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El lado oscuro de la marihuana: de paliar el dolor al riesgo de esquizofrenia

El lado oscuro de la marihuana: de paliar el dolor al riesgo de esquizofrenia

Se considera una 'droga blanda' que goza de cierta aceptación social y tiene aplicaciones terapéuticas, pero no es inocua, sobre todo para el cerebro de los adolescentes

Amanda Sierra

Achucarro Basque Center for Neuroscience

Viernes, 28 de junio 2024, 00:06

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Las drogas de abuso suelen suscitar un claro posicionamiento en la sociedad: todos estamos de acuerdo en que la cocaína, la heroína o el fentanilo son perjudiciales. En internet circulan imágenes de actores o artistas antes y después de hacerse consumidores y los estragos físicos y mentales son evidentes. Sin embargo, el consumo de las llamadas 'drogas blandas', como las derivadas de la marihuana, gozan de mucha más aceptación social. El propio apelativo 'blandas' se refiere a que no generan una adicción tan fuerte como otras e induce a pensar que no son tan malas. Pero, como todo en Biología, no hay blanco o negro si no una escala de grises en los efectos de esta sustancia en el cerebro.

Creo que estaremos todos de acuerdo en que las plantas no se ríen. Entonces, ¿por qué nos reímos nosotros al fumar un porro de marihuana? Las plantas de marihuana o Cannabis producen una serie de sustancias llamadas cannabinoides que les permiten defenderse de los insectos, así como de la desecación o de la radiación solar. Y, casualidades de la vida, los cannabinoides se parecen mucho a un tipo de sustancias que produce nuestro propio cerebro que se llaman, en un alarde de originalidad, endo-cannabinoides.

Nuestro cerebro usa estos endo-cannabinoides para mandar señales entre las neuronas. De manera que cuando consumimos marihuana o cualquiera de sus derivados, nuestro cerebro se confunde y piensa que está recibiendo señales verdaderas de otra neurona.

Piensen ustedes en las antiguas pelis de John Ford, donde se veía a los indios haciendo señales de humo. Si hubiera un incendio, probablemente no serían capaces de interpretar las señales verdaderas. Algo así pasa en nuestro cerebro cuando está bañado en los canabinoides de la marihuana, que es incapaz de distinguir sus propios endo-cannabinoides.

Para paliar el dolor

Cualquiera que visite (virtual o en persona) los 'coffee shops' de Amsterdam sabe que en estas tiendas se venden muchas variedades de marihuana de efectos diversos. Esto es debido a que las distintas variedades contienen proporciones variables de cannabinoides, y que estos actúan sobre distintos grupos de neuronas, con resultados tan diferentes como la risa o la relajación. Por ejemplo, uno de estos cannabinoides, el THC (tetrahidrocannabinol), induce sensaciones de euforia, mientras que otro, denominado CBD (cannabidiol), se asocia con una reducción de la ansiedad.

La humanidad viene usando los derivados de la marihuana desde miles de años antes de Cristo, cuando ya se encontraba en las farmacopeas de los emperadores chinos. Ahora, a través de muchos estudios en ratones de laboratorio, conocemos con precisión el efecto de muchos de estos compuestos y su potencial uso terapéutico.

Es bien conocido el efecto de la marihuana para paliar el dolor, así como disminuir las náuseas y vómitos en los enfermos de cáncer, aunque muchos pacientes se ven obligados a adquirirla de manera ilegal. Afortunadamente, el Ministerio de Sanidad está estudiando aprobar su uso terapéutico en varias dolencias.

Los peligros

Aunque en los adultos la marihuana y sus derivados pueden ser de mucha utilidad, hay que tener especial precaución en impedir o retrasar su consumo en adolescentes, precisamente el período en el que el consumo suele iniciarse.

Los humanos nacemos con un cerebro muy poco desarrollado. Un potrillo es capaz de andar a los pocos minutos de haber nacido, porque sus neuronas y sus músculos están ya conectados. En cambio, los humanos tardamos muchos meses en aprender a andar, porque las conexiones aún no se han establecido. El desarrollo de nuestro cerebro continua no solo durante la adolescencia, sino incluso en los primeros años de la vida adulta, hasta bien pasados los 20. Durante estos años de vida, el cerebro es extremadamente plástico. Es capaz de aprender y absorber nuevos conocimientos mucho más rápido que en etapas posteriores. Pero esto también implica que es mucho más susceptible a los efectos de las drogas de abuso, incluyendo la marihuana.

Trastornos mentales

Varias décadas de experimentación animal, fundamentalmente en ratones de laboratorio, confirman los graves efectos de la marihuana en la conectividad del cerebro cuando se administra en etapas tempranas del desarrollo. Estos estudios han llegado a sugerir que la esquizofrenia podría desarrollarse cuando a la susceptibilidad heredada (de origen genético) se une el riesgo asociado al consumo de marihuana. Los datos en pacientes son un poco más difíciles de interpretar. Las personas con esquizofrenia suelen consumir con frecuencia marihuana, pero no se puede determinar si este consumo es causante de la enfermedad o si, por el contrario, es la enfermedad la que les lleva a consumir.

En conjunto, los estudios en animales de experimentación y en humanos sugieren que el consumo de marihuana no es inocuo y puede incrementar el riesgo de desarrollar trastornos mentales graves en personas susceptibles. Así que, ya saben, cuídense.

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