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Max Verstappen celebra su victoria en el GP de Canadá. Reuters
Verstappen vuelve a las andadas en la carrera más divertida del año
GP de Canadá

Verstappen vuelve a las andadas en la carrera más divertida del año

El neerlandés se impuso a Norris y Russell en una turbulenta prueba con lluvia, alternativas, accidentes y acción, con abandono de Sainz y Alonso sexto

David Sánchez de Castro

Domingo, 9 de junio 2024, 19:41

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Max Verstappen se llevó la victoria en una carrera del GP de Canadá en la que incluso acabaron cansados los espectadores. Pasó de todo, en buena medida gracias a la lluvia que marcó el devenir de un gran premio que maximizó su espectáculo como hacía mucho tiempo. En el podio, además del piloto de Red Bull que volvió a su redil, estuvieron los valientes Lando Norris y George Russell, que se jugaron el tipo hasta el final.

En cuanto a los españoles, fue una cita que no pasará a la historia. Fernando Alonso, sin ritmo en ningún momento y centrado sobre todo en acabar en los puntos, llegó sexto, como empezó. Bien lo hubiera firmado Carlos Sainz, que sucumbió a las circunstancias de la carrera y con un error de pilotaje claro dio al traste con sus opciones en forma de accidente.

Con la pista anegada, pero una previsión de que no iba a llover mucho más, todos los equipos decidieron salir con neumáticos intermedios… menos uno. Los de Haas, que poco o nada tenían que perder, decidieron montar neumáticos de lluvia extrema para tomar la salida. Las condiciones del asfalto y la elección de estas ruedas le beneficiaron en las primeras diez vueltas. No en vano, pese a salir desde atrás, Kevin Magnussen se vio incluso peleando por ser cuarto enseguida, después de pasar a sus rivales (que iban con intermedios) como si fuera de otra categoría.

Pero la alegría en casa del pobre dura poco. Cuando las nubes se disiparon y los neumáticos de agua eran más un problema que una ventaja, el danés entró en boxes para sustituir sus ruedas… y fallaron los mecánicos. Todo lo que podía irles mal, les fue mal, pero dejaron clara su valentía, o más bien osadía. Todo lo contrario que Russell, que lideró con relativa comodidad frente a Verstappen, que tampoco pasó al ataque en ningún momento, o Alonso, que sujetó a Lewis Hamilton durante el primer tercio de la carrera, no sin problemas para ambos. El español para mantener los neumáticos en condiciones y el británico porque era quien tenía que salirse del carril que se iba secando con el consecuente riesgo.

La previsión de lluvia y el desgaste de los neumáticos fueron de manera totalmente asincrónica. El carril seco se fue confirmando según avanzaban las vueltas, hasta el punto de que en la 19 se permitió la activación del DRS. Eso, y un oportuno accidente de Logan Sargeant, cuyo asiento huele a Carlos Sainz (mal que le pese) para 2025, fue lo necesario para que se revolviera la carrera.

El 'estratego' de Ferrari

Antes de la habitual pifia del estadounidense y con la reaparición de lluvia amenazando seriamente, Norris se puso primero, tras quitarse de encima primero a Verstappen y después a Russell, que cedió el primero y el segundo puesto con reincorporación peligrosa a pista incluida. El de McLaren, ganador en Imola, se puso primero justo antes del accidente de Sargeant, que obligó a sacar el coche de seguridad.

Con la neutralización tras Bernd Maylander, el piloto del 'safety', varios pilotos decidieron entrar en boxes para montar neumáticos intermedios nuevos. No en vano, la pista, pese a que se iba secando, volvió a mojarse enseguida con un pequeño chaparrón. Lo justo para que montar neumáticos de seco fuera una locura… que en Ferrari decidieron asumir con su propio planteamiento. A Charles Leclerc le pusieron neumáticos de seco y duros, prácticamente como colocarle ruedas de hielo, lo que hizo que rodara muchísimo más lento que el resto. Tuvieron que volver a ordenarle entrar a boxes una vuelta después.

