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El presidente de la Generalitat de Catalunya y candidato de ERC a la reelección, Pere Aragonès, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras EP
Junqueras no se aparta como Aragonés y se ofrece a la militancia para seguir al frente de ERC

Junqueras no se aparta como Aragonés y se ofrece a la militancia para seguir al frente de ERC

Los republicanos abren un debate de reflexión interna tras las elecciones catalanas

Cristian Reino

Barcelona

Martes, 14 de mayo 2024, 15:32

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Esquerra Republicana, la gran derrotada de las elecciones catalanas del domingo, es la única formación que está tomando decisiones de urgencia. Al día siguiente de los comicios, Pere Aragonés anunció que abandona la política. Ayer fue el turno del presidente del partido, Oriol Junqueras. No cogió el guante que le lanzó Aragonés cuando habló de asumir responsabilidades «individuales y colectivas» y, en una carta enviada a la militancia, se postuló para seguir al frente de la dirección republicana con la gobernabilidad de Cataluña en el aire.

Tras la debacle electoral y la decisión del hoy president en funciones de dejar la política y con el sector crítico de la formación pidiendo su cabeza, Oriol Junqueras, inhabilitado a la espera de la amnistía, no se aparta. Todo lo contrario. Lleva13 años como presidente de Esquerra y a pesar de perder el Govern y 13 de los 33 escaños en el Parlament, se ve con fuerza para continuar pilotando la nave republicana. Está por ver si la oposición que tiene en estos momentos pasa de ser muy minoritaria a mayoritaria. En las próximas semanas tiene que tomar tres decisiones: sobre la investidura, sobre la presidencia de la Cámara catalana y sobre quién dirigirá el grupo parlamentario.

Sobre lo primero y más esencial, solo dice que Esquerra se mantendrá en la oposición como anticipó Aragonès la misma noche electoral y que corresponde a PSC y Junts dar «los pasos para garantizar la estabilidad y la gobernabilidad del país». ERC no aclara aún si podría conceder una abstención técnica para facilitar la investidura de Illa o si atiende la llamada de Puigdemont para armar una mayoría secesionista y esperar la abstención de los socialistas.

Puigdemont y Junqueras, los dos máximos responsables del 'procés' que sigue adelante a pesar de que el independentismo ha perdido cerca de 800.000 votos entre 2017 y 2024, son enemigos acérrimos. Cuesta creer que Junqueras le dé un balón de oxígeno a Puigdemont. Igual que a los socialistas, pues va calando entre sus bases que el electorado ha castigado su estrategia de mano tendida a Pedro Sánchez. El problema para ERC es que ir a elecciones se antojaría en estos momentos un suicidio. Junqueras, con su paso al frente, trata de frenar los conatos de rebelión interna y se sitúa en el puesto de mando ante la peliguada decisión sobre la investidura. Y con el añadido de que nunca ha escondido, ni cuando Aragonés se planteaba la reelección, sus ganas de ser candidato a la Presidencia de la Generalitat.

Negociación pendiente del 9-J

La investidura catalana, en cualquier caso, va para largo. La celebración de las elecciones europeas el 9 de junio impide a las formaciones tomar decisiones a corto plazo. La primera negociación es la de la presidencia del Parlament. El PSC, como fuerza ganadora en votos y escaños, reclama este cargo, pero al mismo tiempo no descarta que pueda servir en el futuro como moneda de cambio para atar la elección de Salvador Illa, si bien «en estos momentos» no está sobre la mesa.

La presidencia de la Cámara autonómica será clave en el proceso negociador de la elección del presidente de la Generalitat. Los partidos tienen de plazo hasta el 10 de junio para ponerse de acuerdo. Quien fija la fecha es el presidente de la Generalitat en funciones, que tomará la última decisión de su carrera. El nuevo presidente del Parlament tendrá que elegir, dado que tanto Illa como Puigdemont se han postulado como aspirantes a la investidura y el presidente de la Cámara tendrá que designar al candidato en función de quien considere que tiene mas opciones. El líder de Junts insistió ayer en reivindicar su «legitimidad» para ser investido recordando que Sánchez «perdió» las elecciones y tiene el Gobierno.

Los socialistas admiten que la elección de Illa «no será fácil». En el PSC cierran la puerta de forma contundente a explorar la vía que plantea Puigdemont. El PSC dará unos días a ERC, formación que considera «clave» para investir al ganador del 12-M. Pero también contactará con el PP. «Hablaremos con todo el mundo», avisan.

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