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La morosidad de los créditos sigue a la baja a pesar del euríbor

Los impagos a la banca se sitúan por debajo del 3,7% en el tramo final de 2022 cuando los tipos ya subían de forma estratosférica

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

A pesar de que el euríbor no ha parado de subir. A pesar de que las cuotas de las hipotecas se han disparado en muchos casos. Y aun con una situación financiera más frágil para muchas familias, no hay atisbos de que los impagos de hipotecas y créditos puedan suponer, por ahora, un problema para la banca y la economía familiar. La morosidad de los préstamos concedidos por el total de entidades de crédito a empresas y particulares continuó reduciéndose en noviembre, hasta el 3,68%, casi una décima por debajo del 3,77% del mes anterior. Es, a peasr del contexto, el nivel más bajo registrado desde finales de 2008, cuando se situó en el 3,37%.

En el último año, de noviembre de 2021 al mismo mes de 2022, la morosidad ha bajado desde el 4,2% hasta el 3,6%, según los datos del Banco de España. En ese periodo, el euríbor pasó de registrar un -0,5% a ascender hasta por encima del 3%.

En su conjunto, el volumen de créditos dudosos (técnicamente, los que acumulan tres meses de impago) fue de 45.383 millones de euros, un 1,44% menos que en octubre y un 13,7% menos que en noviembre de 2021.

La ratio de mora se redujo también debido al volumen total de crédito concedido a particulares y empresas. En concreto, había 1,231 billones de euros en préstamos, 9.000 millones de euros más que en octubre, lo que supone un aumento del 0,73% en términos relativos, y 4.000 millones más que en noviembre de 2021, un 32% más. Estas cifras incluyen los créditos de consumo concedidos por los establecimientos financieros de crédito, que desde enero de 2014 dejaron de ser considerados dentro de la categoría de entidades de crédito.

Sin incluir el cambio, la morosidad se situaría en el 3,78% en noviembre, puesto que el saldo de crédito fue de 1,19 billones de euros en ese mes, al excluirse el crédito de los establecimientos financieros.

Tarjetas revolving más caras

En este sentido, la organización Asufin ha revelado que las tarjetas revolving (las que acumulan una deuda que se paga poco a poco, pero que se va autogenerando a medida que se gasta) han elevado su precio en el mercado en un punto porcentual en un año, desde el 20,17% hasta el 21,15%.

Se trata del segundo año consecutivo con subida de tipos, tras el ajuste producido entre los años 2019 y 2020. En consecuencia, la diferencia entre las tarjetas revolving y el resto de las tarjetas se incrementa. Si en 2021, estos plásticos eran un 2,46% más caros con respecto a los convencionales, en 2022 la brecha se eleva al 3,15%.

De este modo, se constata que las tarjetas revolving no han permanecido ajenas a las subidas de los tipos de interés y en 2022 han seguido la senda al alza iniciada en 2021, rompiendo así el descenso a partir del año 2020, que precipitó la sentencia del Supremo contra WiZink. En concreto, el 4 de marzo de ese año el Tribunal Supremo falló en contra de esta entidad, lo que precipitó un descenso de intereses en el mercado de estas tarjetas.