El presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), José Manuel Campa. / efe

La Autoridad Bancaria Europea defiende la legitimidad del impuesto a la banca

El presidente de la institución, José Manuel Campa, asegura que las entidades pueden asumir el coste del gravamen y sugiere que los banqueros devuelvan parte de su bonus si los resultados van mal

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

El presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), José Manuel Campa, defendió este lunes la legitimidad del impuesto a la banca aprobado por el Gobierno y que las entidades empezarán a abonar a partir de febrero, afectando a un 4,8% de sus ingresos sobre el margen de intereses y comisiones netas.

«La legitimidad tiene una justificación plena, que es obviamente el Parlamento que es el que lo ha votado», explicó Campa durante una intervención en el Forum Europa. A su juicio, las entidades españolas están perfectamente preparadas para asumir el tributo, por lo que no se prevé que el mismo tenga impacto neto en las ratios de solvencia, pese a reconocer que sí habrá un coste para el sector.

Al foro también asistió la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que defendió el gravamen en un momento en el que el sector se está beneficiando de las subidas de los tipos de interés y en el que las retribuciones de los banqueros del país han vuelto a repuntar. Esta situación, a su juicio, pone de manifiesto que está «claro» que es «preciso» establecer un impuesto sobre los beneficios extraordinarios del sector bancario.

La propia EBA lanzó un informe la pasada semana en el que se apuntaba a que el número de banqueros en España que cobran más de un millón de euros anual se incrementó un 73% en 2021. Para Campa, «la idea no es si ganan mucho o poco, pues ese debate lo deben tener las entidades con sus accionistas».

En este sentido, defendió que las retribuciones de los directivos del sector deben ir acorde al perfil del riesgo de sus bancos, siendo consecuentes con la estructura de esos sueldos (qué parte es fija, cuál variable, estudiar la posibilidad de que los bonus que se cobran si se cumplen objetivos se tengan que devolver si ocurre lo contrario, etc). «Todo debe venir determinado de la eficiencia de la entidad, de la capacidad de los gestores y con el objetivo de que no haya extracción de rentas en detrimento del accionista», insistió.

Del mismo modo, recordó que los datos del informe corresponden a un ejercicio en el que los sueldos subieron por dos factores determinantes. En primer lugar, por el efecto del Brexit y la llegada de banqueros de Reino Unido mejor remunerados. En segundo, por el regreso de las remuneraciones variables que en 2020 se eliminaron para hacer frente a los efectos de la pandemia.

Respecto a si las entidades están siendo demasiado optimistas con el entorno macro, Campa reconoció que el sector transmite a la EBA que no son necesarias mayores dotaciones, ante el férreo control que mantienen de la morosidad. No obstante, alertó que «el entorno macro es muy incierto», por lo que siguen pidiendo a los bancos que sean prudentes en términos de provisiones.

«El contexto macroeconómico es el mayor reto al que nos enfrentamos; es el marco que marcará la evolución del sector, con la guerra en Ucrania y una normalización de las políticas monetarias que está teniendo un impacto de momento bueno, pero que nos llevan a una situación que no hemos visto desde hace más de una década», insistió Campa durante su intervención.

En todo caso, destacó la fortaleza de las entidades europeas ante este desafío, con ratios de capital, liquidez y rentabilidad suficientemente resistentes ante la crisis.