Borrar
Joaquín Sabina, este martes por la noche durante su concierto en Madrud. E. P.

Sabina rompe «el maleficio» tres años después de su caída: «¡Por fin, carajo!»

El cantautor jienense llena el Wizink Center madrileño con 12.000 nostálgicos y pese al esfuerzo lo deja claro: «hoy no me cambio por nadie»

E. P.

Miércoles, 24 de mayo 2023, 01:54

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Hace más de tres años, Sabina acudía al Wizink Center junto a su amigo Joan Manuel Serrat para ofrecer a los miles de asistentes madrileños un concierto en el que se alternaba de manera eficaz con el trovador catalán en un cara a cara que amenazaba con alcanzar etiqueta de 'mítico'. Todo parecía entrar dentro del canon de lo que tiene que ser este tipo de espectáculos, hasta que un pie mal apoyado llevó al cantautor jiennense a caer del escenario y a pasar varias semanas en el hospital.

Es por ello que el regreso de Sabina al mismo escenario que puso en riesgo el final de su carrera tenía algo de emotivo. Sin duda, era un plus que sobrevolaba el ambiente y se reconocía entre los asistentes al Wizink Center que este martes por la noche esperaron pacientemente, primero con las habituales filas de acceso y después con el ligero retraso --también habitual en estos conciertos-- para empezar a dar rienda suelta a los acompañamientos de ripios y versos tan reconocibles.

A las 21:10 horas se apagaron las luces, se hizo un silencio en un recinto prácticamente lleno, 12.000 espectadores con asientos en pista central entre un público nostálgico de estos grandes momentos de Sabina y de muy distintos rangos de edad. Fue entonces cuando apareció la figura del genio de Úbeda.

Con acompañamiento de su famoso sombrero y gustosamente ataviado con una chaqueta a rayas y camiseta negra, Sabina saludó al público e inició unos primeros compases en los que costaba escuchar su voz. Después, todo volvió a la normalidad y sus incondicionales aplaudieron a rabiar esa primera canción. «Han sido unos años un poco duros, para que nos vamos a engañar, tras la noche que salí de aquí en camilla, operaciones y covid», fueron sus primeras palabras. Las precedió de una escueta, aunque reveladora exclamación: «¡Por fin, carajo!».

«He estado a palo seco un tiempo y cuando pude empezar a moverme pensando en ponerse en forma para este día, empecé la gira... Y hoy estoy aquí», reivindicó el músico. Lo hizo, como el resto del tiempo que duró su recital, prácticamente sentado en una silla en mitad del escenario.

En la imagen superior, un Sabina casi eufórico tocando su guitarra; debajo, el músico en un gesto característico con su sombrero; y, por último, el cantautor jienense saludando al público. E. P. y Efe
Imagen principal - En la imagen superior, un Sabina casi eufórico tocando su guitarra; debajo, el músico en un gesto característico con su sombrero; y, por último, el cantautor jienense saludando al público.
Imagen secundaria 1 - En la imagen superior, un Sabina casi eufórico tocando su guitarra; debajo, el músico en un gesto característico con su sombrero; y, por último, el cantautor jienense saludando al público.
Imagen secundaria 2 - En la imagen superior, un Sabina casi eufórico tocando su guitarra; debajo, el músico en un gesto característico con su sombrero; y, por último, el cantautor jienense saludando al público.

Respaldado como en anteriores conciertos de la gira por su equipo de incondicionales músicos -y no, claro, no estaba Pancho Varona-, el propio Sabina reconoció en más de una ocasión que aquel suceso en el Wizink Center fue un duro golpe y, en cierta manera, suponía un reto volver aquí. «Hemos conseguido romper el maleficio y cantar aquí. Hoy no me cambio por nadie», admitió en un discurso muy aplaudido.

Una gira de guiños

La noche la abrió con toda una declaración de propósitos, un tema que viene sonando en los inicios de esta gira por donde ha ido pasando hasta ahora, desde Úbeda al más reciente Londres. 'Cuando era más joven' supuso el pistoletazo de salida, que sigue siendo un guiño más a una gira que lleva por título sardónico 'Contra todo pronóstico'.

Después fueron cayendo otras canciones que, analizadas por su encabezamiento, no dejan de quitarle una sonrisa al espectador. 'Sintiéndolo mucho', 'Lo niego todo', 'Mentiras piadosas' o 'Lágrimas de mármol', todas ellas con unas letras que no hacen más que confirmar el merecido retrato 'canalla' que se ha construido Sabina a lo largo de su carrera. Alguna de esas estrofas, con un guiño más a su caída, incluido.

Tuvo tiempo también Sabina de tener un recordatorio para su «querido y admirado» Leiva. «Sería un miserable si no reconociera a alguien cuya complicidad y sabiduría me ha hecho atravesar ese desierto y volver a este escenario con más ganas que nunca», remarcadó apuntando al lugar donde se encontraba el músico en el Wizink.

En todo caso no cesó Sabina de dedicar palabras para su 'gente', algunas muy significativas como esas dedicatoria de todo el concierto a su «suegra y exsuegra», Carmen Delgado de Torres, «a quien la puta muerte se la llevó» hace unos pocos días. Chus Visor, Pepa Hernández y Jorge Drexler también han recibido palabras elogiosas de Sabina.

Entre los momentos más coreados por el público destacaron desde su famoso 'Por el bulevar de los sueños rotos' hasta el no menos cantado masivamente '19 días y 500 noches'. En total, más de dos horas de duración, con otros clasicazos como 'Noches de boda' -Chavela Vargas ha estado muy presente en esta noche de 'in memoriam'-, junto al conocido 'Y nos dieron las diez'. Sabina terminó con 'La canción de los buenos borrachos', en una noche mágica para un Wizink Center donde repetirá este jueves y en que cerrará su gira a finales de año.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios