Borrar
La habitación donde la pequeña dormía con sus padres. C7
Lloró antes de morir intoxicada por coca y su padre dijo: «Será un bebé, pero lo hace adrede»

Lloró antes de morir intoxicada por coca y su padre dijo: «Será un bebé, pero lo hace adrede»

María Eleyda, de tres meses, falleció en Fuerteventura desnutrida y drogada

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 27 de mayo 2023, 11:38

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

A las 5.09 horas del 30 de abril, un binomio de agentes de la Policía Nacional comparecía en la comisaría de Puerto del Rosario para dar cuenta de unos hechos ocurridos a las 23.25 del día anterior en el centro de salud Puerto 2 de la capital majorera. Según narraron, fueron comisionados tras la llamada recibida por el médico de guardia ya que se había personado en sus dependencias el ahora investigado Juan Francisco L.S., portando en sus brazos a su hija María Eleyda, de tres meses, que no respiraba. Este es el inicio de una trágica historia que Canarias7 desmenuza en dos entregas, el caso de una niña que falleció desnutrida, sucia, con grave una dermatitis por pasar horas con el pañal mojado puesto y restos de cocaína en su organismo.

En ese 30 de abril en el que llegó el bebé al centro médico, el doctor estaba atendiendo a otro paciente, pero lo dejó para intentar reanimar sin éxito a la criatura, que yacía ya sin vida en la camilla con restos de sangre en su nariz, por lo que el facultativo, al no apreciar ningún signo de violencia en su cuerpo, activó el protocolo por posible muerte violenta y llamó al 091.

Minutos después, a las 00.10, llegaron los agentes y, ante la actitud «muy agresiva» del padre, como así dejaron constancia en las diligencias, los policías solicitaron refuerzos.

Al poco tiempo llegaron los agentes de la Policía Judicial y Científica y, a las 00.40 horas el médico forense y, mientras reconocía a María Eleyda, hizo acto de presencia su madre Brenda J.L.B., de 23 años, que solo pudo presenciar como ordenaban el levantamiento del cadáver a las 2.07 horas de esa fatídica madrugada.

Tanto Juan Francisco L.S. como Brenda J.L.B. mostraban «un elevado estado de agitación», según fuentes de la investigación, e incluso el varón rompió de un puñetazo una vidriera, teniendo que ser atendido. En ese instante inicial, la madre comentó que el bebé había tenido fiebre y dificultad respiratoria días atrás, por lo que la llevó al médico el 21 de abril. Por su edad, dijo, no le recetaron nada sino que le limpiara los mocos y controlara la fiebre. Si empeoraba, tenía que llevarlo a urgencias.

El día de la muerte, refirió que salió de su casa a las 15.00 horas para ir a trabajar a la lavandería El Cardón, de Gran Tarajal, y a las 19.30 mantuvo una videollamada con su marido «y todo estaba bien», hasta las 23.00, que éste le dijo que había ido al centro de salud «porque la niña estaba mal».

Fumó un porro de marihuana

Los agentes, tras el levantamiento del cadáver, acompañaron a la pareja a su domicilio, una casa que habían okupado en la calle Teresa López de Puerto del Rosario. Subieron hasta la azotea donde vivían, y al entrar se encontraron con un panorama desolador. Las dependencias estaban desordenadas, llenas de restos de comida, cigarrillos, un «desorden intrínseco», como describieron los agentes, desechos acumulados, los platos sin lavar y un cubo industrial repleto de basura.

Juan Francisco L.S. contó a los agentes que María Eleyda se había tomado el biberón a mediodía, luego sobre las 21.58 horas le dijo a su mujer que no quería comer y que «escupía el biberón con la lengua» hasta que se quedó dormida. Por ese motivo, manifestó que la dejó en la cama y se fue «al salón a jugar a la PlayStation» acompañado de sus otros dos hijos menores de edad. En ese tiempo, admitió que se fumó un porro de marihuana «para poder relajarse».

Todo hasta que a las 23.00 fue a ver a la niña que, dijo, seguía durmiendo y se percató que tenía «un moco sanguinoliento en la nariz y apenas respirada». La limpió y, como no hacía caso a los estímulos, la llevó «a la ducha», le echó «un poco de agua por la cara» y ella solo «hacía alguna mueca, pero no reaccionaba».

