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El crítico de cine Alejandro G. Calvo ha escrito 'Una película para cada año de tu vida'. Fran J. Martín
Alejandro G. Calvo: «Hay que vivir la vida, y así vivirás el cine mucho más»

Alejandro G. Calvo: «Hay que vivir la vida, y así vivirás el cine mucho más»

El crítico de cine más popular en internet recopila las películas de su vida en un libro: «La distancia estética entre ver una película en una sala y en tu casa es abismal»

Miércoles, 1 de marzo 2023, 11:07

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Cuenta Pedro Vallín en el prólogo de 'Una película para cada año de tu vida' (ed. Temas de Hoy) que Alejandro G. Calvo es «el abogado de la alegría», un crítico de cine que combina erudición, emoción y compromiso cuando analiza las películas, alejándose del estereotipo del crítico amargado. Hijo de soriana y salmantino, fue un niño solitario que creció en las salas de barrio de Barcelona y que en los albores de internet comenzó a publicar en webs de cine. Tardó diez años en cobrar por su trabajo, que hoy le ha convertido en el crítico de cine español más leído en internet gracias a Sensacine y a vídeos con millones de reproducciones. En su libro recopila un centenar de películas que le han marcado, de 'El árbol de la vida' a 'Toy Story', pasando por '2001: Una odisea del espacio'.

-¿Ha hecho usted un manual de autoayuda?

-No. Nunca había entrado en las listas de libros más vendidos y me ha sorprendido que más de la mitad son libros de autoayuda; la otra mitad son libros de famosos que habían tenido movidas. Qué mal estamos… Mi libro es de autoayuda a mí mismo. Los que me conozcan, cuando lo lean me van a conocer mucho mejor. Creo que he escrito una autobiografía encubierta, en la que en ningún momento hablo de mí mismo.

-Pero en cada película desliza algo de sí mismo, eso es lo bonito.

-Me encantaría decirte que había un plan perfecto, pero me llegó la propuesta y lo escribí a toda hostia en cuatro meses. La única manera era no tirar por la estética y la historiografía, sino abrirme delante de cada película y contar que supone para mí. Cada texto era una sorpresa, abría el Word y no tenía ni puta idea de lo que iba a escribir. Y, claro, al final hablo de mí mismo.

-El cine tiene un valor terapéutico.

-Por supuesto. A mí el cine me salvó la vida de pequeño. Era un niño supersolitario, hijo único, mi padre nunca estaba en casa y mi madre creía en una educación postfranquista. Estaba muy solo y no era un niño muy feliz. Me refugié por completo en los libros y las películas. Tuve libertad para ver películas que probablemente no debería haber visto a esa edad. Fui al cine solo desde muy pequeño cuando había cuatro o cinco salas en tu barrio. Y videoclubes en los que me llevaba las pelis de tres en tres. Me construí un mundo y he tenido la enorme suerte de dedicarme a ello de mayor. Trasladar en palabras la emoción que te provoca una película es algo precioso.

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-¿Lleva la cuenta de las películas que ha visto?

-Sí. Cada año me hago mis excels. Veía más de joven y cuando no era padre, aunque ahora me estoy viendo muchas con mis dos minicinéfilos maravillosos. Estoy en 400-500 al año. Pero en mi etapa buena me veía tres al día.

-¿Cómo empieza a escribir sobre cine?

-Escribir fue algo natural porque estaba muy solo, relatos espantosos con doce años. Leía muchas revistas de cine: 'Fotogramas', 'Cinemanía', 'Dirigido'… Recortaba las críticas y las archivaba. A veces ocurría que no había nada sobre una peli o un director. Y pensé con gran audacia que lo iba escribir yo, para mí mismo. Con 17 años ya tengo internet en casa y envío críticas a una web de cine de Valladolid, que se llamaba Sección Oficial. No cobré hasta los 27 años. Estudié Ingeniería Química, pero siempre quise dedicarme a esto.

-¿Se considera crítico? José Luis Guarner, el mejor crítico de cine que ha habido en español, se llamaba a sí mismo cronista.

