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Efectivos de la Unidad Militar de Emergencia luchan contra el incendio forestal en Vall d´Ebo en 2022. VIRGINIA CARRASCO
La agricultura y ganadería tradicionales, las mejores armas contra los incendios en la provincia de Alicante

La agricultura y ganadería tradicionales, las mejores armas contra los incendios en la provincia de Alicante

Olcina: «La administración tendrá que subvencionar estos sectores aunque no sean rentables | Los expertos denuncian que en España se hace muy mala política de gestión forestal

Sábado, 26 de agosto 2023, 03:03

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«El monte tiene que estar mejor gestionado, en nuestro país tenemos una muy mala política de prevención». Así de contundente se muestra el director del Laboratorio Climatológico de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, sobre las actuaciones que impiden este desastre, natural o intencionado.

En los últimos 10 años se han calcinado más de 16.000 hectáreas en Alicante, 10.600 de ellas solo en el gran incendio forestal de la Vall d'Ebo del 2022. Para hacerse una idea son unos 10.000 campos de fútbol en solo uno de estos grandes fuegos.

16.261 hectáreas

calcinadas desde 2013

921 incendios

declarados en 10 años

4 grandes incendios forestales

desde 2013

Aunque la situación no parece que vaya a mejorar. «Veranos más calurosos aumentan el riesgo de incendios», explica este experto que insiste en que el proceso de cambio climático está aumentando las temperaturas de manera generalizada. Aunque reconoce que este año, de momento, llevamos un verano «tranquilo», «las lluvias de finales de mayo y junio han permitido mantener la humedad en el suelo y eso favorece que no se extiendan los incendios», explica Olcina.

Aunque esto no es ninguna garantía, ya que recuerda que el verano de 2022 la provincia de Alicante también sorteó los fuegos en junio y julio y fue a mediados de agosto cuando un incendio forestal, provocado por un rayo, arrasó la Vall d'Ebo y provocó perdidas de más de 193 millones de euros.

«Por eso no se puede bajar la guardia, los protocolos tienen que estar al día y hacer un seguimiento continuo. El cambio climático también obliga a hacer una revisión de los protocolos de emergencia respecto a los incendios», incide este experto.

Las actuaciones de las brigadas forestales y los servicios de prevención y extinción de incendios son fundamentales para evitar males mayores. Prueba de ello es que a pesar de los 921 incendios declarados en la provincia en los últimos 10 años, tan solo 4 han calcinado más de 500 hectáreas y han sido declarados como 'Grandes Incendios Forestales'.

'Los incendios se apagan en invierno'

«No hacemos suficientes acciones preventivas, y son imprescindibles», afirma Jorge Olcina, «si no cualquier incendio que estalla por un rayo supone un desastre, porque el fuego se extiende y provoca grandes superficies quemadas».

Este experto insiste en que, al contrario de lo que pudiera parecer, el monte mediterráneo es muy enérgico y «nunca se va a convertir en un desierto», ya que las especies endémicas tienen mucha potencia y se adaptan muy bien a las condiciones de poca agua típicas de la provincia de Alicante. Esta fuerza genera un matorral muy intenso que, si no se cuida, se convierte en la gasolina que necesitan las llamas y extiende los fuegos.

Justo por esa disposición de la masa forestal de la provincia reclama mayores actuaciones en los montes. «Hay que hacer una selección de zonas que puedan ser problemáticas, por el difícil acceso o porque tienen núcleos de población cercanos, y hacer gestión forestal», incide Olcina.

Incendio de 2023 en la Vall d'Ebo VIRGINIA CARRASCO/Colpisa
Imagen principal - Incendio de 2023 en la Vall d'Ebo
Imagen secundaria 1 - Incendio de 2023 en la Vall d'Ebo
Imagen secundaria 2 - Incendio de 2023 en la Vall d'Ebo

Medidas que van desde mapear las zonas que menos se han trabajado en los últimos 10 o 15 años y despejar el monte, cortar el exceso de arbolado y matorral o hacer cortafuegos durante el invierno y la primavera.

También hay otras actuaciones que implican directamente a las administraciones. «En aquellas zonas de montaña donde se pueda mantener la actividad agrícola de secano y el pastoreo hay que hacerlo. Las instituciones van a tener que subvencionar algunos sectores, aunque no sean rentables, porque son imprescindibles para la conservación del medio y evitar incendios», explica Olcina.

Y es que estas medidas no apagan los fuegos, pero evitan que una chispa suponga cientos de hectáreas quemadas, y por tanto que las llamas se vuelvan incontrolables. «Por muchos medios de extinción que tengas llega un momento en que los incendios rebasan la posibilidad de apagarlos. El fuego, con temperaturas tan altas, adquiere vida propia y no se puede extinguir», afirma este experto que también insiste en que «cuando no hace calor es cuando se puede actuar en el monte».

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