El depósito exterior se convertiría en un auditorio y sala de conciertos en el proyecto presentado. / Miriam Gil Abad / Escalar Estudio de Arquitectura

La Británica, el secreto de la montaña de Alicante

La Serra Grossa guarda en su interior unos depósitos inmensos, los restos de la refinería que hasta los años 60 había en la zona | El Ayuntamiento está pendiente de la cesión del Ministerio de Hacienda para poner en marcha las obras que lo hagan visitable

Tere Compañy Martínez
TERE COMPAÑY MARTÍNEZ Alicante

En Alicante hay un secreto que muchas personas conocen pero pocos han visto, una montaña que no es una montaña y unos depósitos que no parecen unos depósitos. Son los restos de la antigua refinería de la Británica, que duermen bajo del cerro del Molinet, en la Serra Grossa.

Y es que, aunque muchos alicantinos no lo sepan, ese montículo pelado de la Cantera, a la que muchos se suben a disfrutar de los fuegos artificiales de después de Hogueras, es en realidad una montaña hueca, vacía por dentro y que alberga uno de los vestigios industriales más increíbles de toda Europa.

Los antiguos depósitos de la refinería de La Británica tienen más de 10.000 metros cuadrados repartidos en ocho grandes depósitos centrales y 16 de tamaño más pequeño en los laterales, escondidos bajo la montaña.

El recinto está a la espera de la cesión desde el Ministerio de Hacienda al Ayuntamiento de Alicante para poder volver a la vida. Un proceso que se inició en 2017 cuando la Diputación de Alicante solicitó su propiedad, y pocos meses después el Ayuntamiento, tras un acuerdo del Pleno, hizo lo mismo.

Sin embargo, ese largo proceso parece estar a punto de acabar, a la espera de solucionar los problemas de registro de un terreno con diferentes propietarios, algunos de los cuales todavía no han sido localizados.

Y es que, después de la petición de 2017, hubo que esperar a mayo de 2021 para que el Ayuntamiento remitiera al Ministerio el plan de usos que solicitaba esta administración para la cesión.

Un proyecto que permitirá la visita al interior de los depósitos y, además, la puesta en uso para fines culturales y lúdicos de las terrazas superiores y la reconversión del depósito exterior en un auditorio para obras de teatro o música.

«La Británica es un patrimonio en sí, tiene un gran interés por sí misma, así que hicimos un programa de mínimos en el que garantizar una adaptación que huyera de elementos externos a su naturaleza, interviniendo lo mínimo posible y de manera que todo pueda ser reversible», explican desde Escalar, los autores del proyecto presentado al Ministerio.

La Británica, el secreto de la montaña

Galería. La Británica, el secreto de la montaña / Miriam Gil Albert

Desde la Concejalía de Urbanismo, Adrián Santos, explica que la importancia de este proyecto radica en lo singular de los depósitos excavados en la roca en el interior de la montaña. «Puede aportar un valor añadido al turismo brutal. Si el Castillo de Santa Bárbara es el monumento más visitado de Alicante, la Británica sería el segundo sin duda», afirma el concejal.

De hecho, esa singularidad viene dada porque este es un vestigio industrial único, que no existe en ningún otro lugar del mundo, y no solo por tratarse de unos depósitos excavados en roca, sino también por la historia de su construcción.

La historia de la refinería empieza en 1875, cuando pasa de ser una siderurgia a una refinería de productos petroleros. Tras diferentes cambio de titularidad, en 1929 pasa a manos públicas, a Campsa.

Es en ese contexto de inestabilidad política es cuando se decide comenzar a ampliar sus instalaciones por debajo de la montaña. El primer proyecto de ampliación es del año 1932, pero la Guerra Civil modificó la idea para proteger los depósitos en el corazón del Molinet.

«Puede aportar un valor añadido al turismo brutal»

Adrián Santos

Concejal de Urbanismo de Alicante

Una peculiaridad que la llena de encanto pero que también condiciona los usos a los que pueda dedicarse una vez cedida. De momento la prioridad será musealizar el interior, permitiendo su visita con todas las garantías de seguridad, la construcción de las entradas y salidas a las galerías así como de los servicios necesarios, y la puesta en uso del depósito exterior y de la plataforma superior.

Esta propuesta también incluye habilitar la red de caminos que conecte el recinto con la montaña, convertir el depósito exterior de mampostería en un auditorio, y habilitar la terraza superior como un espacio para eventos, con cafetería incluida y sala multiusos.

Esta obra tendría un coste de aproximadamente 15 millones de euros. Santos insiste en que una vez concedida la cesión lo primero sería un estudio estructural y actuaciones de consolidación del interior, pero que la obra podría fasearse para tener en funcionamiento cuanto antes la parte exterior, de mucho más sencilla ejecución, y poder adecuar el interior para su musealización por separado.

«La última fase será dar usos a los espacios interiores, que yo creo que debe desarrollarse con un proceso de participación ciudadana como se hizo en Las Cigarreras», ha insistido Adrián Santos. Y es que este no es el primer proyecto que se presenta en este espacio; en 2006 el arquitecto Martín Lejarraga presentó varias propuestas para dar uso a las bóvedas del interior de la montaña.

«Hay que llenarla de luz y de vacío, de gente, de conocimiento»

Rubén Bodewig

Escalar Estudio de Arquitectura

Santos explica que el espacio siempre tendrá unos usos limitados por sus características: «No puedes plantear que se entre allí masivamente, necesitas hacer un estudio de evacuación», advierte el concejal.

De la misma opinión son desde Escalar: «Estamos empeñados en inventarnos cosas en sitios inadecuados. Esa es justo la gran enseñanza de la Británica, la singularidad del espacio, la grandeza que tiene y cómo te hace sentir estar dentro de una montaña vacía».

«Hay que llenarla de luz y de vacío, llenarla de gente que la quiera conocer y de conocimiento», concluye el arquitecto.

Plazos en el aire

Cuándo será una realidad este proyecto para poner en uso La Británica es una incógnita. Una vez conseguida la cesión y solventados los problemas con el registro -algo que según Urbanismo ha de ser inminente- será necesario llevar este proyecto a licitación -unos cuatro meses-, redactar los proyectos - cuatro meses más- e iniciar la obra.

En el mejor de los casos, y suponiendo la separación en lotes para agilizar su tramitación y la construcción, las obras empezarían a principios de 2024.