Dispositivo de seguridad entorno a la embajada ucraniana en Madrid. / FOTO: PABLO COBOS | VÍDEO: EP

Washington apunta al espionaje ruso como autor de la campaña de cartas bomba en España

The New York Times afirma que agentes de inteligencia del Kremlin pusieron en marcha un grupo supremacista blanco para lanzar la campaña de envíos

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Los servicios secretos de Estados Unidos creen que detrás de la campaña en España de cartas bomba de finales de noviembre e inicio de diciembre contra diferentes personas e instituciones relacionadas con la guerra en Ucrania está el espionaje del Kremlin. The New York Times, que cita como fuente a funcionarios de la Administración de Estados Unidos, señala a un grupo supremacista blanco asentado en ese país y auspiciado por agentes de inteligencia rusos como responsable del envío de esos seis paquetes (cebados con pequeñas cantidades de pólvora y metralla de escasa capacidad explosiva), que soprovocaron un herido de carácter leve y la movilización de centenares de agentes ante su potencial peligrosidad.

Washington apunta directamente al Movimiento Imperial Ruso, un colectivo de ultraderecha que cuenta con miembros, asociados e infraestructura por casi toda Europa y también en España, según fuentes de los servicios antiterroristas españoles. Este grupo, que tiene centros de entrenamientos paramilitar en San Petersburgo y otras ciudades rusa, está incluido en la lista de organizaciones terroristas internacionales elaborada por el Departamento de Estado norteamericano.

De acuerdo con los servicios de seguridad nacionales, cabecillas de este movimiento estuvieron en España antes de que las fronteras de la UE se cerraran a Rusia tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022. El Ministerio del Interior lleva al menos dos años investigando lazos del Movimiento Imperial Ruso con organizaciones de extrema derecha de este país.

Las seis misivas

El primero de los envíos supuestamente realizados por este grupo tuvo lugar el 24 de noviembre y el destinatario fue Pedro Sánchez. La carta fue detectada por los servicios de seguridad de Presidencia, pero Interior no desveló el hallazgo hasta que se supo que formaba parte de una campaña más amplia de misivas.

El 30 de noviembre se recibió una segunda carta en la embajada de Ucrania en Madrid y causó rasguños en un dedo a un empleado de la legación diplomática. Posteriormente, se fueron detectando, sin llegar a explosionar en ningún momento, misivas explosivas en la empresa de armamento Instalaza, con sede en Zaragoza, que fabrica los lanzagranadas que España está enviando en apoyo del ejército ucraniano; la sede del Ministerio de Defensa, la base área de Torrejón de Ardoz; y la embajada de Estados Unidos en Madrid. Los servicios de Información de la Policía Nacional concluyeron entonces que los paquetes se habían remitido desde España.