-Guarner es uno de mis padres cinematográficos. Yo siempre digo que soy escritor más que crítico. He leído a todos los franceses de los 60, a los americanos de los 70, y he aprendido con Quim Casas, Carlos Losilla, Miguel Marías, Hilario J. Rodríguez… He escrito para muchos medios y he tratado que el texto le gustase al editor, no es lo mismo hacerlo para 'Rock de Lux' o 'El Cultural'. Mi tono lo encuentro cuando empiezo a hacer vídeos con 38 años. En ese modelo de comunicación es donde me encuentro más feliz y a más gente he llegado.

-¿Internet es el medio idóneo para hablar de cine?

-Esos vídeos me han dado la carrera. Internet es un sitio tremendamente hostil, donde hay mucho ruido; busca una película en Google, es desastroso. Nuestro trabajo es ayudar a limpiar ese ruido. Mis videoanálisis no inventan nada, 'Días de cine' lleva años haciéndolo. Uso un lenguaje directo, moderno, sincero, sin filtros. No hay guion y sale muy empático. Todo empezó cuando hice un análisis de la puesta en escena de 'Glass', de Shyamalan. Pensé que no lo iba a ver nadie, y lo petó. Igual todos los gurús de lo digital que te dicen cómo tienes que titular se equivocan. La gente quería algo más especializado y trabajado. Hago un vídeo sobre western clásico de dos horas y tiene un millón de reproducciones en YouTube.

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-Usted no actúa en esos vídeos.

-Siempre me esfuerzo por ser majo. Soy un youtuber a punto de cumplir 45 años… Si tienes un mal día te lo comes, porque lo importante es hablar de cine y que el mensaje sea de amor.

-¿Qué opina del estereotipo del crítico amargado, representado en nuestro país por Carlos Boyero?

-Le conozco de muchos festivales. Siempre tratan de enfrentarme con él y me niego. Con veinte años me cabreaba con sus críticas, porque se cargaba a los directores que me gustaban: Kiarostami, Wong Kar-wai… Con los años estoy más cerca de él, hasta coincidimos. Aunque no estamos de acuerdo en la forma de abordar la crítica, yo soy mucho más positivo y optimista. Si Carlos se tiene que cargar a alguien es un carnicero. Con veinte años eres muy duro y atacas todas las pelis. Una vez puse mal una película de André Téchiné y después le tuve que entrevistar. Y me sentí fatal. Hilario J. Rodríguez me dijo una frase que se me quedó grabada: nunca hables de nadie como no te gustaría que hablaran de ti.

«A mí el cine me salvó la vida de pequeño, fui un niño solitario y me refugié por completo en los libros y las películas»

«En poco tiempo el boom de las plataformas cambiará, porque esta sobreproducción es inabarcable. La gente no se entera de lo que se estrena»

-Vivimos un tiempo complicado para la cinefilia, para las salas, las revistas, los críticos… Ya solo hablamos de series.

-Me coge surfeando la ola. Cuando sale una serie nueva me pongo a llorar, porque significa que me tengo que quedar toda la noche viéndola para grabar el vídeo al día siguiente. Soy un romántico que cree que los cines van a sobrevivir a todo. Ojalá desde las instituciones públicas ayudaran a mantener este patrimonio cultural. La distancia estética entre ver una película en una sala y en tu casa es abismal, la diferencia entre comerte una comida y ver la foto del plato. Y en poco tiempo el boom de las plataformas cambiará, porque esta sobreproducción es inabarcable. La gente no se entera de lo que se estrena. Siempre va a haber alguien contando una historia porque siempre va a haber alguien que quiera escucharla.

-Sostiene que el mejor crítico de cine no es el que se encierra a ver una película tras otra, sino el que se enamora y le rompen el corazón. En aquella vieja dicotomía de Truffaut entre el cine y la vida usted elige la vida.

-Por supuesto, más Orson Welles que Truffaut. El crítico que vea muchas películas sabrá mucho de cine, pero poco de las emociones. No es lo mismo ver una película cuando eres padre o cuando se te ha muerto alguien cercano. Hay que vivir la vida, y así vivirás el cine mucho más.

-¿Cuál es la película de su vida?

-La que mete en esto, la que hace que hoy esté hablando contigo, es 'Taxi Driver'. Me revienta la cabeza. Pero la más importante y la que más veces he visto es 'El hombre que mató a Liberty Valance'.

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