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Patrick Mahomes levanta el trofeo Vince Lombardi que acredita a los Chiefs como ganadores de la Super Bowl por segundo año consecutivo.

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Patrick Mahomes levanta el trofeo Vince Lombardi que acredita a los Chiefs como ganadores de la Super Bowl por segundo año consecutivo. Tomothy A. Clary (Afp)
Super Bowl LVIII

Mahomes asienta la dinastía de los Chiefs en la fiesta de Taylor Swift

El descomunal quarterback texano da a Kansas City su segundo título consecutivo, el tercero en cinco años, tras someter a unos San Francisco 49ers tiernos en el momento decisivo

Óscar Bellot

Madrid

Lunes, 12 de febrero 2024, 05:02

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Los Kansas City Chiefs asentaron la existencia de una nueva dinastía en la NFL sometiendo con un marcador de 25-22 a los San Francisco 49ers en la Super Bowl LVIII, que acogió este domingo el Allegiant Stadium de Las Vegas y tuvo un indiscutido protagonismo en la grada por parte de Taylor Swift. La novia de América y de Travis Kelce, fenomenal tight end de los campeones que puso sin embargo la nota negativa de la jornada al enfrentarse con su entrenador Andy Reid cuando los de Misuri estaban viéndose desdibujados en el primer cuarto, asistió desde una ubicación privilegiada a la enésima exhibición de un extraterrestre que va camino de pulverizar todos los récords. Patrick Mahomes, maniatado durante buena parte de un duelo cerradísimo en el que las defensas se impusieron a los ataques, emergió en la prórroga para castigar, como hace cuatro años en el Hard Rock Stadium de Miami, al equipo californiano, que acarició la revancha pero falló en el instante decisivo.

Un touchdown de Mecole Hardman cuando restaban tres segundos para que expirase el tiempo suplementario decantó un enfrentamiento espectacular, con alternativas en el marcador pero pocas algarabías ofensivas en el que la genialidad y el manejo de los tiempos de Mahomes volvió a marcar la diferencia que separa el cielo del infierno. El texano, incontrolable cuando el reloj aprieta y todo parece perdido para los suyos, demostró una vez más su condición de superdotado para ajusticiar a unos Niners a los que superó el escenario y elevar con ello su leyenda.

A sus 28 años, el quarterback texano atesora ya tres anillos de campeón de la Super Bowl, los mismos que sumó Troy Aikman. Se sitúa solo a uno de distancia de otros mitos como Terry Bradshaw y Joe Montana, a los que va camino de superar en breve ya que nadie parece capaz de hacerle sombra. Ni el mismísimo Tom Brady acreditaba su edad una trayectoria tan fulgurante como la de Magic Man, quien en las seis temporadas que acumula como titular en la NFL ha sido capaz de conducir a los Chiefs a otras tantas finales de conferencia, meterles en cuatro Super Bowls y abrochar la victoria en tres de ellas, las dos últimas de forma consecutiva. Asombroso.

Nadie lograba revalidar el título desde que los New England Patriots enlazasen sendos triunfos en las Super Bowls disputadas en 2004 y 2005, con Bill Belichick en la banda y Tom Brady a los mandos. Una gesta que dimensiona el descomunal logro de estos Chiefs que amenazan con establecer una tiranía similar a la que impusieron los de Massachusetts durante las dos décadas en las que combinaron la sapiencia del veterano técnico nacido en Nashville con la guía sobre el campo del hombre que creció viendo cómo Joe Montana armaba el brazo.

Sin perdón

Precisamente The Comeback Kid, ganador en cuatro ocasiones del trofeo Vince Lombardi con los 49ers, fue testigo de excepción este domingo de un partido que volvió a coronar a los Chiefs, el equipo en el que puso fin a su carrera el de Pensilvania, y dejó con la miel en los labios a Brock Purdy. El de Arizona, que se postulaba como el nuevo héroe americano tras protagonizar un inopinado ascenso digno del mejor guion de Hollywood, deberá aguardar otro momento más propicio para inscribir su nombre junto a los de Joe Montana y Steve Young, los dos únicos quarterbacks que han conseguido entronizar a unos 49ers que no hacen cima desde 1995. Y parece que va para largo.

Taylor Swift besa a su novio, Travis Kelce, tras la victoria de los Kansas City Chiefs.
Taylor Swift besa a su novio, Travis Kelce, tras la victoria de los Kansas City Chiefs. Carlos Barria (Reuters)

Porque el presente, y probablemente también el futuro, es de los Chiefs. Los de Misuri han ganado tres títulos en cinco años, los mismos que lograron los Dallas Cowboys entre 1992 y 1995. Los Pittsburgh Steelers, ganadores en cuatro ocasiones de la Super Bowl entre 1974 y 1979; los San Francisco 49ers, que sumaron otros cuatro triunfos entre 1981 y 1989; y los New England Patriots, que se sentaron seis veces en el trono entre 2001 y 2018, completan la lista de grandes dinastías en el fútbol americano en la que ya entra por derecho propio el equipo que tiene como campo base el Arrowhead Stadium.

Nadie maneja tantos registros como Andy Reid y sus chicos, quienes volvieron a demostrar este domingo en Las Vegas el material del que están fabricados al ser capaces de sobreponerse a una primera parte en la que se vieron cortocircuitados por unos Niners superiores a partir de una petrea defensa para darle la vuelta al marcador en la segunda parte y acabar desencadenando una prórroga en la que supieron frenar a su adversario a fin de darle la estocada decisiva en el momento preciso. Un touchdown de Valdes-Scantling en la segunda parte, cuatro field goals de Harrison Butker y la buena lectura de Steve Spagnuolo, su coordinador defensivo, fueron suficientes para que los Chiefs resistiesen a unos 49ers que los tuvieron a tiro pero cometieron el error de dejar vivo a Mahomes. Y eso con el de Tyler, MVP de tres Super Bowls a estas alturas de la película, enfrente siempre tiene duras consecuencias.

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