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Àlex Monner y Ricardo Gómez en 'La ruta'. RC
Serie de las discotecas de la ruta Atresplayer | Por qué hay que ver -del derecho o del revés- 'La ruta', la mejor serie del año

Por qué hay que ver -del derecho o del revés- 'La ruta', la mejor serie del año

La ficción de Atresplayer, creada por Borja Soler, ha triunfado en los premios Feroz

Mikel Labastida

Valencia

Domingo, 29 de enero 2023

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Existen tres maneras diferentes de ver 'La ruta'. No son excluyentes. Podrían ser complementarias. La primera ha de ser siempre la ideada por sus guionistas, en el orden establecido, del capítulo 1 al 8. Está contada del final al principio, comienza explicando el destino de los personajes y es en el desenlace donde cuenta el modo en que se conocieron. El primer episodio se desarrolla en 1993, el último, en 1981. En cada entrega hay un salto de dos años. Es una propuesta cargada de intencionalidad, no se trata de una decisión meramente formal, puesto que transforma completamente lo que pretende narrar la serie. Es un planteamiento arriesgado, que exige al espectador una atención mayor, pero que tiene recompensa cuando entiendes el juego.

La segunda forma de ver la serie es de atrás adelante, es decir, del 8 al 1, empezando por el final (que describe el principio) para llegar hasta el inicio (que desvela el final). No funciona igual de bien porque no está pensada para consumirse así, pero ayuda a hacerse una idea de lo que han tratado de hacer los guionistas. La serie se convierte así en un relato lineal, más convencional y sin lugar a las sorpresas.

El tercer modo es volver a verla de principio a fin, del 1 al 8, con el planteamiento original, pero esta vez conociendo todos los pormenores de la serie, todo lo que ocultan los personajes y que en un primer visionado no se percibe. Tiene una lectura completamente diferente, porque así el espectador entiende muchos comentarios, decisiones de los protagonistas, reacciones. Es una experiencia más enriquecedora, plagada de detalles, que da cuenta de la cantidad de asuntos mayores y menores a los que han prestado atención los creadores. Es mucho pedir, en un panorama en el que las series se nos acumulan, que alguien decida ver tres veces la misma producción, pero es que esta vez merece mucho la pena.

Imagen del primer episodio de 'La ruta'. RC

Explicar lo que fue la ruta era complejo. La movida ha tenido mejor prensa, lo que pasó a las afueras de Valencia en un circuito de discotecas ha tenido peor prensa, aunque últimamente se ha llevado a cabo un trabajo de investigación estimable para descubrir aquello. Para hacer algo diferente había que contarlo atendiendo diferentes capas y matices. Por ello se apostó por una estructura bastante radical, que exigía sacrificios y una reescritura de guion constante a medida que se avanzaba en el desarrollo para que las piezas fuesen encajando. La ruta podía contarse desde la visión más tópica, acumulando clichés, siendo previsibles en el relato. O podría ser un proyecto más ambicioso para otorgarle un nuevo significado a aquel movimiento, más cultural, más social.

Teniendo en cuenta que se ha optado por este último propósito cobra más sentido que no se haya elegido una narración cronológica. Los guionistas de la serie de Atresplayer comienzan por el final de la ruta porque es lo que más se recuerda, lo que creó el estigma, lo que ha quedado en la memoria colectiva. Pero poco se sabe -o no se ha querido valorar- de dónde viene todo esto, qué lo originó, qué intenciones había detrás. Por eso es estimulante que eso se deje en este caso para los capítulos últimos, por ser lo más desconocido. Paralelamente a esto había que reivindicar algunos valores musicales y artísticos, y acontecimientos determinantes que ocurrieron en esta época, que lamentablemente quedaron ensombrecidos por las noticias de sucesos.

Narrar doce años

«En una primera fase de desarrollo no teníamos claro que fuésemos a ocupar tanto tiempo, la trama iba a estar más enfocada a los años 90. Y la ruta de esa época y la de los 80 no tiene nada que ver. Esos inicios son la etapa dorada, su declive llega más adelante cuando se mercantiliza el movimiento», explica su creador Borja Soler. Cuando tomaron la decisión de narrar doce años de la vida de cinco amigos al equipo de guionistas se les ocurrió la gran metáfora: debían ir hacia la luz. Y así lo hicieron. La luz simboliza la inocencia, la juventud, la inexperiencia. «Queríamos darle luz a este movimiento valenciano, porque se ha contado desde perspectivas oscuras y de criminalización», añade. Por eso los primeros episodios (cuando la pandilla está desintegrada y distanciada) son más oscuros y fríos para ir, a medida que avanza la serie, ganando luz para narrar a los jóvenes que se refugiaban en las discotecas con la intención de ser como querían ser.

Los personajes se deconstruyen para ir construyéndose tal como fueron en un ejercicio complejo, del que salen muy bien parados. Los actores están acertados y muy compenetrados, convencidos de que esta historia debía ser contada de otra manera. «El público es cada vez más adulto, está más informado, conoce mejor los entresijos del cine y las series», apunta el creador. En un panorama en el que la capacidad de sorpresa se agota, 'La ruta' encuentra un enfoque distinto.

«La escritura inversa nos obligaba a que en cada episodio sucediesen hechos impactantes, que el espectador no esperase y tuviera presentes», dice Soler. La serie a veces es un drama, otras transita por el misterio, otras se convierte en thriller. A esto último contribuye el modo en que está rodada. Tiene mucho que ver con lo que se está contando en cada capítulo, en ocasiones la cámara está más cerca de los protagonistas y en otras los mira desde la distancia. Tres directores dirigen los ocho episodios. Los tres primeros, los más oscuros, los abordó el propio Borja Soler, que regresó para el octavo. El sexto y el séptimo, más enérgicos, corren a cargo de Carlos Marqués-Marcet. El cuarto y el quinto son una especie de oasis dentro de la serie, tienen un planteamiento diferente, narrado desde el punto de vista de cada uno de los personajes. Belén Funes se encargó de rodarlo.

Salas, Barbosa y Casanovas en el final de la serie. RC

'La ruta' habla de la Valencia de los años 80 y principio de los 90, pero es una historia de paso a la madurez, de un grupo de amigos a los que la vida les pasa por encima. «El viaje hacia la luz nos ayudó a contar a esa pandilla de amigos, del final, con las heridas abiertas, al principio, los años de la inocencia, los más luminosos», apunta el guionista.

'La ruta' está completa en Atresplayer. Los premios Feroz la reconocieron como la mejor serie dramática del año, además de premiar su guión y a la actriz Claudia Salas. Su galardón perfectamente podría servir para el resto del elenco (Àlex Monner, Ricardo Gómez, Guillem Barbosa, Elisabet Casanovas). «Es historia de la música, no hay que tener vergüenza de ello», reivindicó Soler al recoger sus galardones.

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