrar que no pasa nada con ser así, que lo importante es el trabajo. De hecho, si no hubiera sido una persona tenaz y constante no tendría todo lo que tengo.

-Tu familia no llevó bien tu salida del armario, y has contado que te extrañó que no lo supieran porque «siempre he sido muy mariquita». ¿Ha sido tu homosexualidad otro obstáculo para que no te tomaran en serio?

-Por suerte para mí, en el sector en el que yo me muevo, ser homosexual no está mal visto, pero eso no quiere decir que hoy en día no tengamos que seguir luchando por nuestros derechos porque tengo amigos muy cercanos que sufren acoso laboral y que no pueden contar su orientación sexual en sus trabajos. Que a mí no me haya ocasionado un problema no quiere decir que no exista.

-¿Recuerdas tu adolescencia con cariño o con pavor?

-La recuerdo corriendo, porque yo siempre he sido una persona muy adelantada, que quería hacer cosas que no correspondían a mi tiempo y eso me ha hecho vivir esa etapa de mi vida con prisa. Con ganas de irme de mi casa, de mi pueblo, porque yo quería estar en una ciudad grande. Vivía en una urbanización en mitad de una montaña y yo soñaba con salir a la calle y poder ir a la tienda de la esquina a comprarme una coca-cola, con ver gente. En mi casa salía a la calle y no pasaban ni las águilas, así que cuando me fui a estudiar a Valencia me emocionaba tener un bar debajo de casa. Yo, que vivía en un chalé de mil metros, me hacía ilusión vivir en un piso. Ahora me encantaría tener el chalé de mil metros donde vivo ahora…

-Sabes de lo efímero que es el mundo del espectáculo, de lo difícil que es estar en lo más alto en la moda un año tras otro. ¿Te mueves bien en esa inestabilidad?

-Este mundo es efímero según como lo hagas. Yo ya llevo unos cuantos años y ojalá que todo siga así. He dicho que no a muchas cosas para esperar el sí de otras que a día de hoy se están dando y al final no es una carrera de quién llega el primero, sino una carrera de fondo, de saber gestionarse. Creo en la suerte, pero la suerte te tiene que pillar trabajando y hay que tener mucha cabeza. Yo podría tener ahora mucho más dinero pero menos trabajo, pero me da igual.

-¿Y no te ha dado miedo decir que no? ¿Tenías claro lo que querías?

-Siempre corres el riesgo, nadie te asegura nada, pero hay decisiones que hay que tomar.

-Te has definido como una persona muy creativa, y no paras, ¿tienes más proyectos de los que te da tiempo a hacer si piensas en el futuro?

-Sí, porque por desgracia cuando te llaman de tantos sitios no te puedes dividir, así que no hay más secreto que echar horas. Ese es el secreto, trabajar. No hay otro.

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