No fue hasta diez giros más tarde cuando el sol apareció y ahí, ahora sí, fue cuando sacar las ruedas de seco se requirieron. Primero Gasly, con duros, luego Magnussen y, en cuanto los tiempos empezaron a bajar, los de arriba. Hamilton, Sainz, Ricciardo o Pérez asumieron la pérdida de tiempo inicial antes que los primeros puestos. Mientras tanto, Leclerc, ganador hace dos semanas, abandonaba totalmente abatido tras la pifia de su equipo.

Sainz dice adiós

El último en cambiar las ruedas, a falta de 20 vueltas exactas para el final, fue Norris. El de McLaren se jugó el tipo para intentar sujetar a Verstappen con la estrategia, pero la salida de boxes estaba muy mojada y no pudo sujetar al tricampeón, que poco a poco vio cómo se le abría el cielo de camino a la victoria aunque no sin sufrimiento. En ello colaboraron también el propio Norris y Russell, que se enzarzaron entre sí y dieron oxígeno al de Red Bull.

Conforme el desgaste de la pista en la zona seca se iba haciendo patente, pero no así la temperatura, los errores empezaron a costar muy caros. Primero fue'Checo Pérez, empeñado en hacer incomprensible su renovación, quien trompeó en la curva 5 hasta darse de espaldas contra el muro y destrozar su Red Bull. Y justo después, Carlos Sainz, en una acción muy similar pero en otro punto del circuito. Por el camino, se llevó puesto a Alex Albon y ambos abandonaron, con el Williams tirado en medio de la pista y obligando a sacar otro coche de seguridad.

Con la reanudación, Norris, Piastri, Russell y Hamilton se jugaron el tipo por acompañar a Verstappen en el podio, con polémica incluida entre Russell y Piastri, que llegaron a tener una refriega rozando la ilegalidad (y que fue investigada). Al final, el podio de la carrera más emocionante del año lo formaron Verstappen, Norris y Russell, que le dio a Mercedes el primer podio de la temporada. En una carrera tan movida como esta, el único que llegó a meta como empezó fue Alonso, que sumó buenos puntos para Aston Martin en una carrera en la que sobrevivir era el principal objetivo.

Fernando Alonso, tras la carrera. EP

Alonso: «Fue una carrera fea de conducir»

Fernando Alonso estaba cansado después del GP de Canadá, en el que acabó sexto, lo que ya es un buen resultado viendo de dónde venían. El propio piloto español definió esta cita como «una carrera fea de conducir». «Cuando la pista estaba seca, luego llovió, queríamos poner seco y Charles (Leclerc) probó y le salió mal… Había que tener margen en el bolsillo y esperar una estrategia acertada. Fue una carrera difícil de leer, pero nos ha dado un buen botín para Aston Martin acabar sexto y séptimo después de varias carreras difíciles», resumió el español.

Alonso comenzó por delante de su vieja 'némesis', un Hamilton que acabó luchando por el podio. El español no oculta que están donde están, pero que le quiten lo bailado. «Era uno de los coches más rápidos en pista, sabía que iba a adelantarme. No iba a afectarnos mucho a nuestra carrera», señaló, aunque bromeó diciendo que «por lo menos» no le adelantó en pista, sino en boxes. «El circuito hoy tenía dos metros de ancho. Ha sido una carrera con70 vueltas diferentes, con condiciones diferentes. Ha sido una buena carrera para todos», resumió al respecto.

La siguiente será la carrera de casa, la de España, donde esperan seguir por la buena línea. «Teníamos marcado en el calendario que iba a ser un poco más favorable para nosotros. Vendrán circuitos más favorables, menos… A ver si en Barcelona nos traemos una bonita sorpresa», deseó.

Por su parte, Carlos Sainz no podía ocultar su frustración, y casi bochorno, por cómo abandonó la carrera en Canadá. Tanto que resolvió su compromiso con los micrófonos de DAZN en apenas un par de frases. Como resumen, destacó que fue «una carrera en mitad de la nada luchando por ser 12 o 13».

Pero no fue eso lo que le preocupó, sino cómo habían «sufrido como equipo en todas las condiciones». Algo más escueto fue al referirse al error claro que cometió y que le costó el abandono a él y a Alex Albon. «Con el neumático de seco he llegado a ir décimo, he arriesgado un poco y he cometido un error. Pero un fin de semana para olvidar porque no hemos tenido ritmo», insistió.

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