Por eso, la envolvió en una manta y corrió hasta el centro de salud, dejando a cargo de un vecino a sus otros dos hijos. Le envió un mensaje a las 23.04 a su mujer en el que le puso: «Brenda, bájate pabajo que estoy en el centro de salud».

El padre está en prisión y la madre en libertad provisional, los dos investigados por homicidio imprudente

El investigado admitió en esa primera toma de contacto con la policía que era «consumidor habitual» de cannabis, sin referir ninguna otra droga más. Los agentes revisaron la casa y no detectaron restos de estupefacientes, solo multitud de colillas.

Mientras, su esposa mostró a los agentes un audio que le envió el investigado y en el que le decía «se acaba de quedar dormido (refiriéndose al bebe)», que se «estaba fumando un porro», que «no podía ni fregar, ni hacer de comer», que «ni los negros», que «será un bebé y lo que tu quieras pero lo hace adrede» y que él estaba «haciendo sus cosas y hablándole despacito y que va».

Un horrible precedente

La policía descubrió que el matrimonio había sido detenido anteriormente el 12 de octubre de 2022 cuando llevaron a su hijo mayor –tenía nueve meses– al Hospital Insular de Fuerteventura. Al ser asistido, dio positivo en cocaína y hachís en una analítica, por lo que fueron puestos a disposición judicial.

Hasta el momento, los dos investigados han negado los hechos y quisieron colaborar con la investigación al entregar de forma voluntaria sus teléfonos móviles, accediendo también a que se realizara una entrada y registro en el domicilio donde vivían.

Fotografía de la habitación de los hermanos de María Eleyda. C7

No sabía que un bebé drogado «podía fallecer»

En un escenario complejo, el magistrado del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 6 de Puerto del Rosario, Sergio Aliaga Herrera, decretó el secreto de las actuaciones el 30 de abril y el 1 de mayo citó al matrimonio para que prestaran declaración como investigados por homicidio imprudente, y a los testigos que pudieran dar datos de interés.

El primero de ellos fue el forense que atendió a María Eleyda, que alertó del mal estado de cuidado en el que se la encontró. Detalló que el cuerpo presentaba «una dermatitis del pañal muy avanzada», las uñas «muy largas, como que no se las habían cortado nunca» y, además, «las tenía muy sucias», por lo que dijo creer que era «muy probable que hubiera falta de cuidados hacia la bebé».

Ante esto, la madre de la víctima Brenda J.L.B. negó estos extremos manifestando que ella le cambiaba «el pañal cada dos horas», que «no sabía que la niña tenía todo eso», que nunca le había «pasado nada» a la bebé cuando estaba «con ella» y que no sabía si «el padre la zarandeó». Añadió que había días en los que no le daba «tiempo de hacer toda la casa», que le había cortado las uñas a su hija «cuando tenía dos meses» ya que pasaba «poco tiempo en su casa» y que no la «había descuidado».

Negó ser consumidora de drogas aunque reconoció que su marido sí lo hacía «dentro de la casa». «Fumaba porros aunque no sé si lo hace delante de los niños», narró. Por último declaró que, cuando su otro bebé dio positivo en cocaína, «no fue informada de que un bebé en contacto con drogas podía fallecer».

Por su parte, el investigado declaró ante el juez que, aunque sí consumía drogas, no lo hacía «delante de mis hijos» y que la bebé no había muerto porque él «fumara porros» ya que los consumía «en el balcón».

La noticia que dio un giro radical al caso y que confirmó las sospechas de los investigadores llegó el 2 de mayo, cuando la instrucción recibió el informe preliminar de autopsia del bebé.

El mismo determinaba que la muerte de la pequeña fue de carácter «violenta homicida», apreciando en ella un «síndrome del niño zarandeado» y una «intoxicación con cocaína». La data del fallecimiento se produjo «entre las 20.30 y las 21.30 horas del 29 de abril». Los peores presagios se confirmaron.

El 14 de febrero, el magistrado recibió declaración al médico que en octubre de 2022 había atendido al otro hijo de los investigados, para que ofreciese detalles sobre lo ocurrido y éste les dijo que «le realicé la prueba de orina que dio positivo en cocaína y marihuana» y que la intoxicación era de tipo «aguda o moderada» y el consumo se produjo horas antes del ingreso hospitalario.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios