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La estomateraupeuta Mónica Martínez en un baño adaptado del Hospital de Sant Joan.

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La estomateraupeuta Mónica Martínez en un baño adaptado del Hospital de Sant Joan. Miriam Gil Albert

Falta de baños adaptados y fugas de heces: los problemas de las personas ostomizadas en Alicante

El Hospital de Sant Joan forma a sus enfermeras para mejorar la calidad de vida de quienes se ven obligados a vivir pegados a una bolsa en el abdomen

Pau Sellés

Alicante

Jueves, 13 de junio 2024, 07:23

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En el entorno sanitario se le conoce como el 'paciente invisible', debido a la poca proyección pública que tiene su condición. Además, esconden bajo la ropa el resultado de una intervención quirúrgica que llega a condicionar completamente su vida diaria. Hablamos del paciente ostomizado, es decir, aquel al que se le practica un orificio en el abdomen para que haga a través de él sus deposiciones. El resultado de ello es, literalmente, vivir pegado a una bolsa que contendrá sus heces y orines.

Se estima que a nivel estatal se produce un incremento anual del 5% en el número de pacientes ostomizados, debido al incremento de la esperanza de vida o al repunte de dolencias que pueden derivan en una ostomía, como son algunos tipos de cáncer o enfermedades intestinales. 

Solo en el departamento de salud de Sant Joan d'Alacant, se realiza un seguimiento continuo a más de 400 pacientes ostomizados. Su hospital es una referencia en el tratamiento de los estomas, hasta el punto de contar desde el pasado año con el primer baño de toda la provincia daptado a las personas con esta condición.

Los esfuerzos del área santjoanera por mejorar la vida de estas personas llegan hasta el punto de organizar talleres para que sus enfermeras perfeccionen el cuidado y mantenimiento de los estomas. La encargada de impartir estas formaciones es Mónica Martínez, enfermera estomaterapeuta que transmite sus conocimientos al resto de la plantilla.

Escasa formación de base

Martínez reconoce que las enfermeras tienen poca formación de base en el tratamiento de pacientes ostomizados, por eso muchas compañeras deben recurrir a ella a través de una interconsulta. La vocación de los talleres organizados en Sant Joan es que las profesionales puedan ser cada vez más autónomas en el cuidado de los estomas.

La enfermera estomaterapeuta Mónica Martínez. Miriam Gil Albert

«Debemos verlo como algo natural, ya que no requiere un tratamiento especial en cuanto a desinfección», apunta la enfermera. El aspecto más problemático de estos cuidados son las fugas que se producen cuando la bolsa de ostomía no se coloca correctamente. «A muchos se les viene el mundo encima si esto se produce en un entorno social. El olor que provoca una fuga de orina o heces les suscita mucho apuro», explica la enfermera.

En caso de que la bolsa -o disco que la acompaña- no se fije correctamente al abdomen, las filtraciones pueden provocar irritaciones cutáneas. Martínez explica que esas fugas «pueden dañar como una quemadura debido a la acidez de las deposiciones -y añade-, es un círculo vicioso; la irritación de la piel hace que la bolsa no se adhiera correctamente al abdomen y así sucesivamente». 

Solo tres baños adaptados en la provincia

Los propios pacientes también reciben formación para mitigar las adversidades que supone vivir con un dispositivo pegado al abdomen. Una de estas enseñanzas son las llamadas irrigaciones, que les permiten ser continentes durante dos días -tiempo durante el que no necesitan hacer deposiciones-. En esos casos, pueden optar por usar un simple cubrestoma -menos molesto que la tradicional bolsa de ostomía- y que les ofrece mayor comodidad. El hecho de tener un lavabo especialmente adaptado en el Hospital de Sant Joan ayuda a que los pacientes aprendan a hacerse estas lavativas. 

A este respecto, la estomaterapeuta Mónica Martínez habla de la necesidad de generalizar la presencia de estos servicios adaptados en espacios públicos. Actualmente, y junto al de Sant Joan, solo hay tres espacios de estas características en Alicante: uno en el centro comercial Portal de la Marina de Ondara, y otro en la Escuela Politécnica Superior de Orihuela, de acuerdo al registro de la Federación de Asociaciones de Personas Ostomizadas de España (FAPOE).

Un amargo despertar

Marta Lapides es una de las más de 400 pacientes ostomizadas que es tratada en el departamento de Sant Joan. Esta escritora reconoce que para ella supuso un choque despertar de la operación con la bolsa en su estómago y ahora está aprendiendo a manejarse con ella y a retomar actividades de su vida cotidiana. «Todas mis amigas saben ya que llevo la bolsa, pero es algo comprometido cuando, en público, por ejemplo, se escapan unos gases que tú no puedes controlar», señala. «Eres un encanto, es muy importante que expliques al paciente los detalles, todas las cosas, cómo funciona, por qué, cómo y eso te quita el estrés, el conocimiento es la forma de quitar el estrés y eso lo trasmites tú muy bien», le comenta a su enfermera estomaterapeuta mientras le cambia el dispositivo.

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