Cuca Gamarra, portavoz del PP en el Congreso. / EFE

El PP pide que la votación de la sedición sea por llamamiento

Génova quiere que los diputados del PSOE se retraten «uno a uno» sobre una reforma legal que rechaza, según sus datos, más del 70% de sus votantes

MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

El PP busca fisuras entre los socialistas en la votación de la reforma del Código Penal por la que desaparece el delito de sedición y se sustituye por uno de desórdenes públicos, una propuesta que llega este jueves al pleno del Congreso. Los populares han forzado una votación por llamamiento para que los diputados del PSOE se retraten «uno a uno» y tengan que decir a viva voz si «están a favor o en contra de que se debilite el Estado de derecho». Sobre todo, los parlamentarios de aquellos territorios en los que los barones socialistas han mostrado en mayor o menor grado sus reticencias a esta medida, como Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Javier Lambán (Aragón) o uillermo Fernández Vara (Extremadura). «Tendrán la oportunidad de ser coherentes con aquello que les dijeron a sus votantes que iban a hacer», afirmó ayer la secretaria general de los populares, Cuca Gamarra.

El artículo 85 del reglamento de la Cámara baja permite hacerlo. Basta con que dos grupos parlamentarios o la quinta parte de los diputados lo reclamen. Esto son 70 y el PP cuenta con 88 escaños por lo que, con el registro de la petición, la votación pública por llamamiento es «automática», sin tener ni siquiera que pasar por la Mesa del Congreso, según confirmaron fuentes de la dirección de la Cámara.

Con esta ofensiva parlamentaria la direción nacional del PP busca «poner el foco sobre cada parlamentario del PSOE de Toledo, Zaragoza o Cuenca que vote a favor de la derogación» y que servirá de munición para las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Según los datos internos que manejan en Génova, más del 70% de los votantes socialistas rechazan que el Ejecutivo se haya abierto a derogar este delito, que favorece a los líderes indepedentistas condenados por el 'procès', y algo más elevado, cerca del 80% son contrarios a reformar también la malversación.

Pese al rechazo de su electorado, los populares tienen claro que «eso no significa que hoy haya socialistas que vayan a votar en contra». Aún así, Gamarra retó a los parlamentarios del PSOE que «sean coherentes y hagan lo que prometieron a sus electores» en 2019 cuando Pedro Sánchez aseguró que penaría los referendos ilegales. Un año antes, el entonces jefe de la oposición se comprometió también a modificar el delito de rebelión en el Código Penal para «actualizarlo» a los tiempos. La clave, dijo este miércoles, la portavoz del PP en el Congreso, «no es lo que se dice, es lo que se hace».

En el PSOE, sin embargo, no hay ningún temor a que salga un solo disidente de sus filas que se salte la férrea disciplina de voto. Incluso García-Page, el mismo día que mostró sus discrepancias con la decisión del Gobierno de abolir la decisión, dejó claro que que los diputados nacionales se deben a la dirección del grupo parlamentario despejando cualquier posible duda.