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La cantante Astrud Gilberto, en 1964. Abc
Muere Astrud Gilberto, la voz de 'La chica de Ipanema'

Muere Astrud Gilberto, la voz de 'La chica de Ipanema'

La cantante, de 83 años, grabó el tema en inglés en una versión de la que se vendieron millones de discos, aunque ella solo cobró 120 dólares

Martes, 6 de junio 2023, 12:26

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Ella fue quien puso voz a 'La chica de Ipanema', ese tema de éxito planetario que cantaron después Madonna, Frank Sinatra, Pablo Milanés, Amy Winehouse y hasta Antonio González, 'El Pescaílla', y que vendió millones de discos en todo el mundo. Quien primero cantó esa canción en inglés o, mejor dicho, susurró, porque su candencia se deslizaba sobre el vinilo como la seda, fue Astrud Gilberto. Pionera de la bossa nova, solo tenía 22 años cuando grabó la canción el 18 de marzo de 1963, con letra de Vinícius de Moraes y música de Antonio Carlos Jobim. Astrud Gilberto murió este lunes a los 83 años, una noticia que fue confirmada por su nieta Sofia Gilberto en las redes sociales.

«Astrud fue la verdadera chica que llevó la bossa nova de Ipanema al mundo. Fue la pionera y la mejor. A los 22 años dio voz a la versión en inglés de 'Garota de Ipanema' y ganó fama internacional», escribió Sofia sobre su abuela, que estuvo casada con João Gilberto, uno de los padres del nuevo estilo musical brasileño.

De padre alemán y madre brasileña, su verdadero nombre era Astrud Evangelina Weinert. Nació en Salvador, en el estado de Bahía, el 29 de marzo de 1940. Llevaba la música en los genes. Su madre, Evangelina Neves Lobo Weinert, tocaba varios instrumentos y con frecuencia cantaba con su esposo en Brasil. Su debut en la música se produjo con la presentación de 'Noite de amor, do sorriso e da flor', en 1960, cuando compartió escenario con grandes de la música brasileña, como Nara Leão, Dori Caymmi o Elza Soares.

Caprichos de azar

Que su voz diera la vuelta al mundo tiene mucho de azar caprichoso. Los grandes nombres del nuevo género estaban congregados en un estudio de Nueva York en 1963. El guitarrista y cantante brasileño João Gilberto iba a grabar un disco con el saxofonista norteamericano Stan Getz. La causa de esa acumulación inusual de talento era un nuevo ritmo caliente, sensual y sinuoso: la bossa nova. Gilberto, Jobim y Vinicius de Moraes eran los principales artífices del invento, mientras que Getz lo había puesto de moda en Estados Unidos con un par de discos que escalaron la lista de éxitos.

Había prisas por grabar 'La chica de Ipanema' en inglés y Astrud se ofreció como voluntaria. Entonó unas estrofas y gustó tanto, su voz era tan inocente y recatada, que le pidieron que se atreviera con otra canción de Jobim, 'Corcovado' ('Quiet Nights of Quiet Stars'). La historia de cómo acabó aquello es bastante ruin: Astrud Gilberto no apareció en ni un solo crédito del elepé 'Getz/Gilberto', de modo que despacharon su trabajo con 120 dólares, lo que el sindicato de músicos norteamericanos estipulaba por sesión de trabajo.

Con la versión en inglés de 'Girl of Ipanema', grabada con la guitarra de João Gilberto y el saxo de Stan Getz, Astrud inmortalizó una canción que la hizo acreedora del premio Grammy en 1965, el primero que recibió una artista brasileña. Ese año también fue candidata a mejor artista revelación, premio que acabarían llevándose los Beatles.

Después de ese día, Astrud Gilberto publicó varios álbumes en solitario, entre los que destacan 'The Astrud Gilberto Album' (1965) y 'Look to the Rainbow' (1966), una parca muestra de los 19 álbumes que lanzó. Su bossa nova se cocía a fuego lento con retazos de jazz y pop y la sabiduría de la música popular brasileña, unos ingredientes con los que creó un sonido distinguido que influyó en las hornadas de músicos y cantantes que vinieron después. En 1964 se separó de João Gilberto, aunque mantuvo el apellido para el desarrollo de su carrera profesional.

Se afincó en EE UU, donde vivió mayor parte de su vida. Se casó por segunda vez con Nicholas LaSorsa, de quien también se acabaría separando. Llegó a colaborar con personalidades de la talla de Ennio Morricone, Chet Baker, George Michael, Toots Thielemans, Stanley Turrentine y James Last, entre otros. En 2002 ingresó en el Salón de la Fama de la Música Latina Internacional.

Cuando se retiró de la música, aún irritada por la explotación de que fue objeto por Getz, se interesó por la filosofía y la pintura y militó en la defensa de los derechos de los animales. Insistía entonces en que no añoraba los conciertos y ni mucho menos el desprecio de la industria discográfica. En las últimas décadas vivió prácticamente olvidada por sus compatriotas